sábado, 13 de agosto de 2016

Pervivencia y declive de una ideología que cambió Euskadi y España

Pervivencia y declive de una ideología que cambió Euskadi y España

Pienso en los años 1970 a 1990 entre nosotros, cinco años antes en Europa Occidental y en EEUU (costa Oeste, principalmente). Revisar el “aire del tiempo” de aquellos años me recuerda que vivíamos entonces en la línea de fondo de la crítica radical al franquismo, al capitalismo y a todo lo que oliera a derechas. Hitler era la personificación del horror en la tierra, y siguió siéndolo, cuando todavía, en numerosos círculos intelectuales vascos y españoles, la ideología marxista-leninista (o la maoísta) era aplaudida y las figuras de Lenin, Trotsky y Mao positivamente valoradas, cuando no ensalzadas. Son los últimos años del franquismo, los años de la transición y los primeros diez o quince años tras la restauración democrática en España. Además, en la actualidad, podemos ver camisetas con la efigie de Mao y del Che, y sus retratos en lugares públicos - en la Parte Vieja donostiarra sin ir más lejos- pero no verán ninguna de Franco, Hitler o Mussolini. La cuestión de si la dictadura comunista en la extinta URRS y en la China maoísta fue más o menos cruenta que la franquista, mussoliniana y, sobretodo, hitleriana, sigue llenando sesudos estudios aunque entre nosotros, por lo que se ve, no cabe la duda.

Volvamos a la historia. En la década de los años setenta los movimientos extremos de izquierdas (MC, ORT, EIA, HB, FLP, etc., etc.) barrieron literalmente, no solamente a la extrema derecha sino incluso a la derecha más moderada, aunque para dar paso a la izquierda moderada, el PSOE. Piénsese en el descalabro de la UCD (algunos de sus miembros todavía en la actualidad se consideran más de centro que de derecha) y en el fracaso de Fraga en las elecciones que dieron la mayoría absoluta a Felipe González.

En Euskadi la izquierda abertzale fue dominante, particularmente en la calle y entre muchos jóvenes. Hasta fechas recientes, hasta el paso por el poder de EHBildu y la irrupción de Podemos. Pero en las urnas siempre venció el PNV. Sin embargo, la sombra de ETA ha planeado durante cincuenta años sobre la sociedad en Euskadi, aunque sin ser nunca mayoritaria. Siempre ha sido falso lo que coreaban los suyos, “ETA herria zurekin”. Siempre. Su fuerza comenzó a declinar cuando decidiera en Octubre de 2011 abandonar la lucha armada, haciendo bueno el eslogan que se repetía en algunas de las muchas manifestaciones que se organizaron contra ETA en Euskadi y fuera de Euskadi: “sin las pistolas no son nada”. Creo que esta es una de las razones (no la única, ni creo que la más importante) del actual declive de la izquierda abertzale y del sentimiento independentista en Euskadi.

Por otra parte, en mi pequeña historia personal, no puedo olvidar cómo entre mis alumnos, siendo profesor en el Instituto de Irún (el primer trabajo que encontré cuando, el año 1975, volví a Euskadi de mis estudios en Lovaina), la ideología dominante, la que se manifestaba públicamente dentro y fuera de las clases, era de signo izquierdista e independentista extremo, pese a que entre mis alumnos había no pocos hijos de Guardias Civiles y de la Policía Nacional que guardaban silencio. Tengo un recuerdo vívido de una alumna, una de las más brillantes y estudiosas, quien defendió en un debate en clase, con uñas y dientes, el sistema político reinante en Albania. No puedo tampoco olvidar cómo un colega en el Claustro de Profesores defendía, ardientemente, la ausencia de libertad de expresión así como el encarcelamiento de los disidentes políticos en los países de la extinta URSS. “Tienen que defender, como sea, la revolución”, argumentaba. Y no era un caso aislado. Otro colega y amigo y, en la actualidad como yo, Catedrático Emérito de universidad, pronosticaba la futura victoria del comunismo sobre el capitalismo.

También en Lovaina. En varios de mis trabajos he relatado cómo en la asignatura “Cambio Social” que cursé el último año de mis estudios de sociología, (1971-72), casi el 50 % del tiempo asignado a esa asignatura lo consagramos al estudio de la Revolución Cultural China (1966-1976) propiciada por Mao, uno de los iconos de la juventud universitaria del momento. Aun hoy veo su “Libro Rojo” en mi estantería lovaniense aunque los acontecimientos de Praga de agosto de 1968, que relaté en mi anterior artículo, me curaron de toda veleidad totalitaria. El CIEE (Circulo Internacional de Estudiantes Extranjeros) era de claro dominio de la izquierda extrema. Entre los alumnos y entre profesores que allí se prodigaban.

Sí, el “aire del tiempo” en aquellos años era, sin duda alguna, el del extremismo de izquierdas, ahora en declive. Claramente en Francia, a trancas y a barrancas en España, pero aún apenas ha llegado a Euskadi. Pero, ¡cuidado!, con caer en extremismos de derechas, como se atisba en el centro y norte de Europa.

En este orden de cosas quiero traer aquí una reflexión de Edgar Morin como reflejo de la ideología dominante en aquellos años, y de la necesidad de mantener, siempre, un espíritu crítico. Defiende Edgar Morin, que “la ética es aleatoria”. Y razona así: “mi idea es que hay que ser conscientes de que en la vida hay que hacer una apuesta, una elección. La mía es la de la fraternidad humana. Pero nada me garantiza que, en pro de tal finalidad, yo actuaré siempre de la forma más inteligente y más eficaz. Por eso, defiendo la capacidad de corregir mi acción. Durante la ocupación (de Francia por los nazis) yo era comunista, pues yo creía que, después de la victoria contra el nazismo, el comunismo soviético se desarrollaría y crearía las condiciones de una sociedad nueva. Pero comencé a desencantar y al final “rompí” con mi elección. Porque quise mantenerme fiel a mi moral política se me trató de “traidor”. Es así como miles, incluso millones de seres humanos, han creído que concurrían a la emancipación del género humano, cuando en realidad trabajaban para su sojuzgamiento. Desde un punto de vista moral, continúa Morin, debemos controlar nuestras acciones, permanecer críticos y ser conscientes de que toda decisión es una apuesta, una elección (…) conscientes de la complejidad ética, que no se da sin incertidumbres y contradicciones” En el libro – dialogo con Tariq Ramadan, ya citado en estas páginas, “Au defi des idées”, Paris 2014, p.70-71).

A veces Morin ante determinadas cuestiones contesta que su respuesta es un “gran interrogante”.  Humildad de sabio, que también nos advierte de no caer en el escepticismo, pues sostendrá que “el escepticismo debe tener como antídoto la posibilidad de dudar de la duda”, y apostará por el pensamiento complejo, cuando las cuestiones lo sean. Tan frecuentes en nuestro tiempo. Planteamiento difícil de ser atendido en la sociedad actual en la que abundan las descalificaciones (a menudo anónimas), los 144 caracteres de Twitter, y en la que los titulares de prensa han substituido a los editoriales y a los artículos de pensamiento. Así nos va.


(Artículo publicado en DEIA y Noticias de Gpuzkoa el 13 de Agosto de 2016)

miércoles, 3 de agosto de 2016

Tras ver la película “El caso Bourne”: ¡Soy un tipo muy raro!

Tras ver la película “El caso Bourne”: ¡Soy un tipo muy raro!

  
Debo ser muy raro. Por eso de despejar la cabeza he ido al cine: “El caso Bourne”. Me ha costado no salirme del cine. Para mi es mala, muy mala, malísima. Todo lo que va a pasar es previsible. No hay diálogos sino intercambios de frases hechas. Pero quizás lo peor de todo, a mi juicio evidentemente, es que es una película hecha para mostrar efectos especiales. Nada más que efectos especiales, particularmente en la plaza Syntagma y en Las Vegas. Como no soy cinéfilo, antes de meterme en un cine leo las críticas. En SENSACINE he leído las críticas de 20 medios de comunicación. En 15 medios le dan tres o más estrellas y en Cinemanía la máxima puntuación: cinco estrellas, y en ABC 4,5. Solamente en El Periódico de Catalunya y en dos medios americanos le dan dos estrellas.

En bastantes medios critican el arranque de la película y la ponen por las nubes en su final. No entiendo nada pues para mí el final, que no es sino una persecución, supuestamente por las calles de “Las Vegas”, es de lo peor de la película. Todo es artificial, previsible, cansino, ensordecedor, mortalmente estúpido. ¡Ah!, y la cámara no estaba quieta en toda la película.


En fin, para mí un horror, pero vistas las críticas de los expertos y que la sala estaba prácticamente llena no me queda sino concluir como he empezado: yo debo ser un tipo muy raro.

Tras los funerales del cura degollado, “muerte, ¿dónde está tu victoria?”

Tras los funerales del cura degollado, “muerte, ¿dónde está tu victoria?”

Traslado a mi blog cómo la periodista de “Le Monde” narra los funerales del cura normando degollado por el DAESH. Me deja el corazón encogido ante tamaña inhumanidad apenas consolado por la humana respuesta de tantos y tantos. Pero, sobre todo, el corazón y la razón se abren ante la esperanza de que la confraternización de creyentes de diferentes religiones se abre camino. Las guerras de religión, son ya historia, mal que les pese a unos fanáticos. ¿Será verdad que la violencia es la partera de la historia y que la muerte de un inocente, en este caso un simple cura corriente, a decir de todos los que conocieron, permita decir con Pablo de Tarso, “muerte, ¿donde está tu victoria”?


ARTICLE SÉLECTIONNÉ DANS LA MATINALE DU 02/08/2016Découvrir l’application

A Rouen, l’adieu au père Hamel, « un pas considérable » dans le rapprochement entre religions
LE MONDE | 02.08.2016 à 22h46 • Mis à jour le 03.08.2016 à 11h51 | Par Cécile Bouanchaud (envoyée spéciale à Rouen)
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Sous le ciel capricieux du début du mois d’août, alors que les rues de Rouen sont désertes, une foule aux cheveux grisonnants et à la mine sérieuse converge vers la majestueuse cathédrale gothique de la cité normande. Une semaine jour pour jour après la mort du père Jacques Hamel, égorgé par deux hommes se revendiquant de l’organisation Etat islamique, à Saint-Etienne-du-Rouvray (Seine-Maritime), c’est dans ce monument, le plus prestigieux de la ville, qu’ont été célébrées les obsèques de cet homme décrit par tous comme modeste.
L’archevêque de Rouen, Dominique Lebrun, qui présidait la célébration, a mis l’accent sur l’importance de la paix et de la tolérance, appelant dans un discours sans équivoque à la fraternité entre les différentes communautés religieuses.
« Il a baptisé ma fille »
Dans la foule regroupée sur le parvis de la cathédrale de Rouen, le message semble être entendu : « Il faut porter ce discours de paix et d’espérance. Et ce malgré l’attaque dramatique qui a frappé les catholiques », réagit Josiane, qui était également présente à la messe de dimanche. Et d’ajouter, alors qu’elle se fait fouiller par deux policières :
« En cela, la communauté musulmane a posé des gestes forts, j’ai été surprise par leur dignité et leur respect durant la communion de ce week-end. »
A quelques dizaines de mètres, Sandrine, le regard dans le vague, les jambes flageolantes, lutte pour se tenir bien droite devant les fleurs déposées sur le parvis de la cathédrale. Elle désigne le bouquet de roses blanches qu’elle a placé au milieu des dizaines d’autres. Sur le sien, un petit chat noir en bois est collé sur une tige. « C’est un clin d’œil, le père Hamel avait un chat noir – ça ne lui faisait pas peur – c’est moi qui l’ai récupéré », raconte cette quinquagénaire, « agnostique », mais qui connaissait bien Jacques Hamel, en raison de son engagement dans différentes associations de la région rouennaise.
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Sous la pluie, des gens attendent devant la cathédrale de Rouen, où se déroulent les obsèques du Père Jacques Hamel, mardi 2 août.Sous la pluie, des gens attendent devant la cathédrale de Rouen, où se déroulent les obsèques du Père Jacques Hamel, mardi 2 août. JOEL SAGET / AFP
Il est 13 heures passées, la cérémonie commence dans une heure, et cette employée de mairie ne sait pas si elle aura la force d’affronter l’émotion collective qui l’attend dans la cathédrale. Mais il est déjà trop tard. Depuis quelques minutes, l’édifice, l’un des plus grands de France, et qui peut accueillir 1 700 personnes, est complet. Deux paroissiennes de Saint-Etienne-du-Rouvray se désolent d’avoir fait le déplacement pour rien. « Des gens qui ne vont jamais à la messe sont entrés par curiosité, et nous, qui avons fait de la route, on ne peut pas entrer », lâche Gigi, qui suivra la cérémonie sur l’écran géant, en compagnie de son amie Micheline. « Je connaissais bien le père Hamel, il a baptisé ma fille, et je le voyais tous les dimanches à la messe », confie cette dernière, qui, trop émue pour en dire plus, se contente de rappeler « c’était un homme simple, un homme bon ».
Les symboles du martyr
14 heures. La cloche sonne une première fois le glas. Derrière un prêtre portant une imposante croix en bois sans ornements, le cercueil du père assassiné, soutenu par quatre porteurs, traverse lentement le parvis devant près d’un millier de personnes s’apprêtant, malgré la pluie, à suivre la retransmission de l’office.
Une fois à l’intérieur, le cercueil porté devant dans la nef gothique est posé sur un tapis, à même le sol, entouré de quatre grands cierges blancs. L’aube du prêtre et son étole rouge – symbole du martyr – ont été posées dessus. Une photo représente Jacques Hamel en costume-cravate, loin de l’image, plus médiatisée, où on le voit, pendant l’un de ses offices« Nous voici rassemblés comme Jacques Hamel n’aurait pas aimé : dans une église solennelle, avec des personnalités et une foule, devant des caméras… Nous voici aussi comme le père Jacques aurait aimé : se mettre ensemble, communier, en étant attentifs les uns aux autres, sans exclure personne », analyse Dominique Lebrun en déclaration liminaire de la cérémonie.
image: http://s1.lemde.fr/image/2016/08/02/534x0/4977640_6_c350_une-photo-du-pere-jacques-hamel-lors-de-ses_5d3abb4e8af0303362f0dd53ec5daa1e.jpg
Une photo du père Jacques Hamel, lors de ses obsèques dans la cathédrale de Rouen, mardi 2 août.Une photo du père Jacques Hamel, lors de ses obsèques dans la cathédrale de Rouen, mardi 2 août. CHARLY TRIBALLEAU / AP
L’engagement envers les autres
Car effectivement, personne n’a été exclu de cette cérémonie : plusieurs personnalités de différents cultes ont pris place aux premiers rangs, comme le président du conseil régional du culte musulman de Haute-Normandie et représentant de la mosquée de Saint-Etienne-du-Rouvray, Mohamed Karabila, ou encore le rabbin Michaël Bitton. Du côté des personnalités politiques, le ministre de l’intérieur, chargé des cultes, Bernard Cazeneuve est assis aux côtés du président du Conseil constitutionnel et ancien élu de la région, Laurent Fabius, et d’Hervé Morin, le président du conseil régional de Normandie.
Plus discrète, jusque dans son silence avant les funérailles, la famille de Jacques Hamel est installée également au premier rang, non loin des religieuses présentes lors de l’attaque à Saint-Etienne-du-Rouvray et de M. Coponet, grièvement blessé lors de l’attentat. D’un ton calme, la sœur de Jacques Hamel, Roselyne, revient sur une anecdote qui a scellé la foi de son frère alors qu’il était jeune :
« Notre frère, pendant son service militaire en Algérie, a choisi de servir comme simple soldat. (…) Il me confiait qu’au cours d’une fusillade dans une oasis, il avait été le seul survivant et il s’était souvent demandé : pourquoi moi ? Aujourd’hui Jacques, tu as ta réponse : Dieu t’a choisi pour être au service des autres. »
La voix chevrotante, luttant pour retenir ses larmes, Jessica, l’une des nièces du père Hamel, tient à souligner cet engagement envers les autres, qui dépassait largement le cadre de la religion. Pour se donner la force d’avancer sans « la patience et la gentillesse » de son oncle, Jessica repense à un message qu’il lui avait inspiré après les attentats de janvier 2015 :
« Après “Charlie Hebdo”, j’avais posté cette phrase : “Oh mon Dieu, puissions-nous garder tolérance et discernement.” Je ne pensais pas devoir m’appliquer cette phrase avec autant de force et de conviction. »
« Le chemin sera dur »
Un discours de paix repris à plusieurs reprises, notamment par l’archevêque de Rouen, lors de son homélie inspirée, dans laquelle il s’adresse d’abord aux djihadistes : « Vous que la violence diabolique tourmente, vous que la folie meurtrière démoniaque entraîne à tuer. » Dominique Lebrun, selon qui ce « mal est un mystère », appelle à « tenir bon » par la paix, mais convient que « le chemin sera dur » et qu’il ne s’agit pas « d’excuser les assassins, ceux qui pactisent avec le diable ». Il estime surtout que, dans ce chemin vers la paix, « les paroles et les gestes nombreux de nos amis musulmans, leur visite sont un pas considérable ». Une homélie qui scelle la volonté affichée par les leaders religieux depuis une semaine de renforcer la solidarité entre les confessions.
A 17 heures, alors que sonne une nouvelle fois le glas et que le cercueil quitte la cathédrale sous les applaudissements, escorté par une procession de prêtres, la foule hagarde peine à quitter le parvis. Un groupe de trois amies restera une heure sur la place malgré la fine pluie qui a chassé les plus téméraires. Deux d’entre elles, une chrétienne et une musulmane, ne s’étaient pas vues depuis plusieurs mois. « Il aura fallu cet événement pour que l’on se retrouve », remarque l’une d’elles, qui a assisté à toutes les cérémonies depuis l’attentat. « C’est terrible à dire mais peut-être qu’il fallait en arriver là pour réaffirmer avec force les liens entre les communautés religieuses », ajoute son amie, persuadée qu’il y aura « un avant et un après l’attaque de Saint-Etienne-du-Rouvray ».
  • Cécile Bouanchaud (envoyée spéciale à Rouen)
    Journaliste au Monde


En savoir plus sur http://www.lemonde.fr/religions/article/2016/08/02/a-rouen-l-adieu-au-pere-hamel-un-pas-considerable-dans-le-rapprochement-entre-religions_4977641_1653130.html#I7Kj15fwxMLAlrGY.99

viernes, 29 de julio de 2016

El verano de 1968

El verano de 1968

El verano del 68 lo pasé en Viena. Un amigo capuchino, chileno, Eduardo Ibarra de Curicó, con quien coincidí en un Colegio Mayor en Lovaina, fue invitado para atender a unas religiosas vienesas los meses de julio y agosto y me preguntó si querría acompañarle. Obviamente dije que sí. Tres hechos mayores marcaron mi vida, y la de la Iglesia Católica, Euskadi y Europa aquel verano.
El 25 de julio muchos católicos recibimos un tsunami de agua congelada del que todavía seguimos tiritando: Pablo VI, desoyendo a la mayoría de los miembros de la Comisión que él mismo formó, publicó la encíclica “Humanae Vitae”. No creo que haya, en la actualidad, documento pontificio alguno cuyo incumplimiento forme parte del acerbo mayoritario de los católicos. Michel Quesnel, Rector Emérito de la Universidad Católica de Lyon, escribió en 2012 que “el símbolo de los documentos pontificales completamente inadaptado al mundo contemporáneo es la encíclica de Pablo VI “Humanae Vitae”, sobre la regulación de los nacimientos. (…) Sus efectos cabe calificarlos de desastrosos. (….) Ya que las normas dictadas por la Iglesia católica en el dominio de la contracepción son imposibles a practicar, los católicos no tienen referentes. El exceso de rigor moral engendra inevitablemente su contrario, a saber, el laxismo”. Y añade que “los daños son tan importantes que se puede legítimamente preguntar si la situación es actualmente reversible. Muchos católicos se han vuelto indiferentes a las palabras de la Iglesia sobre estos temas (….) Además, las normas referentes a la vida en pareja no son a priori muy creíbles cuando provienen de sigilosos gabinetes de ancianos célibes”, concluye Quesnel. Pues bien, la jerarquía sigue todavía ahí en sus trece. Por ejemplo, el papa Francisco cita la encíclica en cuatro puntos de su larguísimo (¿para quién escriben?) “Amoris Laititiae” del 19 de marzo pasado. Así en el punto 222 se lee que “se ha de promover el uso de los métodos basados en los ritmos naturales de fecundidad (Humanae vitae, 11)”.   
Personalmente viví la gestación y las repercusiones de “Humane Vitae” en Lovaina. Una parte de los documentos que sirvieron para redactar el documento se redactaron en su universidad. En la librería Peeters pudimos hacernos con aquellos preciados documentos. Siento que una ola gigantesca entrara en los bajos de mi domicilio de Donosti y se llevara por delante gran parte de mi biblioteca. Entre lo que perdí estaban mis apuntes de Lovaina.
El 4 de agosto fuimos a conocer la Basílica de Mariazell, lugar de devoción para los austríacos, como Lourdes en Francia, Begoña, Arantzazu o Estibaliz entre nosotros. Compré la prensa, supongo que “Le Monde”, y me quedé mudo: el 2 de agosto ETA había asesinado al torturador Melitón Manzanas. Le mataron frente a su casa, Villa Arana, en Irún, a dos pasos del Instituto de Irún donde fui profesor de 1975 a 1981. Por razón de una investigación visité, en aquel tiempo, las tristemente famosas instalaciones policiales donde ejerció su “labor” Melitón Manzanas. Su persona, sus torturas y su asesinato, forman parte de mi memoria personal. Fue el primer asesinato premeditado de ETA en una persona concreta, aunque no su primera víctima que, después lo supimos, fue Begoña Urroz Ibarrola, una niña de veintidós meses, alcanzada por una bomba en la estación de Amara el 27 de junio de 1960. ETA y su mundo, como movimiento totalitario, durante 40 años justificó asesinar a quienes se opusieran a sus objetivos. Pero no sigo con este tema. Es suficientemente conocido por los lectores.
El 19 de agosto de 1968 salimos Eduardo y yo, en su desvencijado Mercedes, camino de Praga, que queríamos visitar. Dista unos 300 km de Viena. Pero en el trayecto austriaco, tuvimos un problema con el coche. Tardarían dos días en repararlo. Pero, he aquí, que el martes 20 tiene lugar la invasión de Praga. Un ejército de más de 200.000 soldados del pacto de Varsovia con la complicidad de más de 2.000 tanques, ejército superior al utilizado para reprimir el levantamiento de Budapest de 1956, invade Checoeslovaquia que ya la mañana del día 21 está completamente ocupada, aunque no sojuzgada. El pueblo checo, de forma no violenta, se opone a la invasión. Intenta convencer a los atónitos soldados invasores de que se unan a ellos. Un ejemplo para la historia: el 19 de enero de 1969, el estudiante Jan Palach se inmoló a lo bonzo en la Plaza Wenceslao de Praga. Después le seguirían otros. Donde se prendió fuego, Palach dejó su carpeta y dentro un escrito del que copio este texto: “Debido a que nuestras naciones se encuentran en un estado de desesperanza y resignación hemos decidido manifestar nuestra protesta y despertar al pueblo de este país. Yo tuve el honor de que me tocara el número uno y presentarme como la primera antorcha”.
Sí, algunos se inmolan por su país. Otros asesinan. Pero, ¿quién construye país?. Entretanto Europa, la Europa de los intelectuales, guardó silencio. Silencio culpable donde los haya de la intelligentsia europea. Particularmente la dominante entonces, la de izquierdas. Con algunas muy dignas excepciones, como el sociólogo Edgar Morín por ejemplo.
La única vez que he estado en la maravillosa ciudad de Praga fue hace quince años con mi familia. Al lado del monolito que recuerda a Palach y Jan Zajíc (otro estudiante que se inmoló allí mismo, poco después) compré una flor. Comprendí que la florista me decía: ¡para Palach!. Asentí, y el corazón encogido, ante la mirada atónita de mis hijos, la deposité en el monolito. Me costó reponerme y mi mujer les explicó la historia. 
Obviamente, Eduardo y yo, ese verano de 68 no atravesamos la frontera. Nos quedamos sin Praga. Pero donde nos arreglaron el coche nos sugirieron que visitáramos una frontera austro-húngara, de camino de vuelta a Viena. Tengo su imagen vívida en la mente aunque no he podido precisar donde fue. Una carretera asfaltada que, de pronto, se interrumpe. A unos cien metros dos filas de alambradas y en medio de ellas altas torretas. Algunas, la mayoría, con reflectores y soldados blandiendo sus metralletas. Al fondo una localidad húngara. Allí me dije que un sistema que tiene que poner alambradas para que sus ciudadanos no puedan salir, como en una cárcel, es precisamente eso: una cárcel. Aquella visión ha sido más importante para mí que todos los libros de Marx, Engels, Lenin, Trotsky y sus críticos que he leído en mi vida.
El verano del 68 me forjó en la idea de la libertad como uno de los valores supremos: que la iglesia no debe inmiscuirse en las relaciones sexuales mientras se respete al partenaire; que no se puede construir un país libre asesinando a los que se opongan a sus proyectos (aunque defiendo el tiranicidio en algunos supuestos), y tampoco impidiendo a sus ciudadanos que lo abandonen, con alambradas y militares dispuestos a abatirlos, si así lo desean e intentan.


(Publicado en DEIA y en los tres periódicos del Grupo Noticias, el 26 de julio de 2016)

jueves, 21 de julio de 2016

José Ramón Recalde. In Memoriam


José Ramón Recalde. In Memoriam

El año 2006, la Fundación Fernando Buesa me pide escriba una semblanza de Maria Teresa Castells, esposa de José Ramón Recalde, para una publicación colectiva titulada “Elkar-ezagutuz / Reconociéndonos”. De aquellas páginas, en reconocimiento a José Ramón, extraigo estas líneas.
José Ramón y Maria Teresa sufrieron las agresiones de la extrema derecha española, del franquismo y de ETA. En 1.976, estalla una bomba colocada por los Guerrilleros de Cristo Rey que destroza el escaparate de su librería Lagun. María Teresa Castells, como propietaria de Lagun, sufre arresto de un mes en la cárcel de Martutene por negarse al pago de una multa. Después Lagun sería objeto de un sinfín de atentados por el mundo de ETA, hasta que la madrugada del 14 de Enero de 1996 prácticamente la destrozan y Lagun tiene que dejar la Parte Vieja donostiarra.

Pero lo más grave vendría el 14 de Septiembre de 2000, con el intento de asesinato de José Ramón Recalde por un pistolero de ETA. Sus hijos sufrieron aún más, si cabe, que el propio matrimonio, el impacto de la salvaje agresión sufrida. A veces he solido decir que para las víctimas del terrorismo la familia es el mayor soporte y la mayor preocupación. A la cercanía y apoyo que la familia ofrece, y que solo la familia puede ofrecer, se añade la “presión” de esa misma familia para aliviar, mediante un cambio en los comportamientos de la víctima, la situación de persecución que se vive. Se explica, ¿cómo no?, que ante la dramática situación de un padre, con una bala alojada en la mandíbula, los hijos reclamen, de su madre, un alto en el camino de la denuncia terrorista, de la manifestación pública de una lucha, larga de tantos años, con las solas armas de la pluma y la voz, por las libertades y contra toda manifestación de fascismo. Y la madre, Maria Teresa, con la conciencia de que sus hijos le echaran en cara no haber sido capaz de parar o frenar la pluma de su marido, debe decirles, en plena UVI del Hospital de Gipuzkoa, que no es tiempo de echar la toalla, que nunca hay que echar la toalla. Que ceder en ese momento es dar la razón a ETA y al nacionalismo totalitario.

El compromiso de la familia Recalde-Castells por las libertades viene de muy lejos. Se conocieron en el Teatro Principal de San Sebastián en una representación de Diálogo de Carmelitas de Georges Bernanos. Bebían de la filosofía y reflexión de la vecina Francia. Así, por ejemplo, las revistas Esprit, Les Temps Modernes y Temoignage Chretien, ejemplo de las avanzadillas en aquellos tiempos de nacional catolicismo militante en España, eran algunas de las lecturas de la familia. Me viene a la memoria, estando yo en el seminario, una conferencia de José Ramón Recalde, no recuerdo sobre qué tema, pero sí que se presentó con un remiendo en la cabeza pues acababa de ser golpeado en una manifestación. No recuerdo la fecha exacta pero debió ser entre los años 1963-1965. El impacto que nos produjo su presencia e intervención fue muy grande. Como es sabido José Ramón militó en lo que se denominaba los Felipes en los años 60. Después, y hasta su muerte, en el Partido Socialista.

Maria Teresa y José Ramón fueron fundadores, junto a otros padres, de la Ikastola Ikasbide donde estudiaron sus cuatro hijos. Como algunas familias vascas, nacidas en los sesenta y setenta, se propusieron que sus hijos además del euskera, sin olvidar el buen castellano, dominaran también francés e inglés. Viviendo en San Sebastián, además, por este orden.

Con un abrazo a Maria Teresa y a sus hijos, familiares y allegados, en especial a Rosa e Ignacio tantos años en Lagun.

(Texto publicado en el Grupo Noticias el 19 de julio de 2016, con un cambio. A final de tercer párrafo decía “nacionalismo etnicista”. Creo que es más exacto decir “nacionalismo totalitario”, como lo publico en este blog)

domingo, 17 de julio de 2016

Porqué el PNV ganará las elecciones autonómicas vascas de otoño


 

 

Porqué el PNV ganará las elecciones autonómicas vascas de otoño

 Al menos es lo que se concluye del análisis de la encuesta post-electoral que realizó los días 27 y 28 de junio pasado el Gabinete de Prospección Sociológica del Gobierno Vasco. Las encuestas, como se vio el 26J se pueden equivocar. (Al lector interesado por los motivos por los que estrepitosamente fallaron las encuestas me permito remitirle a mis reflexiones en http://javierelzo.blogspot.com.es/2016/06/por-que-se-han-equivocado.html). El 26J, en Euskadi ganó Unidos Podemos. Pero tras análisis de la encuesta postelectoral del Gobierno Vasco me atrevo a decir que en otoño ganará las elecciones, claramente, el PNV. La encuesta aporta datos que permiten realizar esta y otras afirmaciones con más que razonable fiabilidad.

Para el conjunto poblacional votar es más un “derecho” (54%) que un “deber” (37%). Pero hay diferencias según el perfil de los votantes. Las mujeres en mayor proporción que los hombres consideran que es un deber. Y más claramente todavía las personas de 65 y más años de edad. Para los votantes de Unidos Podemos (UP en adelante) y para los EH Bildu se trata en claro mayor grado un derecho más que un deber. Para los votantes al PNV y al PSE es tanto un derecho como un deber. Una nota general y en nada tangencial pues estimo que es importante: la denominada fractura generacional, si tal fractura existiera, en estos temas (y otros más) se sitúa en torno a los 60-65 años de edad.

¿En qué pensaban los vascos a la hora de ir a votar?. Esta cuestión es clave. Traslado literalmente la pregunta: “Personalmente a la hora de decidir su voto (o decidir votar o no votar) en estas elecciones, ¿qué ha tenido Ud. más en cuenta o qué ha influido más en su decisión?”. Se les ofrecía dos respuestas: “los temas del País Vasco” (es lo que señala el 44% del conjunto poblacional) y “los temas de España” (25%). Pero la encuesta también recoge estas respuestas que voluntariamente les daban los encuestados, “ambos temas por igual” (18%) y “ninguno de los dos” (5%).  Luego, a todas luces, aún tratándose de elecciones al Parlamento Español, los votantes vascos lo hicieron mayoritariamente pensado en los temas del País Vasco. Tanto en Gipuzkoa (49%) como en Bizkaia (42%) y en Álava (39%). También lo hicieron en la misma proporción (44%) mujeres y hombres. Pero de aquí en adelante las diferencias según el perfil de los votantes son notorias. Empezando, dato a retener de nuevo, por la edad. Destacan claramente sobre los demás en señalar su preferencia por los temas del País Vasco las personas de 65 y más años (54%) y los de 18 a 29 años los que menos (37%). Dato este que requiere un análisis, sincrónico (en el momento actual) como diacrónico (desde la restauración de la democracia). Tema fundamental donde los haya. La cuestión es saber si estamos ante una cuestión de edad o de generación.

Así y todo donde se dan las mayores diferencias es en las opciones políticas. El 82% de los votantes al PNV y los 76% de los que lo hacen a EH Bildu, afirman haber pensado en Euskadi a la hora de depositar su voto al Parlamento Español. Esta cifra se queda en el 13% entre los votantes a UP y en el 9 % entre los del PSE. Las diferencias son astronómicas, luego sumamente significativas. Hay que apuntar también que para el 59% de los votantes a UP los temas de España han sido prioritarios y para el 21 %, España y el País Vasco por igual. En el caso del PSE-EE: para el 37 %, los temas de España fueron prioritarios y para el 39 %, tanto los de España como los del País Vasco. Personalmente estos datos me aclaran nítidamente una duda que rondaba mi cabeza: ¿en qué universo piensan los votantes a Podemos, cuál es su horizonte geográfico prioritario?. La respuesta es rotunda e indubitable: piensan en España. No sé si para arrojar a Rajoy de la Moncloa (pero eso también, aun con acentos distintos piensan los votantes al PSE- EE, a EHBildu y al PNV), conquistar la Moncloa, o llevar a cabo la “revolución pendiente”.  En resumen, el PNV y EHBildu tienen la cabeza puesta en Euskadi mientras que Unidos Podemos y el PSE-EE en España.

Se pregunta en la encuesta si dieron su voto “convencidos”, “con dudas” o pensando que era “la opción menos mala”. En Gipuzkoa y los más jóvenes fueron los que más dudas tenían y dieron su voto, en mayor proporción, a la opción que consideraban menos mala. El voto más convencido, el voto aportado “sin dudas”, lo dieron las personas de 65 y más años. No extraña que añada que es el PNV el partido que recoge más “votos convencidos”, seguido por EH Bildu (que hace años dejó de ser el partido de los jóvenes). El voto más dubitativo, el voto que se dio en mayor grado pensando que era la menos mala de las opciones, está en los votantes a UP y, aun con más nitidez, en el PSE. Lo que nos permite decir que, según la encuesta (y no esta únicamente) se me antoja evidente la percepción de indefinición en muchos potenciales votantes al PSE. Actualmente es un partido desnortado con un líder, en España, internamente muy cuestionado. Máxime con una distribución etaria que, salvo error por mi parte, (no se puede comprobar tal y como están dados los datos), muy similar a la del PNV.
 
El modelo de gobierno preferido en España, a tenor de los resultados del 26 de Junio, nos dice que el 34% de vascos optarían por el conformado por el PSOE-UP, el mismo porcentaje de los que se posicionan como “No Sabe/No Contesta” a esta cuestión, quedando las otras posibilidades en porcentajes siempre menores al 6%. Pero hay diferencias según los partidos políticos. Los votantes al PNV (haciendo abstracción de los se abstienen o no indican sus preferencias políticas) son, por diferencia, quienes en mayor grado (37%) no se posicionan en este punto. El tema no va con ellos, como ya sabemos. Pero llamativamente, los que lo hacen, apuestan por la formula PSOE-UP (28%), bastantes más que por la formula PP+PSOE (12%). Personalmente diría dos cosas. Primero que están diciendo “NO” a Rajoy pero también que la irrupción de Podemos en Euskadi, CAV y Navarra, también ha alcanzado, y con fuerza entre los votantes al PNV y a Geroa Bai en Navarra.  Por su parte UP (60%) y EH Bildu (51%) apuestan por la coalición PSOE-UP. Los votantes al PSE-EE se distribuyen en diferentes fórmulas: las mayoritarias PSOE-UP (31%) y “Otras” sin especificar (21%). Añadamos que el 11% de los votantes al PSE se decantan por la fórmula PSOE-Ciudadanos y 10% PP+PSOE. Otro ejemplo más de la dispersión del PSE en sus opciones políticas.  

Preguntar por qué partido le gustaría que tuviera más votos en las autonómicas vascas, es otra forma de indicar sus propias preferencias. Y las respuestas ofrecen datos muy claros y significativos. El 90 % de los votantes (el 26/J) al PNV, dicen que quisiera que fuera el PNV el que más votos obtuviera en otoño en las autonómicas vascas. Una proporción similar (87%) entre los votantes de EH Bildu. Luego voto decidido. Nada de esto sucede en UP y en el PSE. Solamente el 41% de los votantes (el 26J) a Unidos Podemos y el 37% de los que votaron al PSOE vuelen a mostrarles sus preferencias para las autonómicas, muy lejos del 90 % y 87 % que lo hacen al PNV y EH Bildu respectivamente sus votantes para el Parlamento Español. ¿A dónde van las otras preferencias de UP y PSE?. Pues mayoritariamente al PNV o al NS/NC. Así el 21% de los votantes a UP señalan que prefieren que el PNV sea el más votado en otoño, en Euskadi, el 16 % al PSE, y de nuevo el 21 %, “No sabe o no contesta”. Entre los votantes al PSOE, el 34 % dicen que les gustaría que fuera el PNV el partido que más votos obtuviera en las autonómicas de otoño. Casi la misma proporción (37%) de los que manifiestan su preferencia por el PSE. El dato es más que llamativo y muestra sin duda que, a día de hoy, el voto del PSE es el más volátil e incierto de todos pues, además el 23 % se posicionan en la casilla “No sabe/no contesta”. Para ser completos digamos que solamente el 6% votaría a UP. Manifiestamente el PNV es el partido refugio para los indecisos de los demás partidos excepto EH Bildu.

Me atrevo a apuntar que lo mismo parece suceder entre los votantes al PP y Ciudadanos, pese a la bajísima submuestra pues solamente, de la muestra de 1000 personas de la encuesta, 18 afirman votar al PP y 11 al Ciudadanos. Lo que explica y justifica que nada haya dicho de ellos pues las submuestras correspondientes son tan escasas que no permiten decir nada con fiabilidad. Aunque en esta cuestión en concreto, uno de cada dos votantes el 26 J al PP y a Ciudadanos afirman que les gustaría que ganara el PNV en las próximas elecciones vascas de otoño.

En resumen, el PNV y EH Bildu, y por este orden tiene el voto más consolidado. El de Unidos Podemos y el del PSE es el más incierto y el más volátil. Por otra parte, los votantes al PNV y EH Bildu, a la hora de votar, lo hacen pensando en el País Vasco. Los que votan al PSE y a Podemos en España. En fin, a la hora de señalar sus preferencias por el partido que desearía que ganara las elecciones vascas próximas, la inmensa mayoría de los votantes al PNV y EH Bildu en las pasadas elecciones al Parlamente Español el 26 de junio, afirman que volverán a hacerlo, respectivamente, al PNV y EH Bildu. Pero no cabe decir lo mismo, en absoluto, de los votantes a Unidos Podemos y al PSE entre los que hay una gran incertidumbre hasta el punto de que muchos afirman que preferirían que ganara el PNV.

Así las cosas, si en las elecciones de otoño, se mantienen estos datos, el PNV ganará claramente las elecciones pero, al día de hoy, hoy no me atrevo a decir en qué orden quedarán PSE, UP y EHBildu. Básicamente por la gran volatilidad del voto en el PSE y en UP y la duda, que no se disipa del todo en mi cabeza, del porqué de la gran pérdida de votos de EHBildu. Quizás cuando salgan las encuestas preelectorales se podrá ser más preciso, particularmente para conocer el perfil sociológico de los votantes a las diferentes formaciones políticas.

Una redacción bastante reducida de este texto se publicó el 14 de Julio en DEIA y en Noticias de Gipuzkoa.

sábado, 16 de julio de 2016

La felicidad en la era del terror


La felicidad en la era del terror
Xavier Mas de Xaxàs, Barcelona

La Vanguardia, 16/07/2016 03:32 | Actualizado a 16/07/2016 04:42

Subo este artículo, recién leído, por su pertinencia y el resumen de los últimos atentados yihadistas. Llamo la atención sobre los dos últimos párrafos. El anteúltimo por el relato que le hizo un reclutador de yihadistas en Souse que refleja perfectamente la lectura que esos terroristas hacen de su lucha y cómo la justifican. Respecto del último párrafo personalmente creo que hay que darle la vuelta a su planteamiento. La cuestión no está en el hecho de que en Europa no haya líderes capaces de haber “barrido de un plumazo a los dos, al radicalismo islamizado y al populismo filofascista” porque “hoy no es tan fuerte”. La pregunta es saber qué es lo que ha hecho, y no ha hecho, Europa (y no solamente Europa) para que se hayan instalado en la escena occidental el “radicalismo islamizado y el populismo filofascista”. Así se entenderá también, (que no justificará), al menos parcialmente, el planteamiento del reclutador de yihadistas de Souse.

¡Ah!. Y el título es sensacional. Me viene a la memoria el libro de Alan Riding, “Y siguió la fiesta. La vida cultural en el París ocupado por los nazis”. Galaxia Gutenberg. Barcelona 2011. 512 paginas, 25 €.
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La felicidad en la era del terror

Xavier Mas de Xaxàs, Barcelona. La Vanguardia, 16/07/2016

A pesar de los fuegos artificiales, de la felicidad culminada con una selfie en el paseo de los Ingleses de Niza, hay un gran desorden, un gran vacío, una crisis económica (austeridad), de valores (inmigración) y de proyecto (Brexit). El terror más simple parece imparable en esta Europa de líderes incapaces.oru

Niza, 14 de julio, fuegos artificiales, conciertos junto al mar, el paseo lleno, rebosante de gente feliz. La fiesta nacional francesa, el espíritu de la revolución. Hoy no seríamos felices sin el triunfo de las ideas que impulsaron aquella revolución. Gracias a ella, nuestros antepasados dejaron de ser lo que heredaban, de replicar el mundo de sus padres. Los anclajes morales y tradicionales que decidían su destino saltaron por los aires. La revolución industrial y el libre mercado hicieron el resto. No todos consiguieron lo que querían pero todos prosperaron. Han pasado más de dos siglos y nosotros somos el fruto del sistema que entonces se puso en marcha, de las ideas que conquistaron el mundo, de la paz, la democracia y el libre mercado.

Niza, 14 de julio, la noche en calma y un hombre de 31 años al volante de un camión que atropella a los paseantes, los ciudadanos felices, los niños que aplauden la magia de los fuegos de artificio.

El terrorista es musulmán, un padre de familia, pobre y pequeño delincuente, condenado en marzo a seis meses de cárcel por una pelea de tráfico.

Al reiterar la fortaleza de Francia, el presidente de la República ha apuntado al Estado Islámico (EI). Pesan los atentados que esta organización ha firmado en el último mes: 50 muertos en una discoteca gay de Orlando (12 de junio), 45 en el aeropuerto de Estambul (28 de junio), 22 en un restaurante de Daca (1 de julio) y al menos 292 en Bagdad (3 de julio). Pesan también los atentados de marzo en Bruselas (32 muertos) y los del pasado noviembre en París (130). Hay más ataques y más muertos, pero estos son los más importantes, los que remueven las conciencias y precipitan las reacciones de nuestros líderes: señalar al islamismo radical, enviar tropas a Iraq y Siria. Es la dinámica natural de la guerra, como si el EI fuera un estado nación al que poder derrotar en el campo de batalla. Pero el EI es mucho más que un territorio, es una idea.
Ahora está claro que los planes para recuperar Mosul, la gran ciudad del norte de Iraq en manos del EI, se van a acelerar. Estados Unidos y Rusia están de acuerdo y por primera vez en cinco años el resto de actores –sobretodo Turquía, Iraq e Irán– también lo están.

Arabia Saudí, como siempre, mantiene la ambigüedad, el apoyo al islamismo radical, la exigencia de un cambio de régimen en Damasco, la caída de El Asad y su sustitución por una democracia de raíz islámica.

Sea con o sin el apoyo de los saudíes, Mosul caerá y Al Bagdadi, el líder del EI, correrá la misma suerte que Osama Bin Laden. Lo matará un drone o un comando secreto.

Esta victoria, sin embargo, no servirá de mucho. Otro yihadista reemplazará a Bagdadi, otros jóvenes musulmanes seguirán sus órdenes de atacar a los occidentales, estén donde estén. A este esfuerzo, a esta guerra santa, seguirá apuntándose gente muy diversa, radicales y fracasados en busca de una identidad –en este caso el islam– que les dé una justificación, la que sea, para acabar con todo. El radicalismo se islamiza.

Nunca sabremos de verdad por qué Mohamed Lahouaiej Bouhlel quiso transformarse en el terrorista de Niza. El ministro francés del Interior no tiene pruebas de que fuera un yihadista y no se parece mucho a los militantes adiestrados, con experiencia en Iraq y Siria, que fueron suicidas en París y Bruselas. Se parece más a Omar Sadiqui, el asesino de Orlando, un homosexual reprimido que quiso morir matando lo que nunca tuvo el coraje de asumir. Durante el asalto a la discoteca aseguró que actuaba en nombre del EI y Amaq, la agencia de noticias del grupo, confirmó que era uno de los suyos, pero no está claro que actuara siguiendo órdenes y no hay evidencias de ningún contacto con el EI.

Tampoco hace falta. A Bagdadi le basta con lanzar el mensaje, inspirar a los desalmados con la idea de que el progreso no emana de la revolución francesa y que la revolución industrial se ha hecho a costa de ellos y de medio mundo.

Hace un año, en una calle de Souse, la misma ciudad tunecina donde parece que el terrorista de Niza tiene sus raíces familiares, un reclutador de yihadistas me habló del bien que hay detrás de las masacres de occidentales, mujeres y niños incluidos. Dijo que nadie era inocente, que el islam verdadero luchaba por otra idea de progreso, que la paz, la democracia y el libre mercado no eran la base de la felicidad. Me dijo que nuestra paz descansaba sobre las cenizas de muchos pueblos, que la democracia ha de estar supeditada a la ley de Dios, que el libre mercado crea desigualdades materiales, que alimenta el odio y la envidia, que el progreso occidental destruye la familia, la moral y la tradición. Me aseguró, con una sonrisa amable, que la suya es una guerra en nombre de Dios, a vida o muerte, sin prisioneros.

Dentro de un año Marine Le Pen puede alcanzar la presidencia francesa agitando la xenofobia, exacerbando el pánico a esta batalla de ideas, al terrorismo sin sentido aparente que alienta el reclutador de Suose. Hace un tiempo Europa habría barrido de un plumazo a los dos, al radicalismo islamizado y al populismo filofascista. Pero hoy no es tan fuerte. A pesar de los fuegos artificiales, de la felicidad culminada con una selfie en el paseo de los Ingleses de Niza, hay un gran desorden, un gran vacío, una crisis económica (austeridad), de valores (inmigración) y de proyecto (Brexit). El terror más simple parece imparable en esta Europa de líderes incapaces.