domingo, 9 de marzo de 2014

En recuerdo agradecido de Gerard Mortier


 

En recuerdo agradecido de Gerard Mortier

Apenas tuve trato personal con Gerard Mortier. Le invité al Forum Deusto, gracias a la intermediación de Juan Ángel Vela del Campo, a inaugurar hace seis o siete años el ciclo de conferencias “Tutto Verdi”. Después le saludé en Bayreuth, en el Real, en cuyo restaurante, compartí mesa y mantel con él y con Juan Ángel. Acababa de cerrar un contrato para el Lohengrin de esta temporada en el Real. Hablamos de sus proyectos. De música en el siglo XXI. De la ópera para el siglo XXI. Me invitó con insistencia para que acudiera a la première de “La conquista de México” de Rihm. Entre tanto se declaró su cáncer. Juan Ángel me decía el miércoles pasado, en Madrid, a mi demanda, que veía mala salida a su enfermedad. Acabo de enterarme, con dolor, de su fallecimiento. Fue un hombre de su tiempo que quiso traernos lo mejor de la opera de todos los tiempos, incluido el presente, para el presente.

En su memoria, incluyo aquí, el magistral texto de presentación de Alceste y Lohengrin que Gerard Mortier trajo al Real a la actual programación. Asistí a Alceste el lunes pasado y tengo ya entradas para Lohengrin en la representación del 15 de abril. Lean y relean su texto. Da la talla de la persona. Gracias Gerard.

 

Alceste y Lohengrin.

Gerard Mortier 21 de febrero de 2014

En el París del siglo XVIII, a mediados de los años 60 y unos 10 años antes de la Revolución francesa, una joven, Pauline R., escribe, tras asistir a una representación de Alceste: “Escuché esta nueva obra con gran concentración. De inmediato, la ópera me cautivó  y me conmovió de tal manera que caí de rodillas en mi palco y permanecí así hasta el final de la representación”. Es la época en la que Gluck, uno de los compositores más famosos por aquel entonces, festeja su triunfo en París. Sobre todo entre los miembros de la nueva generación. Los mismos que habían leído Werther de Goethe y La joven Eloísa de Rousseau. Era la generación que desarrollaría los ideales burgueses de la Revolución francesa. Gluck se entrega por completo a este movimiento intelectual y escribe un prefacio a Alceste, que fue estrenada en Viena en 1767 y, en París, en 1776, en una versión revisada en profundidad, y que alcanza un enorme éxito. En el prefacio recalca que la música debe volver a su auténtica función: servir a la expresión del drama.

Si en la historia del arte existe desde tiempos inmemoriales la disputa entre “anciens et modernes”, la historia de la ópera se caracteriza además por un permanente movimiento pendular entre la ópera concebida como entretenimiento o como dramma per música. Esta nueva forma artística, que se inspira en la tragedia griega, la desarrollaría Claudio Monterverdi, entre otros.

En París, esta doble disputa se plasma en aquel momento a través del enfrentamiento entre los piccinnistas, admiradores del belcanto, y los gluckistas, defensores de la tragédie lyrique. Resulta curioso que esta polémica involucrara y dividiera a los enciclopedistas también. De parte de Gluck se sitúan Rousseau y Diderot, de la otra están D’Alembert y el Barón Grimm, en cuya casa vivió Mozart durante su viaje a París, y con el que D’Alembert tampoco se entendió. Mozart conoció entonces, en 1778, la música de Gluck, y está claro que su Idomeneo, que escribió dos años más tarde para la corte de Múnich, muestra su intento por superar el ideal gluckiano. Ifigenia e Illia son hermanas del alma.

“El éxito de Gluck está en estrecha relación con el desarrollo de los ideales burgueses.”

El entusiasmo de las jóvenes mujeres de la época se comprende mejor en el marco de su intento por emanciparse del ambiente rococó, época en la que fueron degradadas a objetos de placer a través de las obras del Marqués de Sade y el Duque de Orléans. Maria Antonieta, hermana del reformista emperador de Austria José II, pertenece a esta nueva generación y es una admiradora de Gluck, con lo que se muestra muy alejada de los intereses de su esposo Luis XVI, lo cual no la salvará de la guillotina.

Como ya se ha mencionado, el éxito de Gluck está en estrecha relación con el desarrollo de los ideales burgueses, tal como los muestran las pinturas de Jacques-Louis David, Jean-Baptiste Greuze y Jean-Siméon Chardin. Gluck ya había compuesto alrededor de 20 óperas cuando escribió su Orfeo ed Euridice. Que recurra al tema de la primera ópera de Monteverdi no es casual. Junto con Iphigénie en Aulide, Iphigénie en Tauride, Alceste y Armide, estas cinco óperas constituyen el corpus de su reforma del género artístico apoyado por su libretista Calzabigi, que es quien formula el prefacio de Alceste, que desarrolla el que sería su programa ético y estético, como hicieron Víctor Hugo con Cromwell o Richard Wagner con sus escritos teóricos.

Su éxito en París está más relacionado con esta voluntad de reforma que con la renovación de la expresión musical, para lo cual los parisinos eran más bien algo sordos. Sabemos que Mozart se sintió muy decepcionado en París y, como más tarde haría Wagner, se queja de su incomprensión musical. La innovación musical más importante es el ímpetu de los coros, la sencillez sentimental de las melodías con instrumento obligado como en “Oh malheureuse Iphigénie”, que  encontraremos también en la primera frase de la Sonata Claro de luna, de Beethoven, y la expresividad dramática de la orquesta en “Divinités du Styx” de Alceste.  El que esta radical reforma musical parezca actualmente pálida en ocasiones se debe a la historia de la música que se sitúa en medio: 50 años después, Beethoven compuso la Missa solemnis.

Tras el éxito de Iphigénie en Tauride, Gluck se retiró, por motivos de salud, a Viena, donde transcurrieron los últimos años de su vida, en los que se convirtió en mentor de Salieri. Cuando fallece, Mozart ya había compuesto Le nozze di Figaro y Don Giovanni, con lo que había determinado la estética de la ópera de los siglos XIX y XX. Pero Gluck anticipó mucho de ello, aunque necesitara a un genio como Mozart para que sus ideas sobre la ópera se transformaran en un súmum del arte lírico.

En el siglo XIX, y dado que Mozart estaba demasiado adelantado para su época, Gluck sigue siendo una figura rectora para todos aquellos que, una vez más, quieren rescatar la forma artística de la ópera de su función de mero espectáculo de entretenimiento. En primer lugar se sitúa Hector Berlioz, quien compone una maravillosa reelaboración de Alceste que él mismo dirigió. Y ahí encontramos naturalmente a Richard Wagner, quien se inspira en él para sus escritos teóricos sobre la ópera y el drama, y que programó y dirigió Iphigénie en Aulide.

