miércoles, 21 de agosto de 2019

La Sinfonía Pastoral

La sinfonía pastoral

Hace un rato escuchaba en un concierto de la Quincena Musical de Donostia. San Sebastián, la Sinfonía Pastoral de Beethoven. Con los años, acaba siendo la sinfonía de mi predilección, aunque el primer movimiento de la Tercera, los dos últimos de la Quinta y el 1º y el 4º de la Novena apenas le van a la zaga. La orquesta de Paris con Daniel Harding nos ha ofrecido una versión franco- británica, en la que el ritmo, las maderas y los metales han podido con el romanticismo que las cuerdas casi en sordina (sobre todo en el segundo movimiento) no nos han podido transmitido, Así y todo he disfrutado con la extraordinaria música de Beethoven, y hasta me he emocionado en algunos pasajes del 1º y 5º movimiento.

Ya en casa, he vuelto al concierto de Fürtwangler, en reproducción de los que dirigió, en Berlín, los días 20 y 22 de marzo de 1944 a la Filarmónica de Berlín. Es otro mundo. Es otro Beethoven. Nadie lo ha hecho mejor. A mi juicio, claro está.

sábado, 17 de agosto de 2019

El verano: tiempo para descansar y pensar


El verano: tiempo para descansar y pensar

El verano, particularmente el mes de agosto, es tiempo, dicen, de descanso, de relajo, de playa o montaña, poco importa, pero, tiempo de despreocupación, tiempo de desconectar de la vida cotidiana. Aunque, algunos no piensan así. Recuerdo a un colega suizo que me decía que, liberado de dar clases en verano, y con sus hijos ya crecidos, el verano era su tiempo de creación, de escritura y que muchos de sus mejores libros los había escrito en el paréntesis veraniego. Veranear viene de verano, supongo.

También hay personas que dejan para el verano ese libro al que no han podido hincarle el diente durante el resto del año. Ese Informe que sigue encima de su mesa en espera de lectura. Un amigo mío tiene por costumbre leer un gran clásico aprovechando el tiempo libre que solamente se podía permitir el verano. Así leyó “ladrillos” como “La montaña magina” de Thomas Mann, “Los Hermanos Karamazov” de Dostoievski., “Guerra y paz” de Tolstoi, las dos partes de “El Quijote”. Añadía, aunque me confesaba que nunca pudo con el “Ulises” de Joyce, pese a intentarlo varios veranos, ni con los volúmenes de “La búsqueda del tiempo perdido” de Proust.

Personalmente, si el calor y la humedad no me aprietan demasiado, soy de estos últimos. Aunque jubilado de dar clases, tampoco tengo compromisos que me obliguen a desplazarme, y aprovecho para leer, esos textos que he guardado en mi archivo a lo largo del año y que me rondaban en la cabeza. Y, es, a partir de uno de ellos, más bien de una autora, que siempre leo con fruición y aprovechamiento, que me he puesto ante el ordenador para escribir y trasladarles estas líneas.

Pero, amigo lector, antes de seguir adelante, sepa que lo viene a continuación es un “rollo”. Obviamente creo que el “rollo” tiene su interés. Si no, no lo escribiría. Pero no es lectura de playa, sino de butaca y lectura en soledad. Aunque puede acompañar la lectura con un vaso de buen vino o de un buen malta (pero, solo uno). Estamos en verano.

Voy a reflexionar de la mano de Julia Kristeva, escritora, filósofa y psicoanalista búlgara, que reside en París, aunque con nacionalidad americana, por aquello de la falta de libertad en su país natal en los tiempos de la URSS, una mujer que no solamente se siente europea, sino que estima que el espacio cultural europeo, por su identidad múltiple, su multilingüismo que va más allá de los estados que componen la Unión Europea (lo remacha), su cultura del derecho de las mujeres (su feminismo merece también ser conocido), podría ofrecer una respuestas a los actuales populismos mono-identitarios y, a menudo, etnicistas, al debilitamiento y puesta en discusión por muchos países de la idea misma de la Unión Europea, que, sin embargo, podría ser también un agente importante para superar la planetaria crisis medioambiental, máxime cuando las dos potencias mundiales, los Estado Unidos y China, son los mayores depredadores del clima y espacio mundiales. Europa, una Unión Europea, fuerte, precisamente en su diversidad, es la tabla de salvación del planeta.

Kristeva se preguntaba, en una larga columna en “Le Monde” (24/05/19), días antes de las elecciones al Parlamento europeo, por el futuro de Europa. A la recurrente pregunta por la identidad, “¿quién soy yo”? por el “nosotros” y los “otros”, Kristeva se atreve a decir, con penetración y razón, que la respuesta europea no es la de la certeza, sino de la interrogación. Y apela a la historia del siglo XX que sucumbió a los dogmas identitarios hasta cometer horrendos crímenes, (la Shoah y el Gulag, en primer lugar), y le preocupa, con razón, la que asoma en algunas partes de Europa, una cultura del “nosotros” etnicista, al que opone, un “nosotros” europeo, multicultural, multiétnico, multilinguistico, una Europa, con una identidad en continua construcción y deconstrucción, una Europa que se resiste a ser el museo del planeta y quiere tener su palabra, la palabra europea, con sus más de quinientos millones de habitantes. Como decía mi admirado Amin Maalouf, Europa es una utopía que estamos viendo crecer, con sus frenos y desviaciones sí, pero también con sus esperanzas, algunas ya cubiertas. Piensen en la movilidad de estudiantes y profesores a lo largo de la Unión desde hace ya 25 años. Haciendo Europa. La Europa del dialogo entre diferentes, la Europa de los pactos continuos.

Permítaseme dar un salto en el vacío y añadir que los gobiernos de Navarra y de la Comunidad de Madrid, se asemejan más al ideal europeo que la pretensión de Sánchez a un gobierno monocolor en el Estado español.

Dos concepciones de libertad.

