jueves, 7 de enero de 2016

Memoria agradecida de Jan Kerkhofs, sociólogo, SJ


 

Memoria agradecida de Jan Kerkhofs, sociólogo, SJ.

 

Desde el año el año 1.985,  un grupo de profesores de la Universidad de Deusto comenzó a trabajar los sistemas de valores dominantes, en un primer momento en la sociedad vasco-navarra, su evolución en el tiempo y su comparabilidad con los valores de otras sociedades para, cinco años más adelante, adentrarse en el estudio de los valores de los españoles. Ya ese mismo año 1985, se entró en contacto con el European Values Study, grupo de estudio y análisis de los valores en Europa creado a finales de los años 70 del siglo pasado por los profesores Jan Kerkhofs y Van Moor de las Universidades de Leuven (la Universidad flamenca de Lovaina) y Tilburg respectivamente. Jan Kerkohfs fue clave para que Deusto pudiera entrar a formar parte del EVS, primero como miembro del Advisoy Board y después del Steering Committe y como Investigador Principal para España.

 

Jan Kerkhofs, falleció el pasado 15 de diciembre en la residencia de la comunidad jesuita de Heverlee de la que formaba parte, a dos pasos de Leuven. No puedo olvidar su acogida cuando me dirigí a él, en nombre de Deusto, para que nos introdujera en el EVS. Lo hizo con eficacia (EVS solamente tenía en cuenta los Estados) e inteligente cercanía. Poliglota, nacido en Flandes, se sentía belga y más aún europeo y partícipe de la humanidad entera. ¡Cuánto hablamos de la cuestión vasca en nuestros encuentros personales!. ¡Cuanto hablamos del desmembramiento de la universidad de Lovaina que tanto amábamos los dos!. ¡Cuánto hablamos de los valores dominantes en Europa y de su evolución!. ¡Cómo olvidar su idea de la obediencia!: “yo, como buen jesuita, me decía, si mi superior me manda que vaya aquí o allá, que haga esto o aquello, lo haré sin rechistar. Pero en mi cabeza mando yo”. Cuando le objetaba que si su cabeza no estaba conforme con lo que le pedía pensar su superior, o la Iglesia, me respondía sin dudar: “pues me iría. La conciencia personal, querido Javier, es inviolable”.

 

En la “Oratio funebris” del 22 de Diciembre en Heverlee, recordaron unas palabras suyas a un cotidiano flamenco, como evidencia, señaló quien presidió la ceremonia religiosa, de que Jan era “un pastor auténtico en la fe”. Decía Kerkhofs esto: "Dios siempre fue para mí un sinónimo de la luz tierna (teder licht). Una luz que se refiere a la claridad, brillo, una forma de justicia que no es falsa o distorsionada, y por puro, universal y omni-abarcante amor… ese anhelo de ternura y luz, lo acaricié toda mi vida". (En De Standaard 15/04/95).

 

Jan Kerkhofs nos visitó en Deusto, que yo recuerde, al menos en dos ocasiones. En una de ellas pronunció una conferencia en el Forum Deusto, con motivo de la presentación del estudio “España 2000, entre el localismo y la globalidad”, realizado desde nuestra universidad, y en el marco del EVS. Kerkhofs nos decía que, a lo largo de toda Europa y a través de “nuestras encuestas de 1981, 1990 y 2000, se revelan unas tendencias de las que participan casi todos los países. Nombraré en primer lugar, añadía Kerkhofs, la individualización progresiva y a continuación, lo que se denomina, con razón o sin ella, como la secularización, cada día mas generalizada”[1]. Puede consultarse su texto en la Web actual de DeustoForum.

 

Eskerrik asko, Jan. Veel dank, Jan. La Universidad de Deusto te debe mucho.