Esto es motivo suficiente para dedicar el tercer proyecto de esta temporada a Alceste de Gluck y Lohengrin de Richard Wagner. Ambas óperas, Alceste y Lohengrin, contradicen el consumismo de la nueva burguesía de un modo brillante, retomando de nuevo la idea del dramma per musica de Claudio Monteverdi con mucho talento, cada una con sus respectivos medios estilísticos tanto musicales como dramáticos.

Con Lohengrin, Richard Wagner escribe la primera ópera (pues Tannhäuser está en deuda con el mundo, como el propio compositor dice) en la que intenta trasladar sus ideales sobre Ópera y drama a lo musical, lo que supone una auténtica revolución en la historia de la música, y cuya obertura es ya un brillante ejemplo de ello. Como Alceste, Lohengrin surge en un importante momento de cambio en Alemania. La idea de la Revolución francesa entusiasmó a la burguesía alemana, como nos cuenta Goethe, pero la degeneración de la revolución en un reino del terror y las guerras imperialistas con las que Napoleón, tras su coronación como emperador, quería conquistar Europa, empujó a muchos a alejarse de ella. Con el Congreso de Viena de 1815, Alemania cayó, como ningún otro territorio europeo,  bajo la dominación de la Restauración, y ello hasta 1849.

“Los intelectuales se retiran a un mundo ideal”

Georg Büchner, como ningún otro, denunciará este feudalismo en su obra La muerte de Danton, en la que analiza la Revolución francesa, y en la primera pieza proletaria, Woyzeck.

Alemania es una aglomeración de muchos territorios gobernados por príncipes a partir de privilegios que les permiten explotar desmedidamente a los campesinos. Los intelectuales se retiran a un mundo ideal cuyo modelo se inspira en el Sturm und Drang, Weimar, Schiller y Goethe. Y dibujan un paraíso artístico. Lo que en Francia ha provocado la revolución, se trasnforma en Alemania en sueños idealizados con la Oda a la alegría de Schiller, el Götz von Berlichingen de Goethe, y la construcción de una filosofía ideal por parte de Hegel. No obstante, surge al mismo tiempo un intercambio fascinante entre Francia y Alemania, cuando los defensores de los ideales burgueses, pero también realistas y católicos convencidos, se distancian del terror de Robespierre y del imperialismo de Napoleón, y buscan refugio en los ideales de Alemania, aunque estos no cristalicen en lo social. Sobre ello dan testimonio Madame de Stael y Chateaubriand, estableciendo las bases del Romanticismo francés, que incluye también, entre otros, a Victor Hugo, Theophile Gautier y Gerard de Nerval, traductor del Fausto de Goethe al francés. Resulta curioso el hecho de que los románticos alemanes admirados por los franceses fueran denominados “clásicos” por los propios alemanes.

En la época que abarca desde el Congreso de Viena hasta la revolución en Berlín y Dresde de 1848 y 1849, los intelectuales alemanes desarrollan su idea sobre el significado del “estatus nacional” y el concepto de “pueblo alemán”. Algunas de las personalidades más destacadas en este ámbito son los hermanos Jakob y Wilhelm Grimm, los autores de las recopilaciones de cuentos, que en 1835 publican La mitología alemana en la que Wagner leerá las historias de Tannhäuser y Lohengrin. Junto a otros cinco profesores, los hermanos Grimm pertenecen a la universidad de Gottinga, y todos ellos serán enviados al exilio por el rey Ernst August I de Hannover, por manifestarse a favor de la abolición de la monarquía constitucional que se acaba de instaurar.

Por lo demás, tampoco estas revoluciones triunfan, y eso llevará a la idea del imperialismo alemán bajo la égida de Bismarck, apoyado en la tan exitosa industrialización alemana y que se reafirma con la victoria frente a Napoleón III en 1870. Esta hybris alemana provocó después la declaración de la Primera Guerra Mundial, que apoyaron todos los intelectuales alemanes de entonces, incluidos Thomas Mann y Arnold Schönberg. Para decirlo brevemente, la frustración que produjo la derrota y los términos de la victoria de los aliados en los Pactos de Versalles fueron el caldo de cultivo del nacionalsocialismo. Este es el negativo de los ideales alemanes de finales del siglo XVIII y principios del siglo XIX. Y un ejemplo prístino de cómo los sueños y utopías se pueden convertir en lo contrario si no se integran de forma concreta en la estructura social. De ello habla Richard Wagner en el Anillo de los nibelungos, desde Niebelheim pasando por el Wallhalla hasta la decadencia del mundo. Y Lohengrin resulta, precisamente, su espléndido preludio.

El exilio de los hermanos Grimm y sus compañeros de la universidad de Gottinga es uno de los muchos acontecimientos que conducen a las llamadas rebeliones en las que Wagner tomará parte en Dresde, lo que le obligará a padecer a él también un exilio durante más de 10 años. Para entonces ya había compuesto Tannhäuser y Lohengrin, y, en 1851, Franz Liszt logrará estrenar Lohengrin en Weimar. Este hecho, ampliamente documentado en la extensa correspondencia al respecto entre ambos, le causará un gran pesar a Wagner, que soñaba con asistir a dicho estreno.

“Lohengrin es una obra increíblemente triste”

Esta ópera conquista a toda Europa en un muy breve espacio de tiempo, e incluso Verdi asistirá, fascinado y oculto en un palco,  al estreno en Bolonia, dirigido por su amigo Mariani. Las razones a la vista están: desde un punto de vista musical, se escuchan sonidos hasta entonces desconocidos, tanto en el preludio como en la profanación de los dioses por parte de Ortrud y la narración sobre el Grial de Lohengrin, y naturalmente en uno de los coros más complejos desde Bach con la aparición del cisne “ein Wunder, ein Wunder…”. Desde el punto de vista dramático, la ópera satisface todos los anhelos de la burguesía de entonces, decepcionada por la Restauración de Metternich y el “juste milieu” de Francia; frustrada en su anhelo de un nuevo orden mundial, convencida del especial lugar que ocupa el artista pero también de su soledad (Lohengrin), afligida por la melancolía que surge de la frustración de una utopía irrealizada.  Y todo ello plasmado en formas sobredimensionadas que ya utilizó también Meyerbeer, aunque este no lograra dotarlas más que de un efectismo semejante al de las actuales producciones de Hollywood.

