domingo, 13 de diciembre de 2015

Un Dossier de VIda Nueva sobre la reconciliacion en la sociedad vasca



 

La revista de signo cristiano Vida Nueva en su último número (12 al 18 de diciembre de 2015) ha consagrado un Dossier al tema de la reconciliación. Aparecen varios relatos de victimas así como los planteamientos de la Iglesia Católica en la sociedad vasca al respecto. También una entrevista al obispo Uriarte y un artículo mío. Este es el enlace.

Si no lo podéis abrir en su totalidad (hay partes que son de pago) se puede encontrar todo el texto y sus fotos en la revista de prensa del 11 de diciembre en la Web de la diócesis de Bilbao (http://www.bizkeliza.org/revista-de-prensa/). Pinchar en el calendario en el día 11 de diciembre. 

 


¿A quién votaría el 20D, si tuviera que votar fuera de Euskadi?


¿A quién votaría el 20D, si tuviera que votar fuera de Euskadi?

 

Será porque estoy mucho tiempo en casa, el hecho es que recibo bastantes llamadas de empresas que llevan a cabo encuestas para esto y aquello. Aunque también es cierto que por mi ya avanzada edad, a menudo no entro en los perfiles que necesitan. Pero no hace mucho tiempo, en una encuesta electoral, obviamente entraba en sus perfiles. En un momento de la encuesta me preguntaron a quien votaría como presidente del gobierno español. Sin pensarlo mucho respondí que Pedro Sánchez. Me quedé un tanto sorprendido por mi rápida respuesta y, durante varios días y semanas, me preguntaba, aunque sin mayor preocupación, porqué habría dado esa respuesta cuando mi opinión sobre el actual candidato socialista no era precisamente muy buena. Claro que, a continuación, me preguntaban que, si no a él, a quién de los otros principales contendientes, Rajoy, Rivera o Iglesias, daría mi voto. Y mi funesta manía de pensar demasiado, que diría una fugaz novia de mi adolescencia (lo que supuso, me temo, que me quedara a cuatro velas), me ha llevado a darle vueltas a la cuestión: si tuviera que votar, digamos, en Madrid, a qué partido o formación política daría mi voto. Lo que me obliga a diseccionar mi lectura del PP de Rajoy, del PSOE de Sánchez, del Ciudadanos de Rivera y del Podemos de Iglesias. Que me perdonen los demás partidos de ámbito estatal pero ya tengo bastante con los cuatro que, a todas luces, van a obtener el mayor número de sufragios.

 

Rajoy y el PP, tienen una ventaja indudable: experiencia de gobierno. Pero poco más pues algunos juzgarán que esa experiencia ha sido mala, incluso pésima, juicio con el que, en gran medida comulgaría desde mi personal posición de vasco nacionalista (moderado) y defensor (radical) de los derechos humanos de todos, presos incluidos. Además mi decidida apuesta por la convivencia y la reconciliación tras la losa de ETA y de otras violencias colaterales, se da de bruces con la acción política del PP en esta legislatura, y con mayoría absoluta en el Parlamento. El rodillo que han utilizado, particularmente en este tema, no me ha gustado nada. Nada de nada. Añádase el desinterés mostrado ante las reiteradas llamadas del lehendakari para abordar, desde el pacto y la negociación, el contencioso vasco, y sus afirmaciones, aquí y allá, de que el Concierto Económico es un privilegio injusto de los vascos que debe ser abolido (planteamiento no aceptado por el PP vasco hasta el descabalgamiento de Arantza Quiroga), luego me enfrento a una enorme dificultad para otorgarles mi voto.

 

Del PSOE me separa mi ideología nacionalista pero no siendo esta radical, y convencido de que, al menos hasta ahora, el nacionalismo del PNV junto al PSE conforman el nicho central del río por el que discurre la sociedad vasca, (quedando en los extremos, en las orillas, el PP y la izquierda abertzale), tendría tendencia a dar mi voto, fuera de Euskadi, al PSOE. Quizás por eso, en la encuesta que arriba he referido, respondí que votaría a Pedro Sánchez como presidente del gobierno español. ¡Ay!, pero es, precisamente, el candidato Sánchez el que me causa problemas. No le veo, ni de lejos, madera de presidente. Algunos hablan de Zapatero-bis. Es quizás un pelín injusto, pero no por ello se me antoja del todo descarriado. No le recuerdo una idea digna de ese nombre. Su España federal es un “café con leche para todos”, en envoltorio post-moderno. Sus discursos no pasan de mitineros. Claro que, se puede objetar, que no se espera de un presidente que haga buenos discursos sino que sea, como poco, un buen gestor y, si da la talla, un líder. Pero, si no le cae encima una especie de gracia presidencial que haga de él un líder, por lo hasta aquí ha mostrado nada hace pensar que algo así hubiera de ocurrir. Además, por lo que llevamos visto, Sánchez tampoco es un buen gestor. Basta ver algunos nombres que ha fichado para las candidaturas al 20 de diciembre. Particularmente la de Madrid, creando el enfado de sus propios militantes.

 

De Albert Rivera comenzaré diciendo que es un chico listo. Recuerdo que, en tiempos del tripartito con Maragall como President, presenté, en el propio Parlament catalán, un estudio sobre la convivencia en los centros docentes de Catalunya. La sesión duró mucho más de lo previsto y el que me formuló las preguntas más inteligentes y más complicadas fue Albert Rivera. La presidenta de la sesión nos pidió que acortáramos la discusión. Hoy le definiría como un tecnócrata español de Barcelona, que ha logrado algunos buenos fichajes (Garicano en economía y alguno más que conozco personalmente en Andalucía) y que ha presentado un programa detallado (que ya he valorado en mi blog) con el que comparto algunas cosas, pero disiento frontalmente de otras. Comparto su rechazo al clientelismo, su propósito de separar el ejecutivo de los órganos que lo controlen. No solamente el sistema judicial que también, sino los mecanismos de control financiero como desarrolla Garicano en su libro “El dilema de España”. Me separa de él, básicamente, su centralismo a ultranza. No solamente se quiere cargar el Concierto Económico sino que quiere suprimir la posibilidad de que los navarros, libre y democráticamente, puedