martes, 21 de mayo de 2019

El futuro de Europa depende de los valores que prioricemos






El futuro de Europa depende de los valores que prioricemos


1.    ¿De qué hablamos cuando hablamos de populismos?

El populismo está en boca de todos. Para bien o para mal. Algunos los detestan. Otros, aunque el término no acaba de gustarles, aplauden sus pretensiones. El populismo tiene varios componentes. En estas líneas reflexiono, solamente, sobre la oposición de los populismos a lo que denominan las élites, que solamente buscarían su propio provecho, frente al pueblo, bueno por naturaleza, sojuzgado por ellas.Es difícil llegar a un acuerdo a la hora de definir y delimitar el término populismo o la política populista, como no se llegó en su día a definir el termino terrorismo en el espacio internacional, me permito recordar. Aunque, generalmente, el termino populismo, o mejor, los populismos, se asocian a la extrema derecha, los populismos, con sus variadas características, no se limitan a formaciones en la extrema derecha. Son partidos o movimientos, que rechazan los partidos tradicionales, incensan al pueblo, rechazan a las élites, demonizan a sus enemigos, muchos fustigan a Europa y exaltan la nación- estado, rechazan o son muy renuentes con los inmigrantes, denuncian la amenaza "islamista", avanzan propuestas simplistas, jugando a la demagogia, con líderes carismáticos con estilos políticos directos y modos de comunicación muy llamativos. No prosperan solamente en los países en recesión, sujetos a la austeridad, marcados por una alta tasa de desempleo, la generalización de la precariedad y la ampliación de las desigualdades. Así, están fuertemente implantados en Alemania, Austria, Suecia, Holanda, Finlandia…No existen solamente en los países de la Unión Europea, pues tienen fuerte presencia en países prósperos como Suiza, Noruega y en otros lugares ricos del mundo, como EE. UU. Los populismos no pueden interpretarse únicamente como una amenaza para la democracia liberal y representativa, o, por el contrario, tampoco únicamente como portadores de la esperanza de una profunda renovación de la democracia. 

Hay populistas de derechas y de izquierdas que ni siquiera reniegan del término populistas y tienen a galo ser etiquetados de tales. Traigo aquí, a título de ejemplo, cómo definió el populismo, el reconocido economista de izquierdas Thomas Piketty en un artículo que tituló “Viva el populismo”: "El populismo no es otra cosa que una respuesta confusa pero legítima al sentimiento de abandono de las clases trabajadoras de los países desarrollados ante las crecientes desigualdades. Es necesario apoyarse en los elementos populistas más internacionalistas, y por lo tanto en la izquierda radical, encarnados aquí y allá por Podemos, Syriza, Sanders o Mélenchon, independientemente de sus límites, para construir respuestas precisas a estos desafíos, pues, de lo contrario el repliegue nacionalista y xenófobo acabara por llevarse todo por delante” (“Le Monde” 14/06/2017). Mas cerca de nosotros recuerdo también que Abascal, refiriéndose a Casado y el PP, afirmó: "sois el pasado y la rabieta, nosotros el futuro y la esperanza" (En un tuit el 30/04/19)

 




 
2.    “Pueblocracia”: el pueblo contra las élites. Comentado un libro italiano.
 

De hecho, estamos viviendo el considerable fenómeno de la anti - política que inunda la sociedad europea, fenómeno que comporta dos grandes dimensiones, una de rechazo de toda política, la otra de aspiración a otra democracia. Los populismos se encuentran en la encrucijada de estas dos tendencias, y determinan la evolución del orden democrático con su irresistible dinamismo conquistador. La actual democracia representativa está cambiando debido a la aceleración de la globalización, los efectos de la integración europea, la reducción del margen de maniobra de los gobiernos frente al capitalismo financiero, el auge del poder tecnocrático y el desarrollo de las actuales redes sociales. Todos estos elementos contribuyen, entre otros, al surgimiento de los populismos a menudo asociados con los nacionalismos de Estado y la xenofobia, y tal vez abran una nueva era, que dos autores italianos, Ilvo Diamanti, Marc Lazar proponen denominar "pueblocracia ". Publicaron en 2018, en Italia, el libroPopolocrazia: La metamorfosi delle nostre democrazie”, con un éxito desbordante, tanto que ya se editó, en Francia en 2019 con similar título “Peuplecracie…” que yo traduzco, obviamente, por “Pueblocracia”. Dudo mucho que el libro se edite en España pues, en gran parte, estudia la diferente evolución de las democracias en Francia e Italia, aunque bajo el paraguas de lo que denominan “Pueblocracia”, entienden que cabe trasladar a gran parte de Europa. Parafraseo en este texto algunas de sus ideas centrales.

Los populistas se refieren al pueblo soberano al que idolatran y santifican. Además, “el pueblo unido jamás será vencido”. Al mismo tiempo, atacan a los representantes políticos y las formas institucionales que, mediante los partidos políticos y los parlamentos libremente elegidos, representan, precisamente, la soberanía popular. Pero “el pueblo es valorado sistemáticamente como una entidad homogénea, portadora de la verdad y se le considera como fundamentalmente bueno, especialmente en oposición a las elites, también supuestamente homogéneas, siempre denigradas, descalificadas, detestadas, odiadas. Este antagonismo, el pueblo virtuoso contra sus representantes corruptos, tiene un efecto explosivo (….) amplificado por la caja de resonancia de los medios de comunicación, principalmente la televisión, Internet y las redes sociales. Esto da un nuevo vigor y una nueva dimensión a la vieja idea de democracia directa. Más aún cuando los partidos políticos, que funcionaron como mediadores entre la sociedad y el gobierno, son extremadamente débiles y muy a menudo rechazados, mientras que las culturas políticas que han forjado se encuentran en un estado avanzado de delicuescencia”.

Las nuevas tecnologías están triunfando porque permiten a sus usuarios intervenir permanentemente en la vida pública, de forma anónima erigirse en expertos intocables en todos los temas, incluidos los más complejos, criticar a los políticos, burlarse de ellos. O denigrarlos. Como resultado, desempeñan un papel decisivo en la reactivación del mito de la "democracia verdadera" modelada por "el pueblo verdadero”. Y eso, a una velocidad vertiginosa que la política tradicional tiene enormes dificultades para integrar, para subsistir, incluso para adaptarse a los nuevos tiempos de la cultura de la imagen, del anonimato, de los tuits, de los emoticones, de la entronización del fútbol y del fin de semana, de los viajes low cost, etc., etc. Es el reto político de la democracia del presente.

En fin, espero de la inteligencia y honestidad del lector que no me haga decir lo que no he dicho, ni defiendo: que la solución está en el gobierno de las élites, que ya han probado que, sin control, se corrompen. La gobernanza es cosa mucho más complicada. El papel y las teclas del ordenador lo aguantan todo. La realidad no. Y, si el 26 de mayo ganan los populismos en Europa temo por el futuro de Europa y, con él, el de toda España.

3.    Ceguera y suicidio de Europa

Estamos acostumbrados a ver un mapamundi en el que el centro se sitúa en el Océano Atlántico con Europa, justo a su derecha, y los EE. UU a la izquierda. Lo acabo de comprobar en las imágenes de Google Maps, tras teclear “mapamundi”. Totalmente a la derecha del mapa aparece China, Vietnam, Corea, Japón etc., y el extremo oriental de Rusia. Por eso, en nuestro lenguaje habitual hablamos de Oriente Medio para referirnos a Turquía, Egipto, Irán, Irak, Israel, Jordania, Siria, etc., y de Extremo Oriente al este de Asia. Este mapamundi es un enorme engaño. En la actualidad, el centro del mundo se sitúa en el Océano Pacifico con EE. UU en el este, China en el oeste, quedando Europa en los bordes del mapa y España, ahora sí, el Finis Terrae del mundo. Y Euskadi está, en su mayor parte, en España y España en Europa.

Hemos perdido el norte y vamos al suicidio colectivo, pues no queremos ver “el mundo que nos viene” (título de un buen libro de Josep Piqué, de 2018, mirando al futuro), al estar guiados por lo emocional e irracional y hemos aparcado la deliberación racional, con datos y reflexiones. Las elecciones de europeas del final de mayo (el día 26 en España) serán una prueba: o nos conducen a un alivio (otro alivio como el de la noche del 28 de abril) o damos un paso más en la desaparición de Europa como entidad social, económica y política para convertirnos en un geriátrico que alberga, eso sí, uno de los mejores museos culturales del planeta. En realidad, toda Europa, será un gran museo, comenzando por los autóctonos europeos quienes seremos atendidos por los que crucen el “charco” buscando trabajo, pues hablan nuestro idioma y por los “barbaros” del sur del Rio Grande que nos separa de África, el mar Mediterráneo, cuya población se multiplicará por tres. Pero será un primer momento. Pues con su dinamismo, juventud y ganas de prosperar, pronto adquirirán las riendas de la nueva Europa y los autóctonos pasarán a convertirse en la reserva india de la vieja Europa.

Pues bien, en la opulenta Europa de nuestros días, los partidos populistas, aunque muy diferentes entre sí, cosechan éxitos electorales como la “Agrupación Nacional” (antes Frente nacional) de Le Pen y la “Francia Insumisa”, el Partido de la Libertad en Austria, Syriza en Grecia, Podemos y VOX en España, EHBildu en Euskadi”, Alternativa para Alemania (AfD), el Partido de la Independencia del Reino Unido (UKIP), el Partido de la Libertad en los Países Bajos, los Demócratas de Suecia, la Unión Cívica Fidesz-Húngara, “Ley y Justicia” en Polonia, los “Verdaderos Finlandeses en Finlandia etc., etc. Algunos, incluso llegan al poder: en Italia, Hungría, Polonia, República Checa, Eslovaquia, Bélgica, Austria etc.

La política europea se está llenando de líderes populistas: Beppe Grillo, Marine Le Pen, Jean-Luc Melenchón, Heinz-Christian Strache, Alexis Tsipras, Pablo Iglesias, Santiago Abascal, Arnaldo Otegi, Frauke Petry, Nigel Farage, Geert Wilders y Jimmie Akesson, Viktor Orbán, Jarosław Kaczyński2, Matteo Salvini y Viktor Orbán…. Y los escasos líderes pro-europeos perdiendo fuelle. Macrón que sueña con una soberanía europea está bajo mínimos, y no solamente por los chalecos amarillos, mientras que Merkel ha perdido la cancillería al ser el único líder (lideresa, sí) que salvó el honor de una Europa, sin vergüenza, incapaz de acoger a un puñado de inmigrantes en sus países.

Si incluyo entre los partidos populistas a Podemos y EH Bildu, incluso al Podemos y al EH Bildu de ahora, es porque no se cansan de incensar al pueblo y denigrar a las élites. Pero, ¿dónde están las élites? ¿En qué, en quienes pensamos cuando nos referimos a las élites? Las “élites” y el “pueblo” no conforman dos categorías sociológicamente homogéneas, ni necesariamente contrapuestas. Este planteamiento es brocha gorda, es un planteamiento demagógico que no aclara nada y obscurece todo. Además, impide pensar con rigor. La realidad es más compleja.

4.    Recordando con Rob Riemen y Albert Camus, el valor de los valores

Recuerdo aquí el pronóstico del eterno retorno del fascismo que con tanta clarividencia nos mostrara Rob Riemen (“Para combatir esta era. Consideraciones urgentes sobre fascismo y humanismo”, en su edición castellana. Taurus 2018) en un alegato no escuchado, quiero creer que por ignorancia, vagancia intelectual, cortoplacismo y comodidad para seguir hablando de lo intrascendente y de lo políticamente correcto.
Riemen sostiene que, en una sociedad donde domina el hombre-masa (se sirve del texto de Ortega 'La rebelión de las masas'), la cultura dominante no puede ser otra que la cultura que denomina del 'kitsch'. Se caracteriza porque los valores nobles, los valores espirituales, son abandonados en detrimento de la satisfacción inmediata de las apetencias materiales. La cultura del 'kitsch' se inscribe en el valor supremo del yo, de la satisfacción inmediata, de la pulsión del instante. Por su parte, la política se convierte en una suerte de 'kermesse' (¿quién ha ganado el debate de ayer?) en donde de lo que se trata es de atraer votos. El 'kitsch', concluirá Riemen «es comparable a los cosméticos. El maquillaje busca seducir, pero también disimular. El 'kitsch' sirve para esconder un inmenso vacío espiritual». El hombre-masa, pese a su engreimiento, es consciente de su vacío interior y vive en el culto al resentimiento. ¿Es que es posible no verlo si se consultan los comentarios anónimos del mundo digital?
Así nace el fascismo. El error (el ¡uf! de alivio de muchos la noche del 28 de abril) estaría en comparar el actual fascismo con el fascismo final del mundo nazi, mussoliniano, estalinista, maoísta o franquista, cuando habríamos de compararlo con el de sus inicios. El fascismo de Vox está en sus inicios y ya ha arrastrado a parte del PP y de Ciudadanos. Y, lo que es más grave, tiene detrás a más de dos millones de ciudadanos. Hoy, como siempre, escribirá Riemen, «el fascismo es la consecuencia de la actitud de los partidos políticos que han renunciado a sus ideales, de intelectuales que cultivan el nihilismo acomodaticio (no hay jerarquía de valores), de universidades que no merecen tal nombre, de la codicia del mundo de los negocios, de los medios de comunicación que se emplean al embrutecimiento del público en lugar de buscar el desarrollo de su espíritu crítico».