Lohengrin es una obra increíblemente triste, porque al principio promete la realización de un nuevo mundo y al final, como a Elsa, nos abandona a nuestra soledad, pues la sociedad no pudo encontrar el valor para seguir la exigencia del artista, mensajero del utópico castillo del Grial: “no me interrogues nunca”. Elsa quiere saber en lugar de creer, y por ello no puede ser liberada, mientras Lohengrin tiene que regresar a su reino ideal del castillo del Grial solo… como Wagner en el exilio.

 

La corrupción (2). Corromper no es transgredir la ley, es falsearla


La corrupción (2). Corromper no es transgredir la ley, es falsearla

 

Insiste con fuerza Antoine Garapon en su colaboración a Esprit de febrero de 2014, titulada “La peur de l´impuissance democratique” que “hay que distinguir entre falsear la ley y transgredir la ley. En ambos casos la ley es incumplida pero mientras en la transgresión de trata de una atestación/contestación de la ley, la falsificación es una neutralización/desnaturalización de la ley. Transgredir una regla es una forma de contestarla (criticarla) al mismo tiempo que se la reconoce, mientras que falsificarla supone descalificarla. Si la subversión procede de una exterioridad radical (una acción exterior al ámbito habitual de las transacciones financieras u otras) del tal suerte que no interviene en el juego institucional más que para hacerla explotar (como en la postura revolucionaria, o en la antisistema, por ejemplo en la Gran Via de Bilbao, el 3 de marzo de 2014, con motivo de la Cumbre Económica en el Gugghenheim, añado yo), no estamos hablando propiamente de corrupción, sino de transgresión de la ley. Se reconoce la existencia de la ley pero se la contesta, se la combate. Con la violencia si parece oportuno.

Pero la perversión de falsear la ley es de otro orden: opera una degradación lenta y silenciosa pero implacable de la confianza en las instituciones y genera una desconfianza hacia quienes tienen como misión mantener y proteger la integridad del sistema, (lo que conllevará  establecer relaciones diferentes con ellos para obtener beneficios reales: es la mordida, el porcentaje a pagar al decididor para obtener lo que se desea, añado yo)".       

La corrupción no proviene de una protesta contra la ley sino de una negación sorda e invisible de la regla; una negación que no se asume pero, manteniendo la apariencia de las buenas formas, esconde la colusión de los hechos. “Se trata de aspirar de lo universal de las instituciones públicas para el interés particular”  escribirá Garapon.
La corrupción adopta determinados valores centrales de la sociedad actual como la eficacia y el pragmatismo pero deja en la penumbra otros como la justicia, el bien común.

La corrupción es un auténtico sector económico que hace vivir a multitud de empresas de verificación, control, evaluación, consejería, etc. de riesgos-corrupción, así como bufetes de abogados que han abiertos departamentos de trabajo “ad hoc”. La corrupción multiplica, con la mundialización, las empresas, los movimientos financieros descontrolados así como las organizaciones criminales al mismo tiempo que debilita los Estados. (Recordar el fracaso del Plan Stiglitz elaborado a instancia de Sarkozy- Presidente que ni él mismo lleva a cabo en su presidencia). En el mejor de los casos, hay una carrera entre organismos o entidades nacionales o internaciones privados, cuyo único fin es el provecho financiero, y los Estados y las instancias internacionales oficiales que tratan de hacer cumplir las leyes y, en su caso, de elaborarlas para impedir la transgresión de la ley como vivimos en EEUU en los casos Enron, o en el asunto Madoff. Pero para llegar a estos despropósitos era necesaria la confluencia de una cascada de fraudes a multitud de niveles. “Inside Job” mostró, por citar un ejemplo que concierne al mundo académico, cómo grandes y prestigiosos profesores de las universidades que salen en los primeros rankings de los centros de excelencia, se habían corrompido. Por otra parte el último Informe de la OCDE para Francia muestra que “mientras los instrumentos técnicos (para luchar contra la corrupción) son cada vez técnicamente mejores, sin embargo obtienen cada vez menos resultados” (Esprit, pagina 29, nota a pie de página 21). Lo que quiere decir que los defraudadores son más potentes, tienen más recursos, que los inspectores de hacienda. 

De ahí, como decíamos en la entrada anterior, el Mapamundi de la virtud podría ser el de la hipocresía. Pues el regalo discreto que recibe el funcionario de segundo o tercer nivel de África o del Oriente medio, o el concejal de un pueblo pequeño de España, Italia, Portugal o Grecia, frente a los miles de millones que transitan sin control entre los grandes inversores de las finanzas globalizadas, capaces, como el año 2008, de arruinar a países enteros, la corrupción se sitúa sin género de dudas en el ámbito de las grandes finanzas descontroladas. En la divinización del Mercado.

La corrupción en el Segundo y Tercer Mundo es una mezcla de tradiciones ligadas a formas concretas de reciprocidad, a viejas lealtades estatutarias  (al médico, al notable del lugar), a la miseria económica y a la ausencia de deontología administrativa (al amiguismo, por ejemplo). Pero la corrupción en los países desarrollados, aun sin olvidar las características arriba citadas, secuelas de siglos donde la sociedad se dividía en señores y siervos, administradores y súbditos (y los que tenemos edad no podemos olvidar cosas que hemos visto y conocido, y lo que tan espléndidamente reflejara Berlanga en “La escopeta nacional”), muchas prácticas de los países más avanzados buscan sobretodo dar una forma legal a toda suerte de abusos ocultos, y no fáciles de hacer aflorar, que obedecen a una lógica de la ganancia sin límite, al provecho económico cuyo único fin se limita al del propio provecho, al de la maximización de las ganancias, sean las que sean las consecuencias para el resto de ciudadanos. Esta práctica se ha convertido en la forma más nihilista de dominación que sea. Es el avaro en la era Internet, en la era de la mundialización, en la era del control de la personas (pedir el DNI para un viaje en bus ALSA de San Sebastián a Bilbao cuyo billete se ha comprado por Internet) y un descontrol total de los grandes flujos de capital que circulan por el mundo, descansando en paraísos fiscales, paraísos bien defendidos por la mano invisible del Mercado, Dios Mamon, de la actual civilización del dinero.