Javier Elzo



[1] Jan Kekhofs, “Tendances rélévées par les Enquêtes de l´European Values Study et perspectives d´avenir” en “Movimientos de personas e ideas y multiculturalidad”, Vol. 1, Pág. 266. ED. Forum Deusto. Universidad de Deusto. Bilbao 2003. 277 páginas.

miércoles, 6 de enero de 2016

Excepcional diálogo sobre Dios entre Tariq Ramadan y Edgar Morin


 

Excepcional diálogo sobre Dios entre Tariq Ramadan y Edgar Morin

 

Traduzco lo que, a mi juicio, es un excepcional diálogo entre Tariq Ramadan (creyente musulmán y profesor de estudios islámicos en Oxford) y Edgar Morin (agnóstico, mundialmente reconocido sociólogo) sobre la cuestión Dios. Se encuentra en este libro, que recomiendo vivamente, y cuya lectura me acompaña estos días: Tariq Ramadan y Edgar Morin en dialogue. “Au péril des idées”. Presse du Chatelet (Edition de poche 2015, original 2013). Lo que traduzco está en las páginas 51 y ss.

 Al final de la traducción se puede consultar el texto original en francés


Edgar Morin. “Le voy a decir mi postura: yo no creo en un ser antropomorfo llamado Dios, yo no creo que haya un creador externo para el mundo y que lo habría formado. Creo mucha más en una creatividad en el mundo o en la naturaleza. Soy un poco spinozista, si se quiere, un spinozista que identifica a Dios con la naturaleza (Deus sive Natura). Creo que es evidente que existe una fuerza creativa en la evolución biológica; pienso sobretodo que hay un Misterio en el universo, en la realidad, en el surgimiento del hombre, en la historia de la vida. Pienso que, en ese Misterio, están relacionados el caos, la creatividad, la dialéctica del orden, del desorden y de la organización. Es misterioso – todo es misterioso para mí - y pongo una "M" mayúscula al Misterio. Dicho esto, yo soy hijo de un proceso de laicización. De hecho, cuando yo era un adolescente, yo quería creer, aunque mi familia era muy laica...

Pensaba que tenía esa necesidad. Fue sobre todo la lectura de Dostoievski lo que me empujó a creer, pero yo no alcanzaba a creer. Además, el propio Dostoievski dudaba de su fe. Incluso los grandes creyentes, como Pascal, dudan. Digo esto para aclarar mi posición, que también es parte de un proceso histórico en el que se examinan los textos (fundantes de lo religioso, añado yo), contextualizados, considerados en el entorno más amplio de la pluralidad de las religiones que, todas, se piensan como verdades absolutas. Sin negar su importancia histórica, ya que no hay sociedad sin religión, al final se llega a un escepticismo. Pero no hay que negar el hecho de que responden a una necesidad. En este sentido, Marx fue más lúcido que Voltaire, que veía en la religión una invención de los sacerdotes. Marx, al menos, vio en la religión la expresión del suspiro de la criatura desgraciada, vio una necesidad humana, una aspiración humana.

Desde que existen sociedades históricas (sobre si había en las sociedades arcaicas e incluso homínidas, una especie de anarquía pacífica, no sé nada) que se caracterizan por la dominación, la limitación, la especialización, el sufrimiento, una aspiración atraviesa la Historia, una aspiración a un mundo mejor. Esta aspiración se ha expresado en el paraíso del cristianismo, así como en el Islam. Después es el socialismo, una sociedad feliz. Todas estas revueltas en todo el mundo no son simplemente revueltas contra la injusticia; no es solamente una necesidad de dignidad. Aspiramos a otra vida, a otro mundo. Reconozco esta necesidad, yo también la tengo, pero yo no me adhiero, sin embargo, a una religión y a Dios. Bueno, ¡acabo de hacer mi profesión de fe!”.


Tariq Ramadan: Una vez más, se puede discernir lo similar en la aspiración y lo diferente en la respuesta. Tomo el final de su camino: el reconocimiento de una aspiración hacia el Misterio, o lo divino, o el ideal. Mircea Eliade, habiendo viajado por el mundo y estudiado las espiritualidades y religiones, observa y escribe que dondequiera que iba, se encontró con mujeres y hombres que, cualquiera que fuera su religión o cultura, estaban en búsqueda de sentido, del porqué, animados por una aspiración, en si misma religiosa. Añadió que la creencia religiosa, por tanto, forma parte de la estructura de la conciencia humana.