Conviene recordar la pregunta de Albert Camus al finalizar la segunda guerra mundial, en una reunión con Sartre, Koestler y Malraux, en casa de este último “¿No creen que todos somos responsables de esta falta de valores? ¿Y si confesásemos públicamente que nos hemos equivocado, que existen valores morales, y que en lo sucesivo haremos lo necesario para fundarlos e ilustrarlos?”. Creo que su pregunta sigue siendo válida en nuestros días. La cuestión de los valores que prioricemos es crucial.

Es lo que, ante la trascendental elección europea del 26 de mayo, nos recuerda “Barandiaran Kristau Alkartea”, federación vasca de la organización internacional Pax Romana- Movimiento Internacional de Intelectuales Católicos, en base al texto de la Plataforma Pastoral Europea "Al servicio de Europa", luego en base a un texto europeo. Manifiestan los intelectuales católicos su preocupación por la aparición y el fortalecimiento en Europa de las corrientes xenófobas, así como por el debilitamiento de las solidaridades, particularmente con la "crisis migratoria".

Defienden una Europa de la fraternidad y esperan que la elección de nuestros representantes en el Parlamento Europeo reactive el proyecto europeo, colocando a la persona en su centro y no tratándola solamente como consumidora o beneficiaria de sus políticas. Por lo que llaman “a la ciudadanía a que vote con lucidez y coraje a favor de un proyecto europeo que se construya en base a los siguientes valores”, que resumo así:

Una Europa de la paz, una Europa de la libertad, una Europa que une a las personas en la diversidad, una Europa acogedora, inclusiva y social, una Europa moderna, proactiva, emprendedora e innovadora, una Europa decididamente ecológica, una Europa orientada hacia el futuro. Concluyen su manifiesto con estas palabras: “Esta es la Europa que queremos y necesitamos, y nos corresponde a nosotros, apoyarla y hacerla posible mediante nuestro voto”. Pueden contar con el mío. Y, ¿el suyo?

Donostia San Sebastián 21 de mayo de 2019
Javier Elzo

viernes, 26 de abril de 2019

Ante las elecciones del 28 de abril: tres gobiernos posibles


Tres gobiernos posibles

Creo que hay un acuerdo en los analistas y comentaristas políticos, así como entre los propios políticos, de que, tras las elecciones generales del 28 de abril próximo, hay tres, y creo que solamente tres, gobiernos posibles, más o menos estables, y sin tener que llegar a nuevas convocatorias electorales: el conformado por el PP y C´s con el apoyo de Vox y otros partidos de derechas; el del PSOE junto a C´s, aun en minoría, y el del PSOE y Podemos con el apoyo de algunos partidos nacionalistas y algún otro minoritario. Mis preferencias, sin duda alguna, van a la tercera de las opciones mentadas. En estas líneas voy a argumentar mi opción. Comenzando por argüir mi rechazo a las dos primeras.

La conformada por el PP, C´s y el apoyo de Vox, me parece la peor de las soluciones. Comenzando por lo más visible: el talante de los tres líderes. Casado no solamente ha hecho bueno a Rajoy: ha logrado que no pocos lo añoren. Yo nunca he sido marianista, pero Rajoy era un hombre de una derecha moderada, rechazaba el lenguaje barriobajero y fue capaz de lograr que la crisis no hundiera aún más a España, lo que no es poco. De Ribera guardo un recuerdo personal. El año 2007 presenté en el Parlament de Catalunya un Estudio sobre la convivencia y seguridad en escolares de primera y segunda enseñanza en Catalunya. Ribera fue el que me formuló las preguntas más inteligentes y me obligó a emplearme a fondo en las respuestas. Pero, después, le he visto caer hasta donde ahora está: en un españolismo primario, justiciero, queriendo resolver los problemas territoriales de España con cárceles y aliándose con quien sea para tocar poder. De Vox, ¿qué decir que no salte a la vista?. Escindido del PP se suma a la derecha extrema que asola la política europea, con el gravísimo riesgo de que el proyecto europeo salte por los aires. Por eso, para mí, las elecciones europeas de mayo son más trascendentales, también para España y para Euskadi, que las generales de abril. Y lo peor que puede pasar es que la ultraderecha del PP y VOX, aliados a la cada vez más derechizada C´s, todos ultranacionalistas estatales, tengan mayoría en Estrasburgo. ¡Adiós Europa!

La opción de un gobierno (o acuerdo parlamentario) PSOE y C´s, parece la preferida por el mundo de las finanzas y de cierta prensa. Lo recuerda constantemente Pablo Iglesias, en un intento de frenar su caída, a decir de las encuestas, fruto, en parte, de la infantil y continuada enfermedad de las izquierdas de tirarse los trastos a la cabeza. Es cierto, en todo caso, que C´s podría ser un contrafuerte del delirio financiero de las 110 propuestas de Sánchez que, con su habitual tino, analiza Manfred Nolte en estas columnas (El Correo 01/04/19). Pero C´s, con su rancio ultranacionalismo español, impediría el arreglo, o apaño, territorial del que hace (hizo) gala el PSOE, (el federalismo español, la España multinacional etc.), aunque ahora en horas bajas. Tanto que le han enmendado la plana al PSC porque Iceta cometió la osadía de aventurar una posible toma en consideración de los planteamientos independentistas con un 65 % de la población a su favor. Iglesias fue más lejos, y llegó a hablar del 80 %. Pero ¿no decimos que la soberanía reside en el pueblo?. Pues, ¡no!. Elecciones a la búlgara de la URSS.