Ya decía Montesquieu que “un gobierno prolongado se desliza en el mal mediante una pendiente insensible, y no se remonta hacia el bien que mediante un esfuerzo”  (El Espíritu de la leyes. V, 7). Mas cerca de nosotros el papa Francisco cuando escribe que “la necesidad de resolver las causas estructurales de la pobreza no puede esperar… Los planes asistenciales, que atienden ciertas urgencias, sólo deberían pensarse como respuestas pasajeras. Mientras no se resuelvan radicalmente los problemas de los pobres, renunciando a la autonomía absoluta de los mercados y de la especulación financiera y atacando las causas estructurales de la inequidad, no se resolverán los problemas del mundo” (Evangelii Gaudium, 202”)

Las normas actuales contra la corrupción han sido elaboradas en el marco de un club cerrado de países bastante homogéneos en términos de nivel económico y cultura. Por ejemplo cultura religiosa donde la dominante sigue siendo la iglesia reformada, luterana, protestante en general. La sombra de la histórica tesis de Max Weber sobre el espíritu del capitalismo y la ética del protestantismo sigue planeando. Incluso cuando economicistas liberales que desdeñan explicaciones culturalistas para explicar la actual situación en España, como Luis Garicano en “El Dilema de España”, (Planeta 2014), no tienen reparo en echar mano de la referida tesis de Max Weber…pero aplicada exclusivamente al mundo del centro y nórdico europeo. Así se explica también, añado yo, que los países del Sur, salgan tan mal parados en los rankings elaborados por el “club de los países del Norte”, obviamente con parámetros que responden a sus valores y, en consecuencia – aun sin ser mecanicista la correlación-, sus comportamientos.

La corrupción (1), ¿mal endémico de las democracias avanzadas?


La corrupción, ¿mal endémico de las democracias avanzadas?


Además de los casos Gurtel, los ERE de Andalucia, la imputación de la Infanta Cristina, por citar tres casos sonados en la España de hoy, también en Francia (Cahuzac), Gran Bretaña (parlamentario Mercer), Alemania, Italia (Berlusconi) etc.,etc., la corrupción está al orden del día. ¿Sería la corrupción la enfermedad de las democracias avanzadas?. Es la cuestión que aborda la revista Esprit, fundada hace ya más de sesenta años por Mounier, como tema central en su número de febrero de este año. Obviamente hay países y sistemas más corruptos que los arriba señalados. Todas las dictaduras lo son: China, Corea del Norte, los emiratos árabes, muchos regímenes africanos (Zimbabue con un dictador, Mugabe, desde 1987, Guinea con Obiang desde 1979 etc.), sin olvidar no pocos latino americanos. Pero la corrupción va de consuno con la dictadura y, en principio, debiera estar desterrada de las democracias o, al menos, no tener el alcance y la magnitud que ha adquiridos estos años.

El editorialista abre el dossier de Esprit afirmando que “si la corrupción pone actualmente en peligro la democracia es porque no se tiene ya una visión cíclica de la historia que vería que la decadencia precede inevitablemente al renacimiento”. Pero sin entrar a discutir la validez de la visión cíclica, o lineal, de la historia, la primera exige determinar las causas, motivos, o razones de la decadencia de la democracia (bajo la forma de corrupción, por ejemplo), así como las exigencia para salir de ella para lograr un nuevo renacer democrático. Como siempre en estos temas no hay una única causa de la decadencia, la corrupción, luego tampoco hay un solo remedio.

En el espacio de esta columna me atrevo a sugerir un punto de inflexión en la salud democrática de los países occidentales de democracia avanzada: la desregulación de los mercados financieros en torno al año 80 del siglo pasado, que todavía, en los tiempos actuales, sigue vigente. Por ejemplo los que siguen sosteniendo que la mano invisible del mercado, sin interferencias de ningún tipo, es la mejor solución, si no la única, para el progreso humano. Para crear más riqueza, algunos pidiendo al estado que, después, la distribuya mejor mediante ajustes fiscales.

Algunos, como Luis Garicano en “El dilema de España” sostienen que “bien regulado y con las instituciones adecuadas, el mercado es la mejor vía para reconciliar la libertad individual con la necesaria actuación del poder político. El mercado, cuando funciona como debe, no recompensa a los que más y mejor se arriman al poder ni a los que tienen amigos mejor situados. Al contrario, permite que exista una separación nítida entre el poder político, que pone las reglas del juego, y la sociedad, que desarrolla su actividad sin tener que acercarse al poder”. Y cita Bill Gates y Steve Jobs en la sociedad americana que, como casos extremos que son, no pueden servir de paradigma explicativo de nada. Además sabemos - recuerden la película – documental “Inside Job”- que tal separación entre la mano invisible del mercado y el poder no es tal. 

Tiene razón Gurutz Jáuregui cuando escribe en su trabajo “Hacia una regeneración democrática” (Catarata 2013, página 74) que “en contra de lo manifestado por el pensamiento neoliberal, conviene recordar que la historia no está infaliblemente dirigida por las leyes del mercado. La historia de las relaciones sociales y económicas resulta mucho más compleja de lo que se nos quiere hacer creer. El sujeto de la historia no lo constituyen las relaciones de mercado, sino los seres humanos, individual y colectivamente considerados”.

Para solventar la actual corrupción, últimamente ha surgido una palabra mágica: la transparencia. Incluso hay institutos que miden la transparencia de los países. Volveremos a ellos inmediatamente. Pero, en el mejor de los casos, por poner un ejemplo simple, lo que se conseguirá es que quien gane, legalmente, digamos, ocho millones de euros al año, lo declare en la hacienda pública y tribute en consonancia. Pero, siguiendo con este ejemplo, la cuestión es anterior: ¿puede hablarse de una democracia éticamente sana, mientras haya salarios netos personales de cuatro millones de euros al año, cuando el salario mínimo no llega a los diez mil euros anuales? Habrá que volver al tema. 

La ONG “Transparency International”, creado en Berlín el año 1993, ha tratado de construir lo que denominan “Índice de percepciones de corrupción” (PCI) en base a diferentes criterios precisos. En su última entrega (http://cpi.transparency.org/cpi2013/results/) donde se evalúa la transparencia de 178 países, en la parte superior se sitúan, y por este orden,  Dinamarca (93), siendo 100 la puntuación máxima, Nueva Zelanda (91), Finlandia y Suecia (89), Noruega y Singapur (86), Suiza (85), Países Bajos (83), Australia y Canadá (81), Alemania (78), Reino Unido (76), EEUU (73), Francia (71), Portugal (62) y España (59). En Europa del Oeste los más bajos índices de transparencia los encontramos en Italia (43) y Grecia (40). En lo mas bajo de la escala, Somalia, Corea del Norte y Afganistán (8), Irak (16), casi todos lo países de Oriente Medio y de África, asi como de la América Latina y el Sud-Este asiático entre 20 y 30, China 40, la India 36 y Rusia 28. 