La caída del Muro de Berlín en 1989 dejó en claro la diferencia entre dos modelos: la cultura norteamericana y la cultura europea. Son dos concepciones de la libertad. En la primera la libertad aparece como una libertad para adaptarse a la lógica de la producción, la ciencia y la economía. Adaptarse al mercado de producción y del dinero.
En el modelo europeo, la libertad es la del cuestionamiento infinito, pero en una relación dialógica, del “yo” y el “tu”, del “nosotros” y los “otros”. En ese cuestionamiento, lo poético, lo deseado, y la revuelta aparecen como experiencias privilegiadas, que revelan la singularidad inconmensurable pero compartible de cada mujer, cada hombre.
El modelo europeo tiene riesgos: ignorar la realidad económica; encerrarse en reclamos corporativos o nacionalismos etnicistas; limitarse a la tolerancia pasiva; tener miedo de los nuevos actores políticos y sociales; abandonar la competencia global y retirarse a la pereza y el arcaísmo. Pero también vemos los beneficios de las culturas europeas, que no culminan en el patrón del dinero y de la mera racionalidad económica, sino en el sabor de la vida humana, en su singularidad frágil y compartible. En este contexto, Europa está lejos de ser homogénea y unida. Pero también es necesario reconocer las diferencias culturales, y especialmente las religiosas, que separan a los países europeos y los separan.

Necesidad de creer, deseos de saber

Entre las muchas causas que conducen al malestar actual, hay una que a menudo es pasada por alto: es la negación de lo que Kristeva denomina la "necesidad de creer", una necesidad pre- religiosa y pre- política universal, inherente a los seres humanos, y que se expresa como una "enfermedad de la idealidad".

Europa se enfrenta a un desafío histórico. El terrible caos de la destrucción de la capacidad de pensar y de asociarse, que el tándem “nihilismo-fanatismo” instala en varias partes del mundo, toca la base misma del vínculo entre los humanos. La ansiedad que congela a Europa en estos tiempos decisivos expresa incertidumbre sobre este tema.

Pues bien, Europa, en el cruce de caminos del cristianismo, el judaísmo y el islam, está llamada a establecer puentes entre los tres monoteísmos. Pero, más importante todavía: constituida durante los dos o tres siglos precedentes como la punta avanzada de la secularización, Europa es el lugar por excelencia que podría y debería dilucidar la necesidad de creer. Para ello, adoptando la Ilustración, la supera, pues, ésta, en su apuro por luchar contra el oscurantismo, descuidó y subestimó el poder de la creencia. A nosotros, europeos de un siglo XXI ya avanzado, nos corresponder saber aliar la necesidad de creer con el deseo de saber. Creer y saber son incompatibles, “al mismo tiempo” pero no, en absoluto, a lo largo del tiempo de cada persona, de cada pueblo, de cada civilización. Un creyente puede rezar para solventar una enfermedad, pero eso no le impide ir al médico, ni pedir que el medico al que acuda, sea creyente, sino competente. Es la superación del catastrófico pensamiento binario entre lo sagrado y lo profano (Peter Berger).

Una cultura de los derechos de las mujeres

Kristeva, al final de su texto, saca a relucir una idea de su feminismo al escribir que ”desde las sufragistas, incluidas Marie Curie, Rosa Luxemburgo, Simone Weil y Simone de Beauvoir, la emancipación de la mujer a través de la creatividad y la lucha por los derechos políticos, económicos y sociales, que continúa hoy, ofrece un terreno federador (unificador al modo federal) para las diversidades nacionales, religiosas y políticas de los ciudadanos europeos, desafiando así el oscurantismo de las tradiciones y el de las religiones fundamentalistas”. Y concluye, “este rasgo distintivo de la cultura europea es también una inspiración y un apoyo para las mujeres de todo el mundo, en su aspiración a la cultura y la emancipación, no solo como una opción, sino como una trascendencia de sí mismas (´Somos libres de trascender todas las trascendencias´, anunció Simone de Beauvoir), lo que anima las luchas feministas en nuestro continente”.

La misma Julia Kristeva en una conferencia el año 2010 (“Oser l´humanisme” texto completo en castellano en mi blog) decía que “El humanismo es un feminismo. Sin embargo, el acceso, inacabado, de las mujeres a la libertad de amar, de procrear, de pensar, de emprender e, incluso, de gobernar, no puede hacer olvidar que la secularización es la única civilización que no tiene discurso sobre la maternidad, aunque una parte importante de la investigación psicológica contemporánea se dedique al estudio de la relación precoz madre/niño (a)”. Si, también el dios de la religión secular del feminismo, tiene muchas caras ya también necesita aunar la necesidad de creer con el deseo de saber.
Si, el dios de la religión secular del feminismo, tiene muchas caras, y también necesita aunar la necesidad de creer con el deseo de saber.

Javier Elzo
17/07/19

Una versión reducida de este texto se ha publicado, el día de ayer, 16 de agosto, en Noticias de Gipuzkoa y en DEIA

sábado, 3 de agosto de 2019

Datos discutibles de la practica religiosa en las Comunidades Autónomas de España





La religiosidad de los españoles en 2019: cuidado con los datos de las Comunidades Autónomas y con las edades

Estos días pasados he leído en varios medios el descenso de la religiosidad de los españoles en base a este titular: “España deja de ser católica: ya hay más ateos o no creyentes que católicos practicantes”. Parte de los datos se refieren al Barómetro del CIS dado a conocer el 30 de julio de 2019. Los datos globales son correctos, pero hay que andar con mucho cuidado con los datos por comunidades autónomas (y controlar las edades, al valorar la formación de las personas, así como esperar a más información para profundizar en otros), pues, en muchos casos, su base muestral siendo extremadamente baja, impide decir nada, en esas Comunidades Autónomas, con el mínimo rigor científico, dado el enorme error porcentual posible. Así, Murcia con 80 personas encuestadas, Extremadura 76, Baleares 66, Cantabria 40, Navarra 39 y La Rioja 20. De esas comunidades no cabe decir nada y, en algunas más, hay que andar con muchísimo tiento.
El azar ha querido que, para una conferencia que debo dar en Madrid el 23 de septiembre próximo, haya trabajado la misma encuesta del CIS, pero la del Barómetro del 2 junio de 2019. Obviamente la religiosidad de los españoles no ha variado en dos meses. Espero que los organizadores de la conferencia de Madrid no me tengan en rigor que adelante aquí las tres páginas en las que me detengo, en mi conferencia, en la religiosidad de los españoles de junio de 2019.
La práctica religiosa el mes de junio de 2019

Nos detenemos, con cierto detalle, en el Barómetro del CIS de junio de 2019 en que se pregunta por la asistencia a misa u otros oficios religiosos a los españoles de 18 y más años.