Yo me inscribo en la tradición musulmana. Creo en un Dios único y, en mi tradición, hay una noción que se une a la intuición que Usted manifiesta: es la fitrah, la aspiración natural hacia el sentido, el ideal, lo Trascendente (su Misterio, con "M", ¿reenvía a la trascendencia?). Es la chispa de una luz presente en el corazón de cada uno. Es la razón por la que señalo que, según la tradición musulmana, el ser humano está en búsqueda de una respuesta, está en estado de necesidad, busca, espera. La fe es otra luz que viene como una respuesta: la luz divina que se encuentra con la luz de lo humano - "Luz sobre luz", dice el Corán. Cuando estas dos luces se encuentran, se casan y se funden, el corazón y el espíritu acceden a la paz interior: la pregunta existencial ha encontrado la respuesta esencial. Esta es una concepción del hombre que enuncio y que afirma que nacemos inocentes, pero estamos en búsqueda, en la necesidad, y que buscamos la paz más allá de la cuestión que perturba nuestro ser, nuestra inteligencia y nuestra conciencia. Usted lo dice con sus palabras, no postulando a Dios, sino al Misterio. En la tradición musulmana, también existe la ghaib, es decir, lo invisible y el misterio: una noción vinculada a "lo que está más allá de lo perceptible" y que es el Misterio mismo. Se trata de una similitud entre nosotros, determinar lo que nos sobrepasa, a pesar de esta diferencia fundamental que consiste, en efecto, en la fe en Dios. La fe, iman en árabe, también se refiere a un horizonte de paz, de seguridad, el bienestar, y sin perturbaciones, cuando la pregunta se reconcilia con la respuesta. Nuestras respuestas son diferentes, pero nuestro caminar parte de la misma fuente ...
Edgar Morin: Usted tiene una respuesta y yo, yo no la tengo.

Tariq Ramadan: No, usted tiene una respuesta, pero no es la misma.

Edgar Morin: ¡Mi respuesta es un gigantesco signo de interrogación!

Tariq Ramadan: Eso sigue siendo una respuesta - una respuesta que asume o no sus incertidumbres y establece que la búsqueda continúa. Lo que no es necesariamente más fácil o más difícil porque, incluso con una respuesta, incluso con Dios, la búsqueda continúa para cada uno, para el conocimiento, para la cercanía, para el amor. Dios es siempre el ser y el objeto de una búsqueda.

 

Texto original en francés

 

Edgar Morin. Je vais vous dire ma position : je ne crois pas en un être anthropomorphe appelé Dieu, je ne crois pas qu’il y ait un créateur extérieur au monde et qui l’aurait façonné. Je crois beaucoup plus à une créativité qui se trouve dans le monde ou dans la nature. Je suis un peu spinozien, si vous voulez, un spinoziste qui identifie Dieu à la Nature (Deus sive Natura). Je crois qu’il y a, de toute évidence, une force créatrice dans l’évolution biologique ; je pense surtout qu’il y a un Mystère dans l’univers, dans la réalité, dans le surgissement de l’homme, dans l’histoire de la vie. Je pense que, dans ce Mystère, sont liés à la fois ce chaos, la créativité, la dialectique de l’ordre, du désordre et de l’organisation. C’est mystérieux – tout est mystérieux pour moi –, et je mets un « M » majuscule au Mystère. Cela étant, je suis l’enfant d’un processus de laïcisation. Ainsi, quand j’étais adolescent, je voulais croire, bien que ma famille fût très laïque…

 