Centrándose básicamente en el mundo occidental, tras comprobar que, según el Índice PCI, los países del Norte serían más transparentes y los del sur más corruptos, el antropólogo de la Universidad San Diego de California, Marcel Hénaff, propone que el problema se origina cuando irrumpe un uso abusivo del don tradicional (en las sociedades del sur) en las relaciones contractuales del mundo moderno del norte occidental. Los valores de generosidad y de convivialidad son todavía, en la actualidad, muy fuertes en Europa del Sur, en comparación con Europa del Norte, donde desde hace tiempo se han orientado hacia un modelo de sociabilidad regulado por el derecho formal y contractual y no por la cohesión afectiva. En consecuencia han desarrollado una cultura de los negocios fundada en una ética estricta y legalista. Así, dirá Marcel Hénaff, “Europa del Sur, donde culturalmente domina la religión católica , como la Europa del Este, de tradición ortodoxa, han mantenida una prioridad a las relaciones personales y a los compromisos informales (me viene a la cabeza aquello de “palabra de vasco”). Al entrar en contacto con la ética moderna legalista, formal y contractual, se corre el riesgo del abuso de las relaciones personales en la gestión de las finanzas y del poder, llegando a situaciones de compadreo que, al límite son de compadreo mafioso. En consecuencia una virtud (la cohesión y sociabilidad personal) se convierte en corrupción, al chocar con la estricta ética contractual. Lo que muestra, magníficamente el film “El Padrino” de Francis Ford Coppola. 

Pero el antropólogo de California (bájense por 3€ su artículo en el número de febrero de Esprit) va más allá al afirmar que pese al Mapamundi de la corrupción que muestra la ONG “Transparency International”, el norte transparente y el sur corrupto, en los primeros, especialmente en los EEUU, “el neocapitalismo ha inventado las formas más agresivas (los lobbys por ejemplo) donde los mercados financieros (como los productos derivados) han encontrado las técnicas más sofisticadas para generar ganancias colosales escapando a toda reglamentación y tasación de los beneficios”. Y los criterios para medir el Índice de Transparencia, añado yo, es obra de la gentes del Norte de Europa. ¡Ah los bárbaros del norte, que tanto temían los romanos!

domingo, 23 de febrero de 2014

Encuentro entre diferentes en Solasbide-Pax Romana de Pamplona


Encuentro entre diferentes en Solasbide-Pax Romana de Pamplona

Escribe, Emile Poulat, uno de mis pensadores de cabecera, que “la cuestión que se le plantea hoy a la Iglesia (católica), a su jerarquía, a sus fieles, es la de saber que adviene en un régimen de laicidad pública que parece cantonarla en su vida interior, régimen de libertades públicas que, a la inversa, llama a la participación en la cosa pública según las convicciones de cada uno es”.

Personalmente abogo por un Estado laico donde la imprescindible separación del Estado (con soberanía legislativa en los diferentes Parlamentos de la España Autonómica compartida, con la del Parlamento de Estado) respecto de las normas y pronunciamientos de las Iglesias, especialmente, dado su peso, de la Católica, no conlleve una privatización de las manifestaciones religiosas, recluidas en sus templos, centros educativos propios, de ocio, trabajo o de lo que sea. Lo que muchos cuestionan en nuestros días. Así, en tono menor, nadie se extraña que un claval lleve una insignia de la Real o del Barça en su solapa, pero sí una cruz o una media luna. Aunque no hemos llegado a la situación francesa donde, en los edificios públicos, una mujer no puede llevar el llamado velo islámico pero si, por ejemplo, una camisola con la efigie del “Che”.

La garantía de la libertad de conciencia solamente es posible en un estado laico. Lo que no es posible ni en un estado confesionalmente religioso o teocrático como, tampoco, en otro que sea confesionalmente ateo o laicista, en el sentido de que entienda que hay que emanciparse de lo religioso para ser un buen ciudadano y, en todo caso, que la dimensión religiosa debe limitarse al ámbito privado.

Nunca habrá normas perfectas. Menos aun definitivas. Las normas y los valores los vamos construyendo día y a día. Demasiadas veces con imposiciones. De signo diverso. La historia de España y de Euskadi es testigo de ello. Necesitamos la virtud de la tolerancia activa, la que ve en el otro más que un individuo, más que un ciudadano: una persona con una autonomía de conciencia inalienable. Que solamente puede expresarse (y debe defenderse) en un Estado laico que ni privilegie, ni excluya, lo religioso en la plaza pública.

De estas cosas deliberamos este sábado 22 de febrero, en Pamplona en un encuentro organizado por Solasbide-Pax Romana de Navarra. Tras una breve exposición mía, un grupo de unas cuarenta personas de horizontes religiosos, políticos y sindicales muy diversos, así como profesores, profesionales y personas interesadas en la dimensión pública del fenómeno religioso intercambiamos nuestros puntos de vista. Prácticamente todos intervinieron con sus puntos de vistas, claramente expuestos y en respeto al de los demás. Fue un encuentro enriquecedor del que salí con un excelente sabor de boca y preguntándome por qué encuentros de este calibre, entre personas que tenemos opciones religiosas, políticas y sindicales diversas, no proliferan. Encuentros donde nos escuchemos, diciendo cada uno, con claridad, sus puntos de vistas, sin pretender convencer al otro de que mi posición es la única valida en nuestra sociedad. Sin ocultar nuestra diferencias ahondar en los que nos une.

Traje a colación en mi exposición este fragmento de un diálogo entre Cazelle, decano de teología de Lyon y el filósofo ateo Comte-Sponville, cuando este último afirmaba que  “Cazelle y yo no estamos separados más que por lo que ignoramos: ni él ni yo sabemos si Dios existe…aunque él crea en Dios y yo no. Pero estaríamos locos si concediéramos más importancia a lo que ignoramos, y nos separa, que a lo que ya sabemos, tanto él como yo, y que nos reúne (…) a saber, la fidelidad común a lo mejor que la humanidad ha producido o recibido”.

Esta idea fue muy bien recibida por los asistentes al encuentro de Solasbide-Pax Romana de este sábado en Irunea-Pamplona y creo que resume bien el espíritu de nuestro encuentro

martes, 11 de febrero de 2014

La secularización. 2ª Parte. Aplicación a la CAV y Navarra


 

La secularización: retos y oportunidades

2ª Parte: Aplicación a la CAV y a Navarra

 

(Borrador de trabajo para las conferencias impartidas en los Centros Loyola de Bilbao, Donostia- San Sebastián, Iruña-Pamplona y Vitoria los días 10 al 13 de febrero de 2014.

 

Agradeceré sumamente todas las sugerencias, criticas, aportaciones, complementos etc., que se me pueda enviar (javierelzo@telefonica.net) indicando en el asunto “Jesuitas, secularización”. Mejorará, sin lugar a dudas, el presente Borrador.

Gracias. Eskerrik asko.)

 

 

Índice del texto

 

- Introducción

- La dimensión religiosa en el mundo occidental actual

- ¿Una edad de oro del cristianismo? 

- Qué entender por religión

- Tres aspectos de la secularización

- Lo impensado en la secularización.

- Reciprocidad inmanentista o trasformación trascendente por la acción directa de Dios

- El lugar del cristiano en una sociedad plural

- Unos apuntes sobre la dimensión del tiempo en la Iglesia

- Algunas notas mirando al futuro

- Evangelizar, no cristianizar.

- La encarnadura eclesial

 

2ª Parte

- La evolución de la religiosidad en la CAV y en Navarra

- Dos mapas sociológicos de la CAV y Navarra

- La secularización en la CAV y en Navarra

 

Anexos de tablas con breves comentarios

-        Anexo 1º: Jóvenes y escolares de la CAV de los años 2011 y 2012

-        Anexo 2º: Adultos (18 y mas años) de la CAV, Navarra y España, en base a datos de Encuesta europea de valores del año 2008

-        Anexo 3º: Adultos (18 y mas años de edad) solamente de la CAV en base al Sociómetro Vasco de noviembre de 2013

 

 

La evolución de la religiosidad en la CAV y en Navarra

 

Hay que detenerse, aun brevemente, en algún aspecto de la dimensión socio-religiosa del País Vasco para comprender su situación actual y constatar cómo, en 50 años, hemos pasado de ser una de las regiones españolas, e incluso europeas, donde la presencia del catolicismo ha sido más fuerte a situarse en las antípodas. En la actualidad, como veremos más adelante en un análisis de correspondencias múltiples, decirse vasco correlaciona con ateo y decirse español con católico. Es uno de los vuelcos ideológicos más fascinantes que hemos vivido estos últimos cincuenta y sesenta años en Euskadi en medio de la indiferencia general, universidades comprendidas. 

 

La secularización: Parte 1ª: la situación en Occidente

La secularización: retos y oportunidades

Parte 1ª: la situación en Occidente


 
(Borrador de trabajo para las conferencias impartidas en los Centros Loyola de Bilbao, Donostia- San Sebastián, Iruña-Pamplona y Vitoria los días 10 al 13 de febrero de 2014.



Agradeceré sumamente todas las sugerencias, criticas, aportaciones, complementos etc., que se me pueda enviar (javierelzo@telefonica.net) indicando en el asunto "Jesuitas, secularización". Mejorará, sin lugar a dudas, el presente Borrador.



Gracias. Eskerrik asko.)


 

 
Índice del texto



- Introducción


- La dimensión religiosa en el mundo occidental actual

- ¿Una edad de oro del cristianismo?

- Qué entender por religión
- Tres aspectos de la secularización

- Lo impensado en la secularización.

- Reciprocidad inmanentista o trasformación trascendente por la acción directa de Dios

- El lugar del cristiano en una sociedad plural

- Unos apuntes sobre la dimensión del tiempo en la Iglesia

- Algunas notas mirando al futuro

- Evangelizar, no cristianizar.

- La encarnadura eclesial

2ª Parte: La situación en la CAV y Navarra

- La evolución de la religiosidad en la CAV y en Navarra

- Dos mapas sociológicos de la CAV y Navarra

- La secularización en la CAV y en Navarra



Anexos de tablas con breves comentarios

  • Anexo 1º: Jóvenes y escolares de la CAV de los años 2011 y 2012

  • Anexo 2º: Adultos (18 y mas años) de la CAV, Navarra y España, en base a datos de Encuesta europea de valores del año 2008

  • Anexo 3º: Adultos (18 y mas años de edad) solamente de la CAV en base al Sociómetro Vasco de noviembre de 2013





 

Introducción
El inmenso sociólogo del fenómeno moderno de la secularización en la segunda mitad del siglo XX, Peter Berger, dirigió un trabajo colectivo "The Desecularization of the World: Resurgent Religion and World Politics", el año 1999, y que he leído con fruición en su traducción francesa, aunque con difícil acceso, pues está absolutamente agotado. No está traducido al castellano. En la página quince de la edición francesa puede leerse su tesis central. Dice así: "La idea según la cual vivimos en un mundo secularizado es falsa. El mundo de hoy, con algunas excepciones que mostraré mas adelante, es tan furiosamente religioso como siempre lo ha sido; incluso lo es en mayor medida en determinados lugares. Esto significa que todo un conjunto de trabajos estampillados por los historiadores y los sociólogos como "teoría de la secularización" son, en lo esencial, erróneos. Yo he contribuido a esta literatura en mis anteriores investigaciones. Estaba en buena compañía pues la mayor parte de los sociólogos de la religión profesaban estas ideas y había buenas razones para ello. Un cierto número de nuestros trabajos todavía son leídos. (….). Aunque el concepto de "secularización" reenvía a trabajos de los años 1950 y 1960, el corazón de la teoría remonta, de hecho, a la Ilustración. La idea es simple: la modernización conduce de forma ineluctable al ocaso de la religión, tanto en la sociedad como en la conciencia de los individuos. Pues bien, es esta idea clave la que se ha revelado errónea".

lunes, 3 de febrero de 2014

¿Por qué tanta inquina contra el Obispo Uriarte?


¿Por qué tanta inquina contra el Obispo Uriarte?

 

El domingo 26 de Enero pasado recogio el Obispo Emérito de San Sebastián unos de los Premios que la Fundación Sabino Arana concedío este año 2014. La agencia “Europa Press” titulo así sus palabras al recibir el Premio: “Uriarte pide a ETA que se desarme y al Gobierno español que "dulcifique" la política penitenciaria”.

 Además del artículo de Carlos Herrera que subí a este blog el día pasado, hoy lo hago con dos editoriales, uno de “El Mundo” y otro de “ABC” en torno a este evento, y después reproduzco una entrevista que le hicieron al Obispo Uriarte. Los primeros están entresacados del Dossier de Prensa que la Conferencia Episcopal Española (CEE) elabora y envía, entre otros, a los obispos (Servicio de Prensa CEMCS-OICEE). La entrevista la publicó el diario DEIA.

Ustedes juzgarán lo que dicen unos y otros y, sobretodo, lo mucho que le quieren a Uriarte los que elaboran los Dossier de Prensa de la Conferencia Episcopal Española. Ni reproducen sus palabras, ni opinión alguna favorable a su labor en estos días en los medios. Solamente han retenido los que le denigraban. Si así informan cuando se trata de un Obispo….

¿Por qué, tanta inquina contra un Obispo?. ¿Por qué es vasco?. No tanto, diría yo.  En Zamora, donde ejerció de Obispo, le querían mucho. Sencillamente porque no se deja encasillar. Busca la verdad, la justicia y la misericordia. Es demasiado para los tiempos que corren. Demasiado hasta para ….(completen Ustedes la frase)

A) DOS EDITORIALES ENTRESACADOS DEL DOSSIER DE PRENSA DE LA CONFERENCIA EPISCOPAL ESPAÑOLA

1.  Editorial de ABC (27 de Enero de 2014)

Pastor de lobos JUAN MARÍA URIARTE OBISPO EMÉRITO DE SAN SEBASTIÁN.

Desde el pasado diciembre no para. Con el cabo de año, Juan María Uriarte Goiricelaia (Frúniz, Vizcaya, 1933), comenzó un road-show por los platós de televisión, los estudios de radio y algunos de los principales salones del nacionalismo y el proetarrismo con el que rompía un silencio que duraba cuatro años y que coincidió con su salida de la diócesis donostiarra. En todos, más que como pastor de la Iglesia católica parecía actuar como abogado defensor de etarras, igual que viene haciendo su sobrina Jone (Goiricelaia) desde hace décadas. En apenas veintitantos días se le ha escuchado decir «el Estado debe pedir perdón a ETA», «estoy en absoluto desacuerdo con el encarcelamiento de Otegi» o «el Gobierno debe dulcificar su política penitenciaria». De las víctimas, en cambio, no ha dicho demasiado, más allá de equipararlas con la extrema derecha, una acusación más recurrente que un amén en los sermones de este prelado.

La efervescencia declarativa de Uriarte no parece casual y coincide con las urgencias, prisas y estrategias emprendidas por el frente político de la banda para vaciar las cárceles de etarras asesinos. No en vano, ha sido perejil de buena parte de los enjuagues negociadores que se han emprendido con ETA. Quizá por ello todos hayan terminado fracasando, pues la inteligencia política de Uriarte presenta el mismo perímetro que su piedad y cariño por las víctimas del terrorismo.

En un notable ejercicio de humildad, al obispo emérito no se le caen los anillos y oficia estos días de monaguillo del lendakari Urkullu, quien le ha hecho parte esencial de un Plan de Paz y Convivencia, cuyo resumen más corto y fiable es un intento de sacudirse las manos, sacar los presos a la calle cuanto antes y aquí no ha pasado nada. Ayer fue premiado por la Fundación Sabino Arana por su «contribución a la paz». Euskal Herría y su enésimo hecho diferencial: con ustedes, el pastor de lobos.


2. Editorial de “El Mundo” 27 /01/14

 Discurso equidistante entre ETA y las víctimas

Uriarte se ha ganado con creces el Sabino Arana

 
JUAN MARÍA Uriarte recibió ayer el Premio Sabino Arana que concede el PNV y lo hizo con un discurso equidistante entre ETA y las víctimas del terrorismo. Uriarte ha hecho méritos para ganarse el galardón que lleva el nombre de un político cuya idea del nacionalismo excluyente entroncaba con el racismo. El obispo siempre ha puesto por delante de su condición de pastor de una Iglesia universal sus simpatías con el nacionalismo y ha preferido poner el foco en el sufrimiento de los presos antes que confortar a las víctimas. Tal y como hizo en el funeral de José Luis López de Lacalle, el columista de EL MUNDO asesinado por ETA en mayo de 2000. Entonces ya resaltamos la analogía con Konrad Gröber, el obispo que simpatizaba con las camisas pardas de los vándalos nazis.

 
B) LA ENTREVISTA EN DEIA, PUBLICADA EL 26 DE ENERO DE 2014

Recién llegado de Brasil, donde ha impartido algunas conferencias y compartido oración con comunidades cristianas, el obispo emérito de Donostia aguarda las horas con calma para recibir el premio de la Fundación Sabino Arana que reconoce "su contribución a la paz y a la reconciliación y su firme defensa de los derechos humanos".

Monseñor Uriarte se apoya en la parábola y las referencias bíblicas para explicar y alumbrar el camino hacia la paz y la reconciliación en Euskadi.

¿Qué significado tiene para usted este galardón?

Un reconocimiento de los esfuerzos más o menos acertados, pero bien intencionados, que a lo largo de mi vida episcopal he realizado a favor de la paz y la reconciliación de nuestra sociedad. Es un reconocimiento que agradezco de corazón a la Fundación Sabino Arana

Le llegan los premios una vez jubilado. ¿Algo tarde, quizá?

Casi siempre estos premios llegan al final del trayecto vital. En parte tiene que ser así. De este modo se reconoce una coherencia a lo largo de una existencia. No pienso que sea tardío. Me pregunto más bien si otros no lo merecen más que yo.

¿Una vez jubilado se siente con menos ataduras para hablar en público?

Me muevo entre la debida discreción y la libertad que te da el hablar no como pastor responsable de una comunidad diocesana. La discreción se la debo sobre todo a los obispos actuales de nuestras diócesis. Por eso declino la mayoría de las invitaciones de los medios de comunicación social.

¿Ha sido un premio a la constancia, por su continua implicación durante las dos últimas décadas en los procesos de pacificación?

He seguido con mucho interés y con pasión los procesos que he conocido. Solo en uno me tocó implicarme de manera directa e inmediata, como preparador, intermediario y testigo del encuentro con ETA y el Gobierno de Aznar. En los demás procesos, mi participación se ha reducido bien a una discreta palabra evangélica a los implicados, bien a una palabra pública en cartas pastorales, homilías y conferencias.

El premio reconoce su contribución a la paz y a la reconciliación, pero todavía ni lo uno ni lo otro se han completado en este país.

El camino de la paz, y el de la reconciliación, suele ser casi siempre desesperantemente largo. Pero en la harina del proceso pacificador hay que introducir previamente la levadura de una reflexión, de una interpelación, de una invitación. Ella produce su fruto a la larga. Hoy es pronto para la reconciliación, pero es hora de hablar de ella.

¿Es posible una reconciliación plena sin un previo reconocimiento público por parte de ETA del daño causado?

No. ETA sobre todo debe reconocer el daño injusto que ha causado. Pero muchos otros hemos de reconocer nuestra mayor o menor parte de responsabilidad. Con un reconocimiento así por parte de ETA sería más plausible que las víctimas mostraran otra actitud. La suma de gestos por parte de ETA y de la izquierda abertzale haría menos comprensibles las reacciones de algunas asociaciones de víctimas.

Y, sin un desarme, ¿es posible avanzar hacia la convivencia?

No es posible la reconciliación sin desarme. En las actuales circunstancias de dureza granítica del Gobierno de Madrid, urge un desarme unilateral. Se lo deben a su pueblo y a toda la sociedad. Si no se quiere que el proceso se pudra, es necesario el desarme. Si empezaron a avanzar de manera unilateral, llegados a este punto debe seguir con esa unilateralidad.

¿El Estado español debería pedir perdón por las vulneraciones de derechos humanos que haya podido incurrir?

Una vez lograda la plena pacificación con la disolución de ETA será ejemplar que el Gobierno español reconozca los abusos cometidos en la lucha contraterrorista y ofrezca la reparación debida y posible. Un gobierno no pierde su dignidad por confesar la verdad. Lejos de debilitarse, se fortalece.

¿Tiene que haber vencedores y vencidos en el relato final de lo que ha sucedido aquí en las últimas décadas?

Que ETA está sumamente debilitada, en una situación de no retorno, es una convicción ampliamente compartida. Que el vocabulario "vencedores y vencidos" ayude a una pronta pacificación es más que discutible. Los italianos tienen un criterio: "vincere, ma non sopravincere" (vencer, pero no humillar).

Pretenden instalar el relato de que ETA sigue a través de Sortu y que ha vencido políticamente. ¿Se corresponde esto con la realidad?

A Sortu lo ha legalizado la autoridad competente. Los votos que ha recibido se los han dado ciudadanos vascos haciendo uso de sus derechos cívicos. Estos votos no son fruto de ETA. Corresponden a sus convicciones políticas, no al influjo de ETA.

En las dos últimas décadas, usted ha sido muy activo en los diferentes procesos de pacificación. ¿Es el animal político que lleva dentro o una manera de entender su ministerio?

San Pablo nos dice: "Dios nos ha confiado el ministerio y la palabra de la reconciliación". Juan Pablo II: "Todo bautizado debe sentirse en su medida ministro de la reconciliación... llamado a construir la paz con la fuerza de la verdad y de la justicia". No soy de los que se quedan en la orilla cuando ven a alguien braceando en el agua sin poder salir. Es una manera de ser. A mi edad, ya no me van a cambiar.

El premio también le reconoce su capacidad de construir puentes. ¿Ha tenido que pasar por encima de muchas intransigencias?

Construir puentes y no muros es tarea de todo ser humano que quiere el bien común. Quienes creen que tienen que levantar muros, en nombre de la patria o en nombre de Dios, tienden a la intransigencia. Me ha tocado sufrir tarascadas, pero no han mermado mi libertad ni han afectado demasiado a mi moral anímica.

¿Qué conclusión sacó de su participación en la mediación entre el Gobierno de Aznar y ETA en Suiza en 1996? ¿Que ocurrió para que aquel intentó no prosperara?

Que todavía las uvas no estaban maduras. Había demasiado maximalismo, inmovilismo e impaciencia.

¿Por qué le eligieron a usted?

Creo que por la imparcialidad, el crédito moral y la confianza.

Si le llamarán, ¿volvería a participar como mediador en unas negociaciones?

No fui mediador, sino intermediario. El mediador toma una mayor iniciativa y propone hipótesis durante la negociación, mientras que mi tarea en aquella ocasión consistió en preparar el encuentro, actuar como testigo y, en caso de atasco, intentar el desbloqueo. Yo creo que no me llamarán. Hacen falta instancias más especializadas. El crédito moral y la imparcialidad son necesarios, pero no suficientes.

¿La Iglesia debe implicarse en el proceso de paz o debe ser un espectador?

No debe ser simple espectadora, sino activa, pero desde lo que es propio de su identidad: anunciar el mensaje de la reconciliación, ser comunidad reconciliada, reconocer sus insuficiencias, contribuir a la sanación de las víctimas, extraer de los sacramentos su virtualidad reconciliadora, promover una cultura de la reconciliación, orar por la reconciliación.

¿Le preocupa que algunos le consideren que toma partido en esta cuestión?

Tomar partido por que se conozca toda la verdad de lo sucedido entre nosotros, para promover una justicia humana y humanizadora, propugnar el diálogo como vía de solución, y defender la dignidad humana y cristiana del perdón ¿es eso tomar partido?

¿Cómo habría que afrontar la cuestión de los presos? ¿Por parte de los propios presos? ¿Y por parte del Estado?

Creo que, en estas circunstancias, los presos habrían de pedir individualmente los beneficios penitenciarios. Su última declaración de acatar la legalidad penitenciaria abre una puerta esperanzadora. El Gobierno de Madrid parece resistirse a modificar su política penitenciaria que, según el parecer de muchos, está, por lo menos, desfasada y resulta dolorosa, sobre todo para los familiares, y dificulta los pasos hacia la paz.

¿Es partidario de medidas de gracia para los presos si hubiera garantías firmes de que no vuelven a la violencia? ¿Amnistía, indulto...?

Algunos especialistas en Derecho Penal son reticentes ante estas medidas del gobierno. Otros las consideran saludables. Desde el punto de vista moral, me parece que una amnistía general contraviene a la verdad y a la justicia. Otra cosa serían los indultos, según las circunstancias. En una amnistía no existe juicio, no hay reconocimiento de las víctimas, sin embargo en el indulto, una vez condenado, se aplica una rebaja total o parcial de la pena, pero una vez condenado. Allí donde hay democracias consolidadas y sociedades maduras no sería justa una amnistía total.

¿Le preocupa el inmovilismo del Gobierno Rajoy o forma parte de un protocolo bajo el cual se están moviendo cosas?

Me preocupa. Comprendo sus dificultades, pero el inmovilismo no es, a mi entender, la respuesta adecuada. Hasta el día de la fecha no me consta que se estén moviendo las piezas en el sentido de la paz y la reconciliación.

¿Usted se cree que el Estado no está hablando con ETA?

Externamente no percibo indicios positivos. No tengo ningún motivo ni a favor ni en contra para pensar que haya algo entre bastidores. Aunque me resisto a creer que no haya absolutamente nada.