Asistencia a misa u otros oficios, excluyendo bodas, comuniones y funerales. Datos en porcentajes


Todos los españoles
Solamente los católicos
y creyentes de otra religión
Nunca
22
31
Casi nunca
21
29
Varias veces al año
12
17
Dos o tres veces al mes
5
7
Todos los domingos y festivos
9
12
Varias veces a la semana
1
2
Agnósticos indiferentes, no creyentes o ateos
27
No procede
N.C
1
2
N =
2.974
2.133
Total
100 %

Fuente: Barómetro del CIS, junio de 2019, elaboración propia

La columna de la izquierda (todos los españoles) mide la práctica religiosa en base al conjunto de españoles de 18 y más años de edad, 2.974 personas en la encuesta del CIS. La columna de la derecha mide la proporción católicos y creyentes de otra religión[1], luego excluidos los agnósticos, indiferentes, no creyentes y ateos, que suman 2.133 personas.

Retengamos estos datos: si nos atenemos al conjunto poblacional español solamente el 10 % de la población asiste regularmente a misa, el 9 % todos los domingos y festivos y un 1% adicional lo hace varios días a la semana. No asiste nunca o casi nunca el 43 % de los españoles a los que hay que añadir el 27 % que se dice agnóstico, indiferente, no creyente y ateo, aunque es posible, e incluso probable, que algunos de entre ellos asistan en alguna ocasión concreta (siempre excluyendo, en el cálculo, bautizos, bodas y funerales).

Si nos limitamos a la asiduidad a misa de quienes se declaran católicos las cifras son estas: el 12,4% dice acudir a la Iglesia los domingos y festivos y el 1,7% varios días a la semana. Sumando las dos cifras, en números redondos, el 14 % de los católicos (10 % del conjunto poblacional)
asistiría regularmente, semanalmente y más, a misa, a tenor de los datos de junio de 2019.

Segmentados por sexo y edad, estos son los datos. Acuden regularmente a misa, entre los católicos, el 11% de hombres y el 17% de mujeres. Según la edad el 4% de los jóvenes de 18 a 24 años, el 8% de quienes tienen edades comprendidas entre los 25 y 34 años, mismo porcentaje entre los de 35 a 44 años, 9 % entre los 45 a 54 años, 8% de nuevo entre los de 55 a 64 años y la cifra sube al 27 % entre los que tienen 65 y más años.

¿Qué decir? El desenganche de los más jóvenes es brutal, se acerca a una práctica residual. De los 25 años en adelante y hasta, al menos los 65 años, la práctica religiosa regular entre los españoles que se dicen católicos es del 8%, que se quedaría en el 6% si lo calculamos sobre el conjunto poblacional español, se digan o no católicos. Hay que llegar a los 65 años de edad para constatar que más de un cuarto de los católicos, y algo menos de ese cuarto en toda la población, asisten regularmente a misa. Pero yo apuntaría, incluso, que habríamos de pasar de los 70 y más años para encontrar esa cifra de asistentes a misa.

Hace muchos años que hemos constatado que la práctica religiosa en nuestros días responde a su brusca caída a finales de los años 60 del siglo pasado, década en la cual muchos estudiosos ponen el acento para entender lo que, algunos, denominan la descristianización de Europa Occidental que yo concreto aún más, en España, Portugal, Francia, Bélgica y también, aunque lo he estudiado menos, en Alemania y Holanda.

Las personas que solamente tienen estudios primarios o, aun menos, son quienes en mayor porcentaje (casi el 20 %) aceden regularmente a misa, pero es más que probable que el factor explicativo, en este caso, no sea su nivel de estudios sino su edad y, también el sexo. En efecto, el siguiente colectivo, que acude con mayor frecuencia a misa es el conformado por los que tienen estudios superiores: el 12 %, por delante de los que no han pasado de los estudios secundarios (11%), siendo los que han estudiado FP, claramente como los menos asistentes a la iglesia, con un 5%. En efecto, en el Estudio de Valores europeo de 2019 (EVS), en su aplicación a Francia encontramos que manteniendo la edad constante, quienes han salido más tarde del sistema educativo son quienes en mayor proporción son católicos practicantes[2].

La práctica religiosa es claramente mayoritaria en la clase media antigua (24%), a continuación, en los de la clase media alta y muy alta (15%), las nuevas clases medias (13%) siendo los menos asiduos los obreros, en torno al 11%[3]. En Francia, en el trabajo del EVS ya referenciado “los dos grupos profesionales católicos que practican con mayor frecuencia son los directores, cuadros directivos y gerentes (18% de practicantes), y las profesiones intelectuales y científicas (16%), mientras que la tasa de práctica religiosa no es sino del 9 % entre los obreros de la industria y de los transportes, sean o no cualificados”.

El voto político, en base a quien se votó en las generales de abril de 2019, y limitándome por seguridad estadística a las cinco formaciones de ámbito estatal, y con submuestra suficiente, estos son los datos, en junio de 2019: el 28 % de los votantes al PP, acuden regularmente a misa; a continuación los votantes a VOX (25%) , el 11% de los que se decantan por C´s, el 10% por el PSOE y el 4% a Unidas Podemos. Datos del todo punto previsibles, como lo son los que se ofrecen a tenor de las Comunidades Autónomas donde residen, pero aquí dado el escasísimo número de personas entrevistadas en muchas comunidades (Murcia 72 personas, Extremadura 66, Aragón 65, Asturias 46, Baleares 41, Cantabria 28, Navarra 22, La Rioja 16) no doy cifras. Me limito a decir que, limitándome a las Comunidades donde se han preguntado a más de 100 personas, este es el ranking de Comunidades autónomas de asistencia a misa, de mayor a menor: Castilla y León a la cabeza (24,6% de practicantes dominicales), le sigue, casi en las mismas cifras, la Comunidad de Castilla- La Mancha, después Galicia y Andalucía, a continuación, la Comunidad Valenciana, y cerrando el ranking el País Vasco y Catalunya (8,2 %). (No hay que detenerse demasiado en las diferencias, en los datos de junio y julio de 2019. Es normal que así suceda, pues los puntos muestrales, no son, ni pueden, ni deben ser los mismos, luego dado el tamaño muestral de las encuestas en las Comunidades Autónomas, las fluctuaciones porcentuales en preguntas con varias posibilidades de respuesta son normales. Lo anormal, y digno de sospecha, sería que coincidieran)

Aquí la historia y la sociología socio-religiosa de las diferentes Comunidades autónomas es imprescindible para entender y analizar los datos. Pero es radicalmente insuficiente con tener en cuenta un solo factor, como la industrialización o la talla poblacional, como viene sosteniendo la “vulgata” de la teoría de la socialización. En la actualidad, en España, es imposible no tener en cuenta el peso de la religiosidad popular, el de la emigración e inmigración, y la historia socio-religiosa pasada y reciente. Quizá el caso catalán sea paradigmático. Hipotetizo que Catalunya, siendo la primera comunidad que se secularizó, es también la primera comunidad española que ya ha tocado fondo en la exculturación socio cultural de lo religioso, ofreciendo la mejor respuesta al pluralismo interreligioso, aceptando la diversidad religiosa sin falsos irenismos, (que también encontramos en algunas parroquias en Madrid capital y parece que en más sitios). Sin olvidar ni dejar de lado, que aún quedan, - no solamente pero también, y con fuerza, en Catalunya- , algunos núcleos, sea fuertemente anti- religiosos, pero de corte y razonamiento decimonónico que, aunque con fuerte presencia mediática, se reducirán cada vez más, sea otros, ya casi residuales, que añoran una religiosidad que no ha de volver y se mantienen en base a unos pronunciamientos contra el papa Francisco, también decimonónicos, si no tridentinos.

Donostia San Sebastián, 3 de agosto de 2019
Javier Elzo



[1] Pero conforman solamente el 2,2 % de la población, el resto de creyentes son los que se dicen católicos, practicantes y no practicantes, y no es posible segmentarlos tal y como nos ofrece los datos el CIS, que lo hace en base a los que se han declarado católicos y creyentes de otra religión. Es la columna de la derecha de la tabla. La columna de la izquierda es elaboración de mía en base a los datos del CIS.
[2] Pierre Bréchon, F. Gonthier, S. Astor (dir) “La France des valeurs. Quarante ans d´évolutions“. Presses Universitaires de Grenoble, abril 2019, 382 páginas. Las cifras, estas y las que doy más abajo se basan en el inicio de la Sexta parte del Informe “La Religión en movimiento”

[3] Repito que las cifras se refieren a quienes se han posicionados previamente como católicos. Llamo la atención de que, entre los que se sitúan en la clase social alta y media el porcentaje de los que se dicen católicos es del 57%, el más bajo según las diferentes clases sociales como las presenta el CIS, clase social donde encontramos, lógicamente, la mayor proporción de quienes se dicen agnósticos, indiferentes, no creyentes o ateos, el 41%. En el universo poblacional estas cifras son, respectivamente del 69% y del 27%.

viernes, 2 de agosto de 2019

La última muerte de San Ignacio, ayer en Azpeitia




La última muerte de San Ignacio, ayer en Azpeitia

Abro el día de hoy, 2 de agosto de 2019, “Noticias de Gipuzkoa”, cotidiano que leo todos los días en formato papel, y donde escribo, aunque cada vez mas irregularmente. Tras varias noticias de interés (entre ellas un más que interesante artículo de mi buen amigo Javier Urra “Cuando los padres se vuelven contra sus hijos”), veo en la página 15 del periódico, bajo la rúbrica “Política” una información sobre la tradicional procesión a la Basilica de San Ignacio del pueblo que le vio nacer. Pero, en "Noticias de Gipuzkoa" solamente señalan de esa procesión las autoridades que asistieron, abriendo la noticia con este titular “Etxerat avala la propuesta del Foro Social sobre los recibimientos” (se refiere a los presos de ETA, al salir de la cárcel). Una vez más, lo político se come a lo religioso, confirmándose uno de los agentes y factores de secularización en nuestros país.

Ni una sola línea sobre al acto religioso como tal. Menos aún sobre la homilía de Munilla, quizá porque no encontraron nada para meterse con él, quizá porque ningún periodista del cotidiano estaba en la Basílica.

Después he mirado en Internet, buscando si encontraba alguna información sobre la ceremonia religiosa en la Basílica. No he encontrado nada, salvo en Youtube, en la web de la Diócesis de San Sebastián, con la homilía de Munilla. Pero algunas informaciones hablaban de Etxerat y los presos y, algunas más, de los toros

Si, ayer, la prensa vasca mató, por última vez hasta ahora, a su vasco más universal. El día de su aniversario. Es la Euskadi atea.

Donostia 2 de agosto de 2019
Javier Elzo


jueves, 25 de julio de 2019

Justos y resistentes ante el terrorismo







Texto de mi intervención en el Curso de Verano, UPV/EHU: 
Justos y resistentes ante el terrorismo
Mesa redonda: “Disidencias políticas” (Donostia, 1 de julio 2019)

El desmarque de la sociedad vasca (sin olvidar del todo a la española) de los postulados y acciones de ETA en particular y del MLNV en general, realmente no comenzó hasta pasada la transición democrática. Tal y como yo lo veo, obviamente. Dicho telegráficamente señalaría estos hitos:

. Finales del franquismo: ETA es uno de los referentes de la lucha antifranquista. “La percepción de ETA, como alguien que no está trabajando para la defensa de los intereses que dice defender, es decir que no trabaja para defender a los vascos ni a nadie, creo que empieza a partir de 1975…En aquellos tiempos era muy habitual ver a compañeros de trabajo que cuando mataban a alguien…te contestaban “algo habrá hecho…”. Lo dice José Luis Corcuera en de Maria Antonia Iglesias, “Memoria de Euskadi” (2009)

. ETA no acepta le reforma autonómica y, pese a la amnistía de 1977, reanuda la lucha armada. Solamente los años 1978-1980 hay 321 asesinados. Durante muchos años, prácticamente nadie habla de los asesinados por ETA. Muchos tendrán que hacer examen de conciencia. Dos hechos paralelos, entre otros, ayudaran a cambiar las cosas: el nacimiento en 1986 de Gesto por la Paz y el Acuerdo de Ajuria Enea en 1988.

. La creación del Pacto de Ajuria Enea por iniciativa del gobierno de Ardanza y con el acuerdo de todo el arco parlamentario excepto Batasuna, en enero de 1988, propició dar luz a un primer cambio radical respecto de lo que ETA significaba: se pasó del “algo habrán hecho” a ser, al fin, considerados como lo que eran: terroristas. Antes del Pacto, ETA había asesinado a unas 600 personas y con el Pacto, nunca ETA estuvo tan acorralada.

. La historia de Gesto, coincide en sus momentos álgidos, como escribe Ana Rosa Gómez Moral en su excelente libro “Un gesto que hizo sonar el silencio”, en el “alegro” durante la vigencia de Pacto de Ajuria Enea y sus momentos de “adagio” y “largo desolato” tras su final. Entonces la fractura del País Vasco se desplaza del de “demócratas frente a violentos” al de “nacionalistas vascos frente a no nacionalistas o nacionalistas españoles”. Así sucede con el advenimiento del Pacto de Lizarra (propugnando una solución dejando a un lado a los no nacionalistas, como señalé en un artículo crítico a los tres o cuatro días de presentado el Pacto) y con los movimientos Basta Ya, Foro de la libertad, El Foro de Ermua etc., alguno de los cuales pretendieron mi adhesión a lo que me negué arguyendo que no aceptaba, en absoluto, que nacionalismo equivalía a terrorismo, aunque siempre estuve en contra del terrorismo. Siempre. Ya desde el franquismo.

. ¡Cómo olvidar aquellas concentraciones, las de Gesto en silencio, y en frente, con una Ertzaintza meramente notarial, como definió su actuación en aquellas concentraciones un familiar mío nacionalista, cuando nos gritaban a voz en grito, a un palmo de nuestra narices, aquello de ‘los asesinos llevan lazo azul’, ‘hoy, tú de negro; mañana, tu familia’, ‘zuek ere txakurrak zarete’  y sobre todo el terrorífico ‘ETA, mátalos’ sin que todavía se hayan desdicho y no hayan pedido perdón a la ciudadanía vasca por haber ensuciado de este modo la historia y, lo que es más grave, la convivencia de este pueblo. Además, con más de 800 asesinatos a su espalda. Sí, como he escrito en varios sitios, ETA y su mundo han escrito la página más negra en la historia del Pueblo Vasco.

. Pero, rememorando aquellos años, ¡cómo no recordar, también, algunas asociaciones judiciales que ponían pegas para grabar a los energúmenos que las tardes de los viernes – o ¿eran sábados? - desfilaban por el Boulevard donostiarra, ufanos, orgullosos de gritar ¡gora ETA militarra!, y demás eslóganes  Aquello sí que era apología del terrorismo y con cuantos tiquismiquis se movía entonces la fiscalía y la judicatura, mientras después, ya ETA militarmente derrotada, ponen la lupa en cualquier frase de un chaval, al fin acojonado. Y no quiero comparar aquella violencia con la que se dice hubo en torno al “proces”. 

. El 23 de agosto de 1995, ETA asesina a Gregorio Ordóñez. Es el punto axial en la consideración social a las víctimas. Hay un antes y un después del asesinato de Gregorio Ordoñez. Aunque duela decirlo, hay que decir que se levantó muy, muy tarde, el velo de las víctimas de ETA. Muchos las tuvieron olvidadas en los años de plomo y se enterraba a las víctimas con sordina. Porque esas víctimas eran, básicamente, guardias civiles, policías nacionales, miembros del Ejército, ertzainas y empresarios.

. Asesinato de Miguel Angel Blanco el 13 de julio de 1997 que dio lugar, salvo error por mi parte, a la mayor concentración contra ETA de todos los tiempos. Además, unitaria, bajo el esquema demócratas frente a violentos, frente a terroristas. Pero fue la última convocatoria del Pacto de Ajuria Enea. Es el punto de inflexión entre dos fracturas en la sociedad vasca: de demócratas frente a violentos, la fractura se traslada a nacionalistas versus constitucionalistas. Y ahí seguimos.

. Las consecuencias inmediatas de la ruptura del Pacto de Ajuria Enea, se pueden sintetizar en dos expresiones: el pacto de Lizarra y el abrazo del Kursaal.

. Respecto del primero, además del artículo ya mentado, transcribo aquí unas líneas de un texto que publiqué en la prensa vasca en diciembre del año 2.000. “Todo el entramado de Lizarra-Garazi debe romperse. Debía estar roto hace tiempo y no seguir en esta especie de invernadero que nos hiela el corazón de rabia, impotencia y vergüenza. Se ha probado hasta la saciedad que no solo los métodos sino también los objetivos separan al nacionalismo democrático de ETA y de Herri Batasuna”.
. Por otra parte, recuérdese también que en aquellos años se hablaba del nazi-nacionalismo vasco, que hubo manifestaciones frente a la sede del Gobierno vasco, con ciudadanos antinacionalistas con pegatinas rememorando la extorsión y aniquilación de los judíos en tiempos de Hitler, y que terminó con la mayor victoria en las urnas del nacionalismo en toda su historia en las elecciones autonómicas del año 2001, en la que llegó a recibir votos, también de no nacionalistas. Podría poner nombres. Patxi López, en el ya mentado libro de Maria Antonia Iglesias, tras el fiasco de las elecciones de 2001 dice: “la famosa foto del abrazo en el Kursaal con Savater de maestro de ceremonias, entre Nicolas (Redondo) y Mayor Oreja; ahí estaban todos esos gestos que lo único que hacían era engordar a los nacionalistas por un lado y alejar a los votantes socialistas por el otro… Aquella foto del Kursaal fue la imagen de nuestra esquela”.
. En fin, me piden que hable hoy, aquí, de resistentes nacionalistas al terrorismo. Pero no lo hicimos para ponernos medallas. No lo hicieron (limitándome a unos pocos durante los años de plomo) Garaikoetxea, Ardanza, Arzalluz, Atutxa (que vivía con escolta hasta en su despacho del Gobierno Vasco), Cuerda, Imanol Murua, Román Sodupe, permítaseme mentar a mi suegro Xabier Aizarna, resistente discreto, firme y constante ante ETA, de quien aprendí tanto, intelectuales como mi amigo Pako Garmendia, con planteamientos entendidos por tan pocos, y tantos otros, a menudo bajo la incomprensión cuando no la sospecha de connivencia con ETA, por ser nacionalistas. Todavía estos días leo en no pocos medios, algunos en la pluma de amigos, la correlación nacionalismo y terrorismo, como si todo nacionalista hubiera de ser terrorista, o como si el terrorismo etarra se limitara al nacionalismo, que también lo era, sin duda alguna, pero no solamente nacionalista. ¿Qué significa, todavía hoy, “Izquierda Abertzale”? ¿De qué izquierda hablamos?
. Permítaseme concluir con una vivencia personal. En mi comparecencia en la Ponencia de Víctimas del Terrorismo del Parlamento Vasco, el 27 de noviembre de 2003, tras referir lo que supuso a mi familia, aún más que a mí mismo, los diez años, dos meses y dos días de protección de los que cuatro años y medio con escolta personal, ya al final leí que “de las cosas que más me han herido ha sido la lectura del Manifiesto “Aunque” de 8 de mayo del presente año (2003), firmado por varios intelectuales europeos de gran prestigio. Concretamente, los dos puntos donde se dice textualmente lo siguiente:

“Aunque parezca mentira, hoy los candidatos de los ciudadanos libres del País Vasco están condenados a muerte por los mercenarios de ETA y condenados a la humillación por sus cómplices nacionalistas”.

“Aunque ciudadanos del País Vasco sean asesinados por sus ideas, y miles hayan sido mutilados o trastornados, los atentados se realizan y celebran en una penosa atmósfera de impunidad moral propiciada por las instituciones nacionalistas y por la jerarquía católica vasca”.

Y añadí que “de un plumazo he dejado de ser víctima del terrorismo para convertirme en victimario, simplemente por ser nacionalista y amigo de algunos miembros de la jerarquía católica”

Al mentar la iglesia católica, concluyo ya, quiero añadir lo que tantas veces he escrito. La actitud de los cristianos, los de la base y los obispos (particularmente Setién, Uriarte, Asurmedi y Blázquez), en su actitud y comportamientos con ETA, tiene luces y sombras. Unos subrayan las luces y otros las sombras. El juicio actual está, en gran medida, ideológicamente mediatizado. Aquí también, necesitamos a la Historia por venir.

Muchas gracias por la atención.

Javier Elzo

P.D. Una redacción algo reducida de este texto, bajo el título de “Nacionalismo y Terrorismo” se publicó en la prensa del Grupo Noticias: el 3 de Julio en “Diario de Noticias” de Navarra, el día 12 en “Noticias de Gipuzkoa” el día 24 en DEIA y Noticias de Álava. Contestaría con gusto a algún comentario que he leído en DEIA, pero me mantengo en mi idea de no mantener relación con textos no firmados.

martes, 23 de julio de 2019

Lo que oculta el iceberg de las desigualdades sociales


Lo que oculta el iceberg de las desigualdades sociales
Es frecuente leer en la prensa, noticias como estas: “el 1% de la población más rica del planeta se reparte cerca del 50 % de la riqueza mundial”; más del 80 % de la riqueza mundial va a parar al 1 % de los más ricos”; “desigualdades: el 1% de la población mundial posee más que el 99% restante”; “las 26 personas más ricas del mundo tienen tanto como el 50% de los pobres juntos”, etc., etc. Añádase a ello que, de forma reiterada, leemos que los ricos son cada vez son más ricos y los pobres cada vez más pobres, que las desigualdades están aumentando y, como corolario, que esta situación está en la base de no pocos problemas graves de nuestra sociedad, la desafección de los ciudadanos de la política, el individualismo reinante, la queja permanente y un largo etcétera.
Si vuelven a leer las cifras de arriba verán que, rigurosamente hablando, no concuerdan, pero tanta reiteración similar, no rechazada por (casi) nadie, hace pensar en la verosimilitud de lo esencial: si nos fijamos en la punta del iceberg, en el 1 % de los más ricos, ciertamente controlan, o disponen (que no es lo mismo) la mayor parte de la tarta de la renta mundial. También parece que las diferencias entre ese 1% y el resto aumentan, al menos durante la crisis de 2008, y ya desde el momento que el capitalismo financiero se ha impuesto pues, se arguye, que la rentabilidad de las finanzas (por quienes viven o se afanan en ellas, no el pequeño ahorrador al que se la dan por todos los datos) es más rentable, que las rentas del trabajo, y ello en la inmensa mayoría de las personas, esto es, exceptuando a los grandes directores de las grandes empresas y de los grandes bancos que pueden ganar en un año lo que un trabajador medio no ganará en toda su vida laboral. Pero no cabe afirmar que, en dos o tres generaciones, salvo guerras y hecatombes financieras, en un país desarrollado, hasta los más pobres, en su mayoría, son menos pobres. Vivimos con más recursos que nuestros antecesores. La gran mayoría de los que somos de avanzada edad no tenemos duda alguna al respecto.
Pero el iceberg, ese 1% de los más ricos, no permite ver cómo se distribuye la renta del 99% restante. Lo enmascara incluso, pues ese 99% es no es uniforme en su renta. Presento aquí, una pequeña parte de un estudio de Olga Salido, profesora de Sociología en la Universidad Complutense de Madrid, publicado en el Observatorio Social de La Caixa, que aborda la magnitud de las diferencias entre los más ricos y los más pobres en España y su evolución en sus renta entre 2007 y 2013. Y lo hace, como hay que hacer: dividiendo las rentas del conjunto poblacional en diez decilas: la renta media del 10 % que tiene mayor renta, decila 10; el siguiente diez por ciento de mayor renta, decila 9, y así hasta la decila 1, el diez por ciento que tiene la menor renta media.

Para simplificar la exposición me limito a los datos de la renta media anual, por persona (pero obtenidas por hogares, en base a la Encuesta de Condiciones de Vida del INE 2005-2014) de las decilas 1, 5 y 10. Doy los datos, redondeados a centenas de euros, para los años 2007 y 2013, los que ofrece el estudio. La renta media del 10% más pobre, decila 1, era de 3.500 € anuales en 2007 y descendió a 2400 € en 2013, 1100 € menos. La renta media del 10% más rico, decila 10, era de 37.500 € anuales en 2007 y bajó a 32.800 € en 2013, 4.700 € menos. Claro que no es lo mismo perder 1000 € de 3.500, que perder casi 4.700 de 37.500. La renta media del 10 % que conforma el grupo 5º, decila 5, era de 13.400 € en 2007 y desciende a 10.600 € en 2013, 2.800 € menos.

Todos pierden, todos y cada uno de los grupos que conforman las diez decilas perdieron renta durante la crisis, pero, los porcentajes de perdidas (cuyo detalle les ahorro) son notoriamente más elevados en los grupos de rentas más bajas que en los grupos de rentas más altas. La renta media de los miembros más pobres, decila 1, descendió durante la crisis, un 33%: en 2013 era aún un 33% más pobre que en 2007; el de la decila 2, el segundo colectivo más pobre, pierde el 28% de su valor, el tercero más pobre, decila 3, el 23 %, mientras que el octavo colectivo más rico perdió un 16% de su renta, el noveno colectivo más rico, perdió un 14 % y la renta media del 10% más rico, un 13%. Por otra parte, la renta media de los hogares más ricos (decila 10) ha pasado de ser, antes de la crisis, 9,5 veces mayor que la del segmento más pobre (decila 1), a ser 13,7 mayor, debido principalmente a la caída de la renta de las clases bajas.

La conclusión es aplastante: todos perdieron con la crisis, pero quienes menos tenían perdieron, porcentualmente, más, mucho más, un hasta un tercio de su escasa renta, mientras que los que más tenían perdieron el 13 % de sus rentas, lo que significa que los más pobres padecieron muchísimo más la crisis que los más ricos. Por otra parte, se confirma que las diferencias entre los más ricos y los más pobres aumentaron, pero no así en las decilas intermedias, del 4º al 7º, que permanecieron estables, lo que no quiere decir que estemos ante las mismas personas en 2013 que en 2007. Pero ese es ya otro tema.

Javier Elzo
Catedrático Emérito de Sociología. Universidad de Deusto
Publicado en “El Correo” el 21 de julio de 2019

sábado, 13 de julio de 2019

Algunas conclusiones no tan evidentes de la religiosidad, hoy.


Algunas conclusiones no tan evidentes de la religiosidad, hoy.
(Según la encuesta de valores europea en 2018).

Las encuestas europeas de valores (EVS) se llevan realizando desde 1977 por oleadas, más o menos cada diez años. La última, la quinta, en 2018. Ya tengo en mis manos la publicación francesa. En España, ya se ha efectuado el trabajo de campo. Por la Universidad de Deusto. Su Equipo de estudio de los valores está analizando los datos, luego habrá que esperar a que presenten su Informe. Las líneas que siguen, son unos datos significativos a partir del Informe de Francia y, a continuación, me permito unas reflexiones sobre la comparabilidad entre la religiosidad en Francia y en España.

Tras lectura del Informe francés.

Es este: Pierre Bréchon, F. Gonthier, S. Astor (dir) “La France des valeurs. Quarante ans d´évolutions“. Presses Universitaires de Grenoble, abril 2019, 382 páginas. Las Notas que siguen se basan en el inicio de la Sexta parte del Informe “La Religión en movimiento”

. Entre los jóvenes de 18-30 años, los fieles del islam están a punto de ser tan numerosos como los católicos, más del 13% de los musulmanes (de estos grupos de edad) y menos del 15% de católicos.

. Manteniendo la edad constante, quienes han salido más tarde del sistema educativo son quienes en mayor proporción son católicos practicantes, El redactor de este capítulo del libro comenta así este dato: “Las relaciones entre el progreso del nivel de conocimientos y la religión son, por lo tanto, menos sistemáticas que lo que postulan enfoques corrientes del proceso de secularización” que apuntan que más nivel de conocimientos se correlaciona con menos religiosidad.

. Respecto de la relación de la práctica religiosa con la urbanización, la tesis de que la ciudad ha sido durante mucho tiempo equiparada con el abandono de la religión por los migrantes internos que provienen de las campañas, supuestamente católicas, ya no se aplica a la Francia del siglo XXI. Las ciudades grandes, aquellas con más de 500,000 habitantes, son más religiosas que el resto de Francia: “los católicos practicantes pesan más en las grandes aglomeraciones que en las zonas rurales: 15% frente al 13%. (Entienden por “católicos practicantes” aquellos que declaran asistir a un oficio religioso, al menos en algunas fiestas religiosas, y “católicos no practicantes” quienes no asisten más que una vez al año, o menos)

. Este fenómeno está probablemente relacionado con las diferencias sociales. Los dos grupos profesionales católicos que practican con mayor frecuencia son los directores, cuadros directivos y gerentes (18% de practicantes), y las profesiones intelectuales y científicas (16%), mientras que la tasa de práctica religiosa no es sino del 9 % entre los obreros de la industria y de los transportes, sean no cualificados. La encuesta revela, también, que los primeros habitan en gran medida en las grandes ciudades, mientras que los obreros están, hoy, sobrerrepresentados en la Francia rural.

. El análisis de las creencias revela que la creencia en Dios va mucho más allá de la identificación con una religión establecida. Más que un retroceso de la religión en Francia, deberíamos hablar de desinstitucionalización de la religión, y aumento de los cultos minoritarios que llegan, por primera vez, al 10 % de la población francesa.

“Las teorías del fin de la religión no están confirmadas por esta nueva versión de la encuesta sobre los valores de los europeos, y de los franceses en particular. Sin embargo, las iglesias históricas parecen sufrir un creciente desprestigio”. El progreso del islam y el del protestantismo evangélico no es suficiente para compensar el declive del catolicismo, así como el del judaísmo (menos 0, 5 % de la población), del protestantismo histórico lutero-calvinista (1%) frente al 1,6 % de la suma de los evangélicos y los Testigos de Jehová, el cristianismo ortodoxo (menos del 0,5 %), cifra similar a las de otras religiones orientales, budismo e hinduismo. En definitiva, aunque lo religioso no está, en absoluto, en declive, en la Francia del siglo XXI, parece estar claramente en proceso de desinstitucionalización.

Abordamos esta cuestión de la desinstitucionalización de lo religioso y la contrapusimos a la subjetivación de la fe, en nuestro trabajo sobre la Iglesia, comentando la última publicación de Peter Berger[1].

Y, en España, ¿qué? Notas previas para comparar la religiosidad de los españoles con la de los franceses.

Hay que subrayar que la realidad socio-religiosa francesa no es, en absoluto, idéntica a la española, más allá de algunas notas comunes, particular, pero no únicamente, el desplome de la práctica religiosa regular y la ausencia de nuevas vocaciones religiones. Pero hay también diferencias. Brevemente anotaría estas.

La guerra civil española, con el clericidio de los primeros meses de la sublevación, por la parte republicana (indicador de un problema de años anteriores), y la declaración de cruzada por los obispos, excepto Vidal y Barraquer y Múgica, a los que siguieron los años de nacionalcatolicismo están lejos de haberse borrado de la mente de los españoles. Francia vivió conflictos similares, incluso mayores, pero hace más de cien años, básicamente en siglo XIX, sin olvidar la revolución de 1789, y han aprendido a convivir, aun con trifulcas puntuales como, en el mandato de Hollande, con las manifestaciones del “mariage pour tous”.

Avanzaría la hipotesis, admito que arriesgada y de complicada verificabilidad que, en Francia, su episcopado en general se posiciona (por decirlo simple) más a la izquierda que la gran masa de católicos practicantes, a diferencia del episcopado español, en general, de nuevo, que estaría más a la derecha que el practicante católico español en las edades inferiores a los 65 años. Es cierto que la mayoría de católicos en Francia y en España están escorados a la derecha, pero en Francia hay más católicos muy de derechas (con escasísimos claramente de izquierdas), mientras que en España, quedan núcleos, algunos importantes como “socialistas cristianos” (aunque últimamente los oigo poco) y otros grupos, portales digitales y entidades de centro izquierda y claramente de izquierdas, sin que falten los que se dicen muy de derechas, (así VOX), pero lo son mucho más en lo político que en lo religioso.

La belicosidad anti eclesial de parte de la gran prensa española y la de sus lectores, es prácticamente inexistente en Francia, salvo en reductos muy minoritarios. No que la gran prensa francesa (los pocos cotidianos que quedan que se pueden contar con los dedos de una mano) sea habitualmente complaciente con la Iglesia francesa, que no lo es, pero tampoco es monocolor contra ella. Lector habitual de “Le Monde” y “El País” lo compruebo constantemente. La inquina del segundo con la Iglesia (y no es el único, “infoLibre”, del que soy suscriptor, es obsesivo contra la iglesia), no tiene parangón con ningún gran medio francés, comenzando por “Le Monde” que puede publicar un editorial muy duro, incluso con el papa Francisco, pero abrir a cinco columnas valorando positivamente un documento del episcopado francés.

Por otra parte, en España, no se encuentra en sus quioscos y librerías generalistas revistas como el magnífico “Le Monde des religions”, “La Vie- Chrétiens en débat”, “Esprit”, “Etudes”, etc., etc. Las escasas revistas religiosas en España, se reciben por abonados, personales o colectivos, o están enfeudadas en las librerías religiosas, y no forman parte del paisaje intelectual español.

Todo esto hace que la cultura religiosa del francés medios esté unos codos por encima de la del español medio. Con su traslado, comprobable, en los grandes medios de comunicación franceses y españoles, prensa escrita y digital, radios y televisiones, estatales y autonómicas (al menos las que yo controlo, como EITB). Lo que explica, a mi juicio obviamente, no pocas diferencias, en la actualidad, en la religiosidad media de los españoles en relación a la de los franceses. Por ejemplo, ¿es mayor la religiosidad de las personas con mayor formación en España como se apunta en Francia?. Lo dudo. Sospecho que, en España, el fundamentalismo cientista prolifera en mayor medida en las personas con formación superior (especialmente en CC. SS y Humanas) que el fundamentalismo religioso. Pero no tengo datos para confirmarlo o infirmarlo. El desierto, en estudios socio- religiosos en España, es sahariano.

Donostia San Sebastián, 13 de julio de 2019
Javier Elzo


[1] Javier Elzo. “Morir para renacer. Otra Iglesia posible en la era global y plural”. Ed. Sn Pablo 2017 ver, p. 50 y ss.