Je pensais que j’avais ce besoin. C’était surtout la lecture de Dostoïevski qui me poussait à croire, mais je n’y arrivais pas. D’ailleurs, Dostoïevski lui-même doutait dans sa foi. Même de grands croyants, comme Pascal, doutent. Je dis cela pour préciser ma position, qui s’inscrit par ailleurs dans un processus historique où les textes sont examinés, contextualisés, envisagés dans l’environnement plus large de la pluralité des religions qui, toutes, se pensent comme vérité absolue. Sans pour autant nier leur importance historique, car il n’est pas de société sans religion, on en arrive toutefois à un scepticisme. Mais il ne faut pas non plus nier le fait qu’elles répondent à un besoin. À cet égard, Marx était plus lucide que Voltaire, qui voyait dans les religions une invention des prêtres. Marx, au moins, voyait dans la religion l’expression du soupir de la créature malheureuse, il voyait un besoin humain, une aspiration humaine.

 

Depuis qu’existent des sociétés historiques (régnait-il dans les sociétés archaïques, voire hominiennes, une sorte d’anarchie tranquille, je n’en sais rien) caractérisées par la domination, la limitation, la spécialisation, la souffrance, une aspiration traverse l’Histoire, une aspiration à un monde meilleur. Cette aspiration a trouvé son expression dans les paradis aussi bien du christianisme que de l’islam. Après, c’est le socialisme, une société heureuse. Toutes ces révoltes, partout dans le monde, ne sont pas simplement des révoltes contre l’injustice ; il ne s’agit pas seulement d’un besoin de dignité. Nous aspirons à une autre vie, à un autre monde. Je reconnais ce besoin, je l’ai aussi, mais je n’adhère pas pour autant à une religion et à Dieu. Voilà, je viens de faire ma profession de foi !

 

Tariq Ramadan: Ici aussi, on peut discerner le similaire dans l’aspiration et le différent dans la réponse. Je reprends la fin de votre propos : la reconnaissance d’une aspiration vers le Mystère, ou le divin, ou l’idéal. Mircea Eliade, ayant parcouru le monde et étudié les spiritualités et les religions, observe et écrit que, partout où il s’est rendu, il a rencontré des femmes et des hommes qui, quelles que soient leur religion ou leur culture, étaient en quête de sens, du pourquoi, animés d’une aspiration en soi religieuse. Il ajoute que la croyance religieuse fait donc partie de la structure de la conscience humaine.

 

Je m’inscris dans la tradition musulmane. Je crois en un Dieu unique et, dans ma tradition, il est une notion qui rejoint l’intuition que vous exprimez : c’est la fitrah, l’aspiration naturelle vers le sens, l’idéal, le Transcendant (votre Mystère, avec un « M », renvoie-t-il à la transcendance ?). Il s’agit d’une étincelle, d’une lumière présente dans le cœur de chacun. C’est la raison pour laquelle j’ai relevé que, selon la tradition musulmane, l’être humain est en quête d’une réponse, il est dans le besoin, il cherche, il espère. La foi est une autre lumière qui vient comme une réponse : la lumière du divin qui rencontre la lumière de l’humain – « Lumière sur lumière », nous dit le Coran. Quand ces deux lumières se rencontrent, se marient et se confondent, le cœur et l’esprit accèdent à la paix intérieure : la question existentielle a trouvé la réponse essentielle. Il s’agit là d’une conception de l’homme qui énonce que nous sommes nés innocents, mais que nous sommes en quête, dans le besoin, et que nous cherchons la paix au-delà de la question qui trouble notre être, notre intelligence et notre conscience. Vous le dites avec vos mots, en ne postulant pas Dieu mais le Mystère. Dans la tradition musulmane, on trouve d’ailleurs le ghaib, c’est-à-dire l’invisible et le mystère : une notion liée à « ce qui est au-delà du perceptible » et qui est le Mystère lui-même. C’est une similarité entre nous, déterminer ce qui nous dépasse, malgré cette différence fondamentale qu’est bien sûr la foi en Dieu. La foi, iman en arabe, fait également référence à un horizon de paix, de sécurité, de bien-être sans trouble, quand la question est réconciliée avec la réponse. Nos réponses sont différentes, mais notre cheminement part de la même source…

 

Edgar Morin: Vous avez une réponse et moi, je ne l’ai pas !

 

Tariq Ramadan: Non, vous avez une réponse, mais ce n’est pas la même.

 

Edgar Morin: Ma réponse est un point d’interrogation gigantesque !

 

Tariq Ramadan: Cela reste une réponse – une réponse qui assume ou non ses incertitudes et qui stipule que la quête est continue. Ce n’est pas forcément plus facile ou plus difficile car, même avec une réponse, même avec Dieu, la quête se poursuit pour soi, pour la connaissance, pour la proximité, pour l’amour. Dieu reste toujours l’être et l’objet d’une quête.

 

martes, 5 de enero de 2016

YO NO SOY CHARLIE HEBDO


YO NO SOY CHARLIE HEBDO

05/01/15

Hace un año, con motivo de los asesinatos en Paris, a periodistas de Charlie Hebdo en mayor número, subí a mi blog el texto que abajo reproduzco. Pero nunca dije: “Yo también soy Charlie”. Al visionar, un año después, la portada que acaba de sacar Charlie Hebdo, con profunda pena, he de decir, más rotundamente, que “yo no soy Charlie Hebdo”.
Foto: La nueva portada de Charlie Hebdo.


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El Islam, Charlie Hebdo y la libertad de prensa

Publicado en este blog el 07/01/15

“Con mi cercanía a todas las víctimas de la masacre de París


Hace ya algunos años que Gilles Kepel, experto politólogo en cuestiones del Islam, escribió Fitna. Guerre au cœur de l´Islam (2004) que no sé si está traducido al castellano. La guerra no se sitúa principalmente entre musulmanes y cristianos, islamistas y occidentales, o las variantes que se quieran. Esa realidad existe pero creo que la esencial está en corazón del islamismo entre fanáticos y tolerantes. En realidad esta no es una peculiaridad del Islam pues otras grandes religiones (cristianismo y judaísmo, por limitarme a las occidentales) han vivido, con la misma crudeza que hoy el Islam, estos desgarros, estas barbaridades como la de este medio día en el semanario Charlie Hebdo, en Paris.


Y, hoy, a esto quiero venir. Con un par de ideas muy simples pero, en nada simplistas.


La primera es decir que, a mi personalmente, Charlie Hebdo, no me gusta. Me parece chabacano, hortera, de mal gusto y provocador de algunos malos instintos que anidan en la naturaleza humana. En nombre del humor, como si el humor no pudiera ser inteligente, perspicaz, penetrante y elegante. Piensen, los que tienen edad avanzada, en “La Codorniz” cuya máxima rezaba: “la revista más audaz para el lector más inteligente”. Los más jóvenes, piensen en humoristas como Forges, Peridis, el Roto y otros que no me vienen a la cabeza.


En segundo lugar, hoy quiero recordar el aforismo de Voltaire: “no estoy de acuerdo con lo que dices pero defenderé con mi vida que puedas expresarlo”. Aplíquese a Charlie Hebdo”·.

domingo, 3 de enero de 2016

Decibelios y falta de respeto a los vecinos de “La Consti” en Donostia


Decibelios y falta de respeto a los vecinos de “La Consti” en Donostia

 

Sábado 26 de diciembre de 2015. Pasadas las doce del mediodía me acerco a la Plaza de la “Consti” en Donosti con mi hija y nieto a tomar un aperitivo. Magnífico ambiente. De pronto, un ruido ensordecedor me impide seguir conversando con mi hija y hacer carantoñas al nieto. Una deliciosa melodía vasca, gratamente armonizada a los ritmos actuales y muy bien interpretada, sale vomitada a altísimos decibelios en unos altavoces. Sin terminar la consumición abandonamos la plaza. Alterado me topo en la salida con un buen amigo a quien le espeto, - perdón Jesús- , que para qué se hacen estudios, manifestaciones y protestas sobre los ruidos en la Parte Vieja. ¿Por qué los vecinos de la “Consti” deben padecer esa violación continuada, noche y día, de la intimidad de su hogar?. (Dicho sea entre paréntesis yo no resido en la Parte Vieja, aunque soñé en hacerlo antaño y bien que agradezco ahora que no me decidiera). El Ayuntamiento de la ciudad debiera poner coto a estos desmanes. Pero, ¡ya!. Basta multar seriamente a quienes se pasen de decibelios. Los vecinos de “La Consti” merecen otro respeto.

 

Hasta aquí el texto, ligeramente retocado, que envié el mismo día 26 a la redacción de “Noticias de Gipuzkoa”, con acuse de recibo de que lo publicarían en Cartas. No lo he visto- lo que no quiere decir que no lo hayan publicado- pero por si acaso lo subo a mi blog. No es la primera vez que un texto mío sobre los ruidos en la ciudad no es publicado en los medios de comunicación. Plenamente consciente de que este tema de los ruidos en la Parte Vieja donostiarra, como en otro sitios de la ciudad, exige un tratamiento más profuso y detallado, valgan estas líneas como anécdota de lo que merece elevar a la categoría de análisis de la mala convivencia en la ciudad y de la desidia, o cosas peores, de sus gobernantes. De todo color político.

jueves, 31 de diciembre de 2015

Lo indecible de la música


Lo indecible de la música

 

(31 de diciembre de 2015)

 

Esta tarde de fin de año he escuchado, en casa, dos joyas de la música de todos los tiempos: los últimos cuarenta minutos (aproximadamente) del primer acto de Parsifal (la primera exposición del Grial) de Wagner en la versión dirigida por Knapperbutch en Bayreuth el año 1951y las Variaciones Goldberg de Bach con Celine Frisch al clave, en grabación de hace pocos años. Dos obras bien distintas de dos compositores bien diferentes. Y, cada vez que vengo al teclado queriendo trasladar mis sensaciones al término de alguna audición o escucha de una obra, me quedo sin términos para hacerlo con un resultado mínimamente convincente. Es lo indecible de una experiencia que siempre embargo es bien real. Me digo que, si fuera un escritor y no un mero redactor, quizás encontraría las palabras para describir la experiencia musical pero, constato leyendo lo que otros, algunos grandes escritores, han reflejado sobre el papel comentando determinadas obras musicales, que no son capaces de trasladarme y, menos aún hacerme partícipe, de sus emociones y sensaciones. Con lo que poco puedo añadir sino reiterarme en lo indecible, aunque bien real y trascendente, de la experiencia musical.

Correos cerrado la mañana del 31 de diciembre


Correos cerrado la mañana del 31 de diciembre

 

Tengo un “Aviso de Llegada” de Correos que me indican que proviene de “Eusko J.”. No sé qué pueda ser pues no espero ningún paquete del Gobierno Vasco. Me indican de Correos solamente que debo pasar a recogerlo antes del 6 de Enero o llamar a un teléfono por si deseo que me lo traigan a casa, obviamente con el coste correspondiente. Esta mañana, a las 11,00 me acerco a Correos. Y, ante mi sorpresa, está cerrado a cal y canto, sin ninguna indicación de nada. (En la librería de enfrente me dicen que esos avisos los ponen en el interior…). Algunos dirían que, siendo 31 de diciembre, como buen servicio público que se precie, está cerrado. Por cierto, ¿al servicio de quienes?, pues los servicios privados de este 31 de diciembre están repletos de gente haciendo colas.

domingo, 27 de diciembre de 2015

La locura de la Navidad


La locura de la Navidad

 

 

En la vida de las personas hay momentos fuertes, momentos intensos que se mantienen a lo largo de su existencia: la fecha de nacimiento, el aniversario de bodas por ejemplo... cuando ha ido bien.  Lo mismo sucede con las sociedades: las fiestas del pueblo, la tamborrada en Donosti, las Semanas Grandes aquí y allá, la Mare de Déu de la Mercè en Barcelona, San Isidro en Madrid, etc., etc. Pero algunas fechas van más allá de las personas, de las sociedades locales, y hasta de los estados. En el mundo occidental una de esas fechas es la Navidad. Todo ese mundo celebra la Navidad. Las fechas de Semana Santa no alcanzan tanta extensión, salvo en Andalucía. Quizás quepa equipar el Carnaval a la Navidad aunque tampoco creo que llega a tanta gente. Pero, ¿qué celebramos en Navidad? ¿Es simplemente una rutina, una costumbre o es algo más?. Porque hay rutinas y costumbres que desaparecen y otras, como la Navidad, que se mantienen a lo largo de los siglos y en todo el mundo occidental.

 

Navidad y Carnaval. La primera explicación que me viene a la cabeza tiene que ver con algo que me parece elemental: la Navidad es una fiesta amable. Es un periodo en el que todos hemos interiorizado que hay que manifestarse amables, que hay que procurar aparcar nuestras diferencias, nuestros cabreos, nuestros problemas y ofrecer nuestra mejor cara. Es como un alto en nuestra vida en el que parece que decimos: ahora vamos a ser buenos, vamos a hacer eso que sabemos que le va a gustar a mi pareja, a mis hijos, a mis padres, a mis amigos, al vecino, al compañero de trabajo. Y nos juntamos a comer, nos hacemos regalos, nos deseamos felices fiestas y próspero año.

 

Pero también hay quienes piensan que la Navidad es un periodo de hipocresía en el que olvidamos nuestras desavenencias y, si es posible, escamoteamos hasta nuestros odios. Hay quienes piensan que la Navidad es el periodo de la falsedad por excelencia. No niego que algo de eso pueda haber pero ¿no es acaso la manifestación, como el Carnaval, de que queremos ser de otra manera, de que deseamos que nuestra sociedad sea de otra manera, que nuestras relaciones sean de otra manera? Aunque la diferencia con el Carnaval es capital: en la Navidad actuamos a cara descubierta, sin más fachada que la cara que sepamos poner. No nos enmascaramos, como en Carnaval. Queremos ser de otra manera, sin caretas.

 

En la Navidad gastamos en manjares que sabemos que estarán más baratos pocos días después, penaremos para subir la cuesta de enero, los obsesos de la línea se la saltarán por unos días haciendo, en enero, el agosto de los gimnasios, de los médicos expertos en desengordamientos.

 

Navidad y Familia. Pero la navidad es más que comilonas, caras bonitas, fiestas y regalos. La Navidad es, todavía, una fiesta familiar. El anuncio televisivo de “vuelve a casa por Navidad” nos lo muestra. Los vascos, si podemos desanudar la garganta, cantamos en Navidad el entrañable “Hator, hator mutil etxera gaztaina ximelak jatera, Gabon gaua ospatutzeko aitaren eta amaren ondoan. Ikusiko duk aita barrezka amaren poz ta atseginez”[1].

 

Yo creo que mientras haya familia habrá Navidad. Se habla mucho de la crisis de la familia. Pero si crisis hay es crisis de éxito, de exigencia. Porque somos seres sociables y queremos compartir nuestra vida con otra persona. No queremos vivir solos. Queremos vivir con otra persona. Y queremos vivir felices con otra persona. Y queremos que nuestro amor, no sólo perdure sino que se traslade a nuestros hijos. Lo que sucede es que, en una sociedad que cada día es más agresiva, donde la intemperie, fuera del hogar familiar, se hace a menudo hostil, pedimos más y más a la familia. De ahí su éxito, de ahí su fragilidad. De ahí que muchas veces no logremos lo que nos hemos propuesto. El amor se marchita, se rompe y lo que se pensó como un espacio de cariño y ternura se convierte en flor mustia, cuando no en corona de espinas. La separación se hace inevitable. Se ponen tantas esperanzas en la familia, que no podemos soportar que nos hayamos equivocado. La familia se rompe a nuestro pesar, hasta con alivio cuando la situación se hace insoportable.

 

Pero esta situación no supone en absoluto la muerte de la familia. Lo que puede acabar con la Navidad (o dejarla exclusivamente en manos de los publicistas, y habría que ver cuanto duraría, entonces) es la muerte de la familia y la familia puede morir cuando ésta se agote en la pareja. Entonces no habría nadie a quien desear ver en casa por Navidad. La cosa será inevitable cuando, de forma mayoritaria -pues siempre habrá circunstancias y casos particulares- la pareja no se constituya como un proyecto de vida en común, abierta a la educación de hijos, propios o adoptados, sino como una mera unión de dos personas que deciden vivir juntos, a veces sin convivir, y ello mientras el otro o la otra me ayude a seguir viviendo. En el fondo, “mi” pareja solo me interesa en función de que me sirva a “mí”. Es una pareja instrumental. Es como una prótesis psicológica que, si falla, o ya no es necesaria, se tira.

 

Tras una lectura de Karl Rahner. Hace unas semanas, tomándome un café en la peatonalizada plaza del Callao madrileño, en este invierno veraniego que nos acompaña, devoré un librillo del inmenso Karl Rahner, a decir de muchos el mejor teólogo católico del siglo XX, sobre “El significado de la Navidad”. (Herder 2015). ¡Qué delicia de libro!. Eso sí, hay que leerlo dos veces. Contiene dos brevísimos textos. Del segundo, titulado “La respuesta del sosiego. Carta a un amigo” con motivo de la Navidad (publicado en un diario vienés en 1962), traslado estas líneas: “Jesús es un hombre verdadero, es decir, un hombre como tú y como yo; un hombre que asume obedientemente el insondable misterio de su existencia. (…) Así fue también aquel cuyo comienzo quieres celebrar y festejar. Lo que él aceptó como hombre, también tú puedes atreverte a hacerlo: decir sosegada y creyentemente “Padre” a lo insondable y aceptarlo no como una lejanía matadora sino como una proximidad sin medida y perdonadora. (….). Por tanto, convendría conjurar la experiencia de nuestro corazón para vislumbrar venturosamente lo que se quiere decir con la encarnación del Dios eterno. Convendría que esto ocurriera en medio del sosiego en el que el hombre se halla consigo mismo, buscando el conocimiento de sí mismo. Este sosiego bien entendido en la fe del mensaje de Navidad es una experiencia existencial del hombre infinito, una experiencia que nos dice algo que solo es así porque el propio Dios se ha vuelto hombre. Si nos experimentáramos de otra manera, Dios no habría nacido como hombre”. Sí. Si nos experimentáramos de otra manera, Dios no habría nacido como hombre. Insondable misterio. Un Dios humano.

 

El Dios cristiano es el único Dios que se hace hombre divinizando así, de alguna manera, los hombres y mujeres, todos unidos en una fraternidad que va más allá de nuestras diferencias. Eso es la Navidad desde la perspectiva cristiana. En nuestras categorías le decimos Hijo de un Dios, Padre de todos y, para los que le llamemos padre, anhelante demanda de sosiego de nuestra finitud. Ese niño es Hijo de Dios, es la manifestación de un Dios nacido hombre. De tanto oírlo no nos damos cuenta de ello, resbala en nuestra cotidianidad. Pues, ¿hay insensatez mayor que esa?.¿Hay locura mayor que esa?. ¡Bendita locura!

 

Feliz Navidad. Mis mejores deseos para 2016

 

(Una redacción reducida de este texto se publicó el 26 de diciembre en DEIA y en Noticias de Gipuzkoa)



 (1) Texto en castellano del “Hator, hator” que muchos escriben “Ator, Ator”.“Ven, muchacho, ven a casa, a comer castañas pilongas, a celebrar la Nochebuena, junto al padre y la madre...Verás al padre reír, verás la alegría y dicha de la madre.//Muchacho, empuja ese tamboril mientras se tuestan las castañas, mientras se tuestan las castañas...¡txipli txapla... pum!//¡¡Que pasemos una feliz Nochebuena!!”