De ahí que, y a pesar de algo de lo anterior, me inclino por una solución PSOE y Podemos con el apoyo del PNV, ERC, PSC, PSE, alguno más si se tercia, y no cito a los ex – convergentes, porque no logran contener la herida abierta, que diría Jordi Pujol (si es que, aún, se le puede mentar). Y, a pesar, también, de que Pedro Sánchez no es santo de mi devoción. No le he escuchado un párrafo de cierta consistencia. Todo es un continuo chorreo de frases mitineras buscando el aplauso fácil. Me cuesta entender que todo un PSOE no sea capaz de ofrecer un líder de más fuste que Sánchez o Susana Diaz. Porque tienen donde elegir. Pero el PSOE, Podemos y los nacionalistas, conforman la única posibilidad que veo para buscar salida al mayor problema político (he escrito problema político) que tiene hoy España. Donde cada día hay más gente que apuesta por el palo y tente tieso (155 ya, y años y años de cárcel, así en Altsasu, sin que apenas nadie proteste) y cada vez más vascos y catalanes que rechazan, y con rabia, cualquier relación con España. El punto débil de esta solución ya la he apuntado arriba: el riesgo de caer en otro crash, si además se confirma una nueva crisis como la de 2008. Pero aquí, no lo niego, mi cojera nacionalista vasca, aunque moderada, luego doblemente irrelevante en el juego político, me hace temer más al vetusto ultranacionalismo español de derechas del PP, C´s, VOX, con un PSOE débil, que al riesgo del despilfarro del PSOE con Podemos. Porque, si mi preferida coalición ganara las europeas, la Comisión europea nos echaría una mano conteniéndoles. Sí, todo pasa por Europa. Para bien, o para mal.

En un planeta interrelacionado, con el centro del mundo en el Pacifico, una Europa esquinada, avejentada (abuela la ha definido con razón el papa Francisco), solamente una Europa unida y abierta a la migración que, sin renunciar a sus raíces, se haga europea, es su única oportunidad de futuro. Y esto exige mirar adelante, no atrás. A largo plazo.

(Publicado en “El Correo” el 22 de abril de 2019)

sábado, 20 de abril de 2019

Más allá de la unilateralidad y la bilateralidad en Euskal Herria



Más allá de la unilateralidad y la bilateralidad en Euskal Herria

Fue el mes de mayo de 1972. Juan Ajuriaguerra cita a Xabier Arzalluz en el restaurante “Urkia” de las Siete Calles de Bilbao. En la conversación, de lo que nos relata Eugenio Ibarzabal, en el capítulo 10 de su más que interesante reciente publicación, “Juan Ajuriaguerra, el hermano mayor” (Erein 2019), entresaco la idea para este artículo. Nos dice Ibarzabal, y lo retuve ya de la presentación de su libro en Donostia, que “lo único que parece interesarle del pasado (a Ajuriaguerra), es el pacto de San Sebastián, el 17 de agosto de 1930, y del error que fue para los nacionalistas vascos colocarse al margen de los avatares de la política española”. E Ibarzabal, supongo que parafraseando sus frases, pone en boca de Ajuriaguerra estas palabras: “De haber participado en el Pacto, el Estatuto hubiera sido una realidad mucho antes, como les ocurrió a las catalanes, y caso de disponer de un gobierno propio, los carlistas navarros no hubieran campado por sus respetos. Podríamos haber evitado el golpe. Hicimos exactamente lo contrario, le dice (a Arzalluz), mirándole fijamente a los ojos” (p.383).

En la presentación de su libro en Donostia, Ibarzabal resaltó, creo que fue en el turno de preguntas, que Ajuriaguerra no era partidario de soluciones unilaterales en el contencioso vasco, idea que también mantendría en la presentación del libro, al menos en Bilbao, como leo en la prensa. Ahora que estamos viviendo el proceso del “procès” donde la famosa DUI (Declaración Unilateral de Independencia) tuvo una dimensión muy relevante, me lleva a reflexionar sobre lo que unilateralidad supone, entre nosotros, en Nafarroa y en la CAV.

Apunto de entrada mis dos tesis (o convicciones, si prefieren) en este tema. Primera: siempre me parecerá mejor una solución bilateral que unilateral. Segunda: la unilateralidad, para que tenga éxito y no quede, en el mejor de los casos, en un brindis al sol, solamente la puede ejercer el más fuerte. Pues en política, en las decisiones políticas, lo que juega, lo esencial, lo que “va a misa” como se decía cuando se iba a misa, es la ley del más fuerte. Así ha sido históricamente, así lo es ahora, y no veo que será muy distinto en el futuro. Cambiará la forma, los mecanismos en los que el más fuerte hace valer su poder (que no su razón, ni sus supuestos derechos, pero eso solo importa en los deseos, en los debates intelectuales y como arma arrojadiza en las disputas entre partidos). Hasta ayer mismo el poder se ejercía mediante las guerras, tanto los alzamientos o insurrecciones como sus aplastamientos. (Con excepciones muy excepcionales como ahora en Argelia, pero veremos dentro de dos años quienes mandan, allí también). Es el poder de las armas. EEUU, él solito tiene tanto poder militar como la casi la totalidad del poder militar que tienen todos los demás países juntos. Si pensamos en Euskadi (o en Catalunya), si hiciera falta el Ejército español acabaría con todo intento de independencia. Pues esa es una de las funciones que le asigna la Constitución española.

Pero ahora, ya no hace falta el ejercito pues las tornas están cambiando. También en el planeta, aunque Trump y otros muchos americanos todavía no se han enterado (Si mañana entraran, manu militari, en Venezuela, no sé si harían bueno a Maduro, cosa extremadamente difícil, pero Guaidó estaría deslegitimado). Pero centrémonos en Euskadi.

Para señalar que no solamente la unilateralidad, sino también la bilateralidad la acepta y promueve el más poderoso. La han reclamado lehendakaris vascos y veo que ahora también lo hace Bildu, aun a regañadientes pues ellos, históricamente, han propugnado la unilateralidad y, eso, sin recordar tiempos en los que proclamaban aquello de “amnistia ez da negoziatzen”. En la actualidad PNV y Bildu apuestan por la bilateralidad, pero me temo que mucho tendrán que cambiar las cosas para que los poderes del Estado español, el gobierno, sea el que sea, el parlamento y el poder judicial renuncien a la unilateralidad respecto de Catalunya, la CAV y Navarra. La aceptan, también a regañadientes, sobre todo algunas fuerzas políticas españolas, respecto del gobierno de la Unión Europea, su Parlamento y, menos aún, respecto de sus tribunales de Justicia. Sí, esto de la unilateralidad y la bilateralidad se reduce a la ley del más fuerte.

Ante esta realidad incuestionable, el más débil, y en este contexto lo son Catalunya, CAV y Navarra, deben pensar bien su estrategia. Maxime, cito textualmente a Eustat (05/04/19), cuando afirma que “un recién nacido de nuestra Comunidad Autónoma, si es niño, vivirá algo más de 80 años y tendrá una probabilidad de casarse del 48%; y en el caso de que sea niña, su esperanza de vida se prolongará hasta los 86,3 años, su probabilidad de casarse será de casi el 52% y tendrá un solo hijo o hija”.  No creo que sea muy distinto en Navarra.  Si aciertan, en la próxima centuria se vivirá la crónica de una muerte anunciada: la desaparición de la Euskadi autóctona.

¿Qué hacer?. Cabe la ensoñación independentista para pasado mañana, (cuando ya ahora la defiende menos de un tercio de los vascos); apostar por una defensa en términos ideológicos (derecho de autodeterminación, derechos de los pueblos, derecho a decidir, etc., etc.), la pataleta o, peor aún, echarse al monte, donde el más fuerte, tarde o temprano, siempre gana; echarse a la bartola, comiendo, viajando, bebiendo y despotricando de los demás (políticos en primer ligar) pensando que “arreen los que vengan después); o mirar a otro lado solazándose, o sufriendo, con el Athletic, la Real, el Osasuna o el Alavés quienes, por cierto, cada vez ocupan más portadas de la prensa, otro signo de los tiempos.

Si, ¿Qué hacer?. Cabe pensar en Asterix frente al todopoderoso emperador Julio Cesar y soñar en una irreductible Euskal Herria. Pero, ¡ay!, no tenemos poción mágica ni Panoramix que nos la fabrique. Claro que siempre nos queda David frente a Goliat, pero eran otros tiempos muy lejanos. Pero, todavía mantenemos lo esencial: nuestro pueblo a condición de que se ponga las pilas. Un pueblo que opte por construir país: apostar por la formación durante toda la vida (la asignatura pendiente de nuestro sistema educativo); ver Euskal Herria como un todo, más allá, y sin obsesionarse por ello, de su actual división geopolítica;  potenciar la relación público-privado (una de nuestras fortalezas); invertir sin descanso en ciencia y tecnología sin olvidar las humanidades; tampoco olvidar que el hombre y la mujer somos animales espirituales, que debemos dominar lo material si no queremos quedar a la merced de la llamada inteligencia artificial y sus asfixiantes pulpos digitales (en manos de los GAFA, los nuevos amos del mundo); acoger con cariño, y respeto a su cultura, a los inmigrantes, para que, a la segunda o tercera generación, digan con orgullo, “ni euskalduna naiz”. Además, los necesitamos; congeniar, aún más, la cultura del trabajo con la de la diversión; mirar al futuro, sin olvidar el pasado, pero, en su totalidad, no solamente en lo bien que hicieron los míos y mal los otros; desterrar como pócima mortal la cultura de la queja y de la negatividad que nos corroe y destruye. Es un suicidio a cámara lenta; etc., etc. Y todo esto, esto sí, benetan, “gure esku dago”, eta gure esku bakarrik.

Donostia 8 de abril de 2019
Javier Elzo


(Texto publicado el 12 de abril en Noticias de Gipuzkoa, Noticias de Álava y en DEIA y el 14 de abril en Diario de Noticias de Navarra).

miércoles, 27 de marzo de 2019

41 senadores franceses por las libertades en Catalunya





El 24 de marzo de 2019, en el blog de un senador francés, André Gattolin, y con la firma de 41 senadores del actual Senado de la República francesa, dieron a conocer un texto que presentamos a continuación.

En primer lugar, la traducción al castellano del texto francés. La traducción es mía.

A continuación, el documento original en francés, con los nombres de los 41 senadores firmantes y el enlace del que está tomada la información.

Tanto el gobierno francés como el español han criticado, y minusvalorado, el documento de los 41 senadores


1)    Texto de 41 senadores franceses por el respeto de las libertades y de los derechos fundamentales en Catalunya

"Nuestro país es vecino de España y de su gran Región, Cataluña, con quien compartimos una larga historia.
Como europeos y como franceses, nos sentimos concernidos por los graves acontecimientos que se han desarrollado en Cataluña. A propósito del juicio que se está llevando a cabo ante el Tribunal supremo español de ex miembros del Gobierno de la Generalitat de Catalunya, de la ex presidenta del Parlamento catalán y líderes de asociaciones catalanas, nosotros, miembros del Senado de la República:
• pedimos el respeto de los derechos y libertades fundamentales en Cataluña, sin, por supuesto, interferir en los problemas políticos de un país vecino y sin tomar partido en el tema de la independencia de Cataluña;
 • denunciamos las represiones sufridas por legítimos representantes electos, representantes políticos de la Generalidad de Cataluña encarcelados u obligados a exiliarse por sus opiniones en el ejercicio de los mandatos que les han encomendado los electores;
 • constatamos que esta situación es una violación real de los derechos y libertades democráticos;
 • lamentamos que la gravedad de esta situación sea subestimada en nuestro país;
 • pedimos que Francia y los países de la Unión Europea intervengan para restablecer las condiciones para el diálogo con el fin de encontrar soluciones políticas a un problema político”
2)  
  Texte originel

Pour le respect des libertés et des droits fondamentaux en Catalogne
Issus de différents groupes politiques de la Haute Assemblée, 41 sénateurs signent un appel au respect des droits fondamentaux en Catalogne. Ils demandent des solutions politiques au niveau européen, dénonçant «les répressions dont sont victimes des élus légitimes, représentants politiques de la Generalitat de Catalogne emprisonnés ou forcés à l’exil pour leurs opinions dans l’exercice des mandats que leur ont confiés les électeurs».
Texte Complet
·  « Notre pays est voisin de l'Espagne et de sa grande Région, La Catalogne, avec qui nous partageons une longue histoire.
En tant qu’européens et en tant que français, nous nous sentons concernés par les événements graves qui se sont déroulés en Catalogne. Au moment où se déroule le procès devant le Tribunal supérieur espagnol d’anciens membres du Gouvernement régional catalan, de l’ancienne Présidente du Parlement catalan et de responsables associatifs catalans, nous, membres du Sénat de la République :
  • demandons le respect des libertés et des droits fondamentaux en Catalogne, sans bien sûr s’immiscer dans les problèmes politiques d’un pays voisin et sans prendre parti sur le sujet de l’indépendance de la Catalogne ;
  • dénonçons les répressions dont sont victimes des élus légitimes, représentants politiques de la Generalitat de Catalogne emprisonnés ou forcés à l’exil pour leurs opinions dans l’exercice des mandats que leur ont confiés les électeurs ;
  • constatons que cette situation est une véritable atteinte aux droits et aux libertés démocratiques ;
  • regrettons que la gravité de cette situation soit sous-estimée dans notre pays ;
  • demandons que la France et les pays de l’Union européenne interviennent pour rétablir les conditions du dialogue afin de trouver des solutions politiques à un problème politique ».
 Ce texte est à l’initiative de François CALVET, Michel CANEVET, Ronan DANTEC, André GATTOLIN, Pierre OUZOULIAS et Simon SUTOUR. 

Signataires :
Michel AMIEL, Sénateur des Bouches du Rhône
Cathy APOURCEAU-POLY, Sénatrice du Pas de Calais
Eliane ASSASSI, Sénatrice de Seine Saint Denis
Esther BENBASSA, Sénatrice de Paris
Maryvonne BLONDIN, Sénatrice du Finistère
Éric BOCQUET, Sénateur du Nord
Martial BOURQUIN, Sénateur du Doubs
Michel BOUTANT, Sénateur de la Charente
Céline BRULIN, Sénatrice de  Seine-Maritime
François CALVET, Sénateur des Pyrénées-Orientales
Michel CANEVET, Sénateur du Finistère
Laurence COHEN, Sénatrice du Val de Marne
Pierre-Yves COLLOMBAT, Sénateur du Var
Cécile CUKIERMAN, Sénatrice de la Loire
René DANESI, Sénateur du Haut-Rhin
Ronan DANTEC, Sénateur de Loire-Atlantique
Marc DAUNIS, Sénateur des Alpes-Maritimes
André GATTOLIN, Sénateur des hauts de Seine
Fabien GAY, Sénateur de Seine Saint Denis
Guillaume GONTARD, Sénateur de l’Isère
Michelle GREAUME, Sénatrice du Nord
Claude HAUT, Sénateur du Vaucluse
Jean-Michel HOULLEGATTE, Sénateur de la Manche
Sophie JOISSAINS, Sénatrice des Bouches du Rhône
Gisèle JOURDA, Sénatrice de l’Aude,
Antoine KARAM, Sénateur de  Guyane
Joël LABBE, Sénateur du Morbihan
Pierre LAURENT, Sénateur de Paris
Marie-Noëlle LIENEMANN, Sénatrice de Paris
Didier MARIE, Sénateur de Seine-Maritime
Marie MERCIER, Sénatrice de Saône et Loire
Michelle MEUNIER, Sénatrice de Loire-Atlantique
Pierre OUZOULIAS, Sénateur des Hauts de Seine
Angèle PREVILLE, Sénatrice du Lot
Christine PRUNAUD, Sénatrice des Côtes d’Armor
André REICHHARDT, Sénateur du Bas-Rhin
Pascal SAVOLDELLI, Sénateur du Val de Marne
Simon SUTOUR, Sénateur du Gard
Sophie TAILLE-POLIAN, Sénatrice du Val de Marne
Rachid TEMAL, Sénateur du Val d’Oise
Jean-Claude TISSOT, Sénateur de la Loire.

lunes, 18 de marzo de 2019

El papa, satanás y la maldad humana


El papa, satanás y la maldad humana

(Una versión reducida de este texto se ha publicado el 08/03/19 en Noticias de Gipuzkoa, el 09/03/19 en Diario de Noticias de Navarra , en DEIA el 18/03/19 y el 23/03/19 en Noticias de Álava)

La referencia del papa Francisco a “satanás” en el discurso pronunciado en la clausura del Encuentro
sobre “La protección de menores en la Iglesia”, el domingo 24 de febrero, ha sorprendido a muchos,
entre los que me encuentro. Su referencia al diablo ha sido fuente de no pocas descalificaciones,
incluso en medios que, sin ser en absoluto portales religiosos, tampoco marcadamente eclesiófobos,
sin embargo, tratan de ser ecuánimes e independientes en sus informaciones acerca de lo religioso. Lo
que no es frecuente. Por eso, una vez más, he de citar aquí al cotidiano “Le Monde” que titula,
significativamente, su editorial del 25 de febrero (fechado 26) así:” Pedofilia: al incriminar a Satanás, el
Papa Francisco debilita su discurso”. Con este subtítulo: “Aunque a menudo acepta la responsabilidad
de la Iglesia, ahora acusa a ... Satanás. Como si fuera suficiente sacar al diablo del infierno para
exorcizar el mal”. 

Añadamos que no es la primera vez, ni mucho menos, que el papa hace alguna referencia al diablo.
Ya en su primera misa, tras su elección en marzo de 2013, Francisco decía que "El que no ora al Señor, 
ora al diablo. [...] Cuando uno no confiesa a Jesucristo, confiesa la mundanalidad del diablo". 
Incluso, según leo (en “La Vie” 26/02/19), en la Nueva traducción oficial litúrgica de la Biblia, 
se rehabilita la palabra “diablo” en la liturgia católica, de donde había desaparecido desde
hace 40 años.

No soy, en absoluto, un experto bergogliano, pero me parece claro que en algunos aspectos 
(y este es uno) el lenguaje del papa denota una teología y una antropología que creo, desde
mi poquedad de sociólogo de provincias, están ya fuera de contexto. Son referencia, a mi juicio,
extemporáneas (de otro tiempo y contexto) inadecuadas y contraproducentes para una recepción
en nuestros días del fondo de su mensaje. Porque éste, el fondo de su pensamiento, yendo a la raíz 
de lo que quiere decir con sus referencias al diablo, ahora que habla sobre la pederastia en el clero,
considero muy pertinente y necesario. 

El papa parece sostener una imagen antropocéntrica de la maldad en la figura de satanás.
(Nótese que, en la versión oficial castellana de la Oficina de Prensa de la Santa Sede,
con la que trabajo, las referencia a satanás van en minúscula). Quisiera creer, pero
tengo dudas al respecto, que con la referencia a satanás o al diablo, el papa significa 
(¿personaliza?) el “mal”. El “mal” que aparece en muchos momentos de su texto con 
expresiones como “la mano del mal”, “el misterio del mal”, “el espíritu del mal”, “la
manifestación del mal” etc., etc. Personalmente me siento más cómodo, en mayor sintonía,
 con expresiones como misterio del mal, el espíritu del mal, etc., que con un antropocentrismo 
del mal en la figura del diablo, de satanás etc. que creo corresponden a una cosmología, 
antropología y teología propias de otros tiempos, ya fuera de lugar en la Europa cristiana de
hoy, aunque todavía sigue presente en otras latitudes, como en América latina. 


Pero me encuentro plenamente con Francisco en lo que creo que está en la raíz de su planteamiento en esta cuestión del mal. Lo que refleja en estos dos párrafos de su ya mentado discurso: “Ante tanta crueldad, ante todo este sacrificio idolátrico de niños al dios del poder, del dinero, del orgullo, de la soberbia, no bastan meras explicaciones empíricas; estas no son capaces de hacernos comprender la amplitud, la profundidad del drama. Una vez más, la hermenéutica positivista demuestra su propio límite. Nos da una explicación verdadera que nos ayudará a tomar las medidas necesarias, pero no es capaz de darnos un significado. Y hoy necesitamos tanto explicaciones como significados. Las explicaciones nos ayudarán mucho en el ámbito operativo, pero nos dejan a mitad de camino.

¿Cuál es, por tanto, continúa el papa, el “significado” existencial de este fenómeno criminal? Teniendo en cuenta su amplitud y profundidad humana, hoy no puede ser otro que la manifestación del espíritu del mal. Si no tenemos presente esta dimensión estaremos lejos de la verdad y sin verdaderas soluciones”.

Y dos párrafos más abajo remacha su pensamiento con estas palabras: “Y de la misma manera que debemos tomar todas las medidas prácticas que nos ofrece el sentido común, las ciencias y la sociedad, no debemos perder de vista esta realidad y tomar las medidas espirituales que el mismo Señor nos enseña: humillación, acto de contrición, oración, penitencia. Esta es la única manera para vencer el espíritu del mal. Así lo venció Jesús”. Pero, y aquí está mi “pero” fundamental, en torno a estas frases, en dos ocasiones, menta directamente a satanás, lo que, dicho sea, modesta pero claramente, considero fuera de lugar. Llega incluso a provocar el rechazo explicito de todo el mensaje del papa.

A continuación, transcribo las dos ocasiones en las que Francisco menta directamente a satanás. Están en la misma pagina 3ª de su discurso, pagina de la que he extraído los fragmentos arriba citados. 

Escribe Francisco:

 “El consagrado, elegido por Dios para guiar las almas a la salvación, se deja subyugar por su fragilidad humana, o por su enfermedad, convirtiéndose en instrumento de satanás”. (yo subrayo)

“Y esto me lleva a pensar en el ejemplo de Herodes que, empujado por el miedo a perder su poder, ordenó masacrar a todos los niños de Belén. Detrás de esto está satanás”. (yo subrayo)
 
Repito que, modestamente, entiendo que estas referencias a satanás están de más y se refieren a 
una teología y a una antropología ya caduca en Europa. Además, lo esencial de su discurso está 
en mostrar que, sin renunciar, en lo más mínimo, al sentido común y a lo que las ciencias humanas 
u otras puedan ofrecer, el papa nos muestra que no podemos olvidar (ni debemos olvidar, desde
una visión pertinentemente religiosa) el misterio del mal que acompaña a la humanidad 
desde la noche de los tiempos, misterio al que las religiones, que también nos acompañan
desde la noche de los tiempos, han tratado de dar respuesta o, al menos, alivio, consuelo, fuerza,
determinación, esperanza, plenitud y sentido. En el cristianismo con un Dios humano que muere
ajusticiado en la cruz, muerte interpretada por no pocos, como Pablo de Tarso, como la victoria
sobre la muerte y sobre el mal que, a lo largo de los siglos, se ha personalizado en la figura del diablo,
de satanás. Personalmente no tengo necesidad de satanás para reconocer el mal en el mundo, 
ni del Dios de Jesús presentado como el que vino a redimirnos del pecado de Adán, propulsado, 
según algunos, por la serpiente que se hubiera servido de Eva para sus fines. ¡Qué antropología 
en este texto, que algunos autores datan de unos 8 y hasta 10 siglos antes de Cristo, y del que tanto
nos cuesta desprendernos! 


El espíritu del mal. ¿Dónde nace este espíritu?. ¿Es que habría como una lucha entre dos principios, el principio del bien, el Dios creador bueno y el principio del mal, el Ángel caído, ¿Satanás, como nos enseñaron en la catequesis de críos?  El papa Benedicto XVI nos señala, sin embargo, que “la fe nos dice que no hay dos principios, uno bueno y uno malo, sino que hay un solo principio, el Dios creador, y este principio es bueno, sólo bueno, sin sombra de mal. (….) Así pues, vivir es un bien; ser hombre, mujer, es algo bueno; la vida es un bien. Después sigue un misterio de oscuridad, de noche. El mal no viene de la fuente del ser mismo, no es igualmente originario. El mal viene de una libertad creada, de una libertad que abusa.

¿Cómo ha sido posible, cómo ha sucedido?. Esto permanece oscuro, continúa Benedicto XVI. El mal no es lógico. Sólo Dios y el bien son lógicos, son luz. El mal permanece misterioso. Se lo representa con grandes imágenes, como lo hace el capítulo 3 del Génesis, con la visión de los dos árboles, de la serpiente, del hombre pecador. Una gran imagen que nos hace adivinar, pero que no puede explicar lo que es en sí mismo ilógico. Podemos adivinar, no explicar; ni siquiera podemos narrarlo como un hecho junto a otro, porque es una realidad más profunda. Sigue siendo un misterio de oscuridad, de noche”.

Este texto magistral de Benedicto XVI (03/12/18) no habla de satanás, habla del misterio del mal, consecuencia de “una libertad que se abusa”. Un mal que es poderoso.

El mal, lo que denominamos, falto de palabras ante lo innombrable, ante lo transcendente, 
“el espíritu del mal” está ahí. Misterio insondable que tantas y tantas reflexiones ha ocasionado 
a lo largo de los siglos. Me permito recomendar el libro del filósofo de la religión Ingolf U. Dalfert,
“El mal. Un ensayo sobre el modo de pensar lo inconcebible”, ediciones Sígueme, 2018. No se lee
como una novela. Exige esfuerzo, como esfuerzo exige comprender Auschwitz, por dar un ejemplo 
del mal absoluto. Como me decía, días pasados, un amigo judío, Auschwitz es el ejemplo de que
en todo humano hay una potencialidad de mal que escapa al mero entendimiento. 

Ante la pederastia de parte del clero católico, la justicia debe actuar, con sus propias y seculares armas, porque se ha cometido un delito. La Iglesia debe ayudar a la justicia en su labor. Pero, como se dice en el punto de reflexión 14 que se abordó en Roma, debe mantenerse la presunción de inocencia “hasta que se pruebe la culpabilidad del acusado” y añade “evitar la publicación de listas de acusados (…) antes de la investigación previa y la condena definitiva”. Este punto, aunque es prácticamente imposible de cumplir, como se observa en la justicia ordinaria (de ahí la pena de banquillo, cuando no la de telediario, si se es famoso), me parece, que sería deseable, en todo proceso judicial, salvo riesgo de reiteración delictiva.

El creyente, la comunidad de creyentes, debe adentrase en su fe y preguntarse cómo, más allá de la debilidad humana (de la que los curas y religiosos no están excluidos, pues no son supermanes, superhombres), ha podido el espíritu del mal ser más fuerte que el mensaje evangélico que es tan rotundo con los daños a los niños. Así Jesús dijo que quien dañara un niño "más le vale que le cuelguen al cuello una de esas piedras de molino que mueven los asnos, y le hundan en lo profundo del mar." De ahí la imprecación del papa Francisco, que ya he mentado arriba y repito aquí: “tomar las medidas espirituales que el mismo Señor nos enseña: humillación, acto de contrición, oración, penitencia. Esta es la única manera para vencer el espíritu del mal”.

Cuando escribí mi libro “Tras la losa de ETA” (PPC. 2014), entre mis lecturas traje a colación, hablando del perdón y la reconciliación, algunas reflexiones del gran filósofo y musicólogo Vladimir Yankélèvitch, de origen ruso, huido a Francia por el antisemitismo de su país y que luchó en la resistencia contra el nazismo. En el prólogo de su desgarrador libro “Lo imprescriptible” de 1971, escribe esto:” entre el absoluto de la ley del amor y el absoluto de la libertad del mal, hay un desgarro que no puede ser enteramente resuelto. No pretendemos reconciliar la irracionalidad del mal con el amor todopoderoso. El perdón es fuerte como el mal, pero el mal es fuerte como el perdón”. ¡Uuuuf!.

Esta idea me persigue, con desasosiego, desde que leí el libro, hace muchos años. Será la condición humana que diría Malraux. Solo así trato de entender (que no justificar) la supuesta pederastia (algunas están sub judice) de algún cura amigo (más de uno desgraciadamente), aunque en otros casos la sentencia es firme y debe cumplirse. Solo así trato de entender tanta maldad entre nosotros, en las guerras, en los secuestros y asesinatos sin olvidar a las torturas que hemos vivido tantos años en Euskadi. La maldad de sojuzgar a tantas mujeres a prostituirse muchas veces en condiciones infrahumanas. Tenía razón Yankélèvitch “entre el absoluto de la ley del amor y el absoluto de la libertad del mal, hay un desgarro que no puede ser enteramente resuelto”. Y con ello tenemos que vivir, pero sin olvidar lo que el todavía joven Paul Ricoeur afirmaba, “Solo el bien construye”. Y el mal destruye, siempre, me permito añadir.

Por eso el bien, como el mal, son propiedades exclusivas de la persona. Los animales no tienen ética, no saber distinguir el bien del mal. Algunos animales (perros, gatos, caballos, delfines etc.) pueden tener apego a personas y, en determinadas circunstancias ayudarlas. Y si los animales no tienen ética menos aun el reino vegetal y la naturaleza, aunque sean vivas, como lo es un árbol, por ejemplo. Pero de ahí a decir que la naturaleza es buena, o sabia, hay un largo paso que yo no doy. La naturaleza, como el reino animal siguen unas leyes, no sé si de orden físico, químico, cósmico u otro que se me escapa. Pero tienen capacidad de decidir, no tienen juicio ético, no tienen, en suma, libertad. Solamente los seres humanos tenemos libertad para decidir esto o aquello, de ahí que solamente el género humano puede hacer el mal, pero también el bien. Un mal y un bien, no circunstancial, como un tsunami cuando unas placas teutónicas entrechocan. Un tsunami no lo decide nadie, aunque genere el mal. Pero una violencia injusta puede ser querida, voluntariamente querida y decidida, incluso fría y racionalmente decidida, por una persona humana. En el mal ejercicio de su libertad. De ahí que gran parte del esfuerzo intelectual debe ser el de entender, comprender, aprehender desde dentro, por qué, en razón a qué mecanismos, objetivos, ideales o ideologías, se genera la maldad humana, el mal.

Y para esta labor no tengo necesidad alguna de Satanás, Belcebú o Mefistófeles que los dejo para la lectura del Fausto de Goethe o para deleitarme, por ejemplo, con los Fausto que llevaron a la ópera Gounod y Berlioz, el Mefistófeles de Boito, todos en el siglo XIX, sin olvidar, ¡cómo olvidar!, el Comendador de Mozart que empuja a los infiernos, fuertemente sujeto en sus manos, a D. Giovanni, en los años postreros del siglo XVIII. Pero algo debía remorderle en su cerebro a Mozart que le llevó a concluir su obra con el pastiche del ultimo cuadro con la moralina de que "tal es el fin de quienes hacen el mal: la muerte del pecador siempre refleja su vida", aunque esta escena, muchos directores en el pasado lo omitían, creo que, con razón, pues no añade nada a la inmensidad de esta obra.
  
Javier Elzo, marzo de 2019


Leo en Le Monde (20/03/19) en el Suplemento “Science et medecine”, firmado por Nathaniel Herzberg que “L´homme n´a pas le monopole de la culture”. Y ofrece varios ejemplos de animales con capacidad de transmitir conocimientos. Luego, mi texto parece necesitar si no un correctivo, sí un interrogante. Tomo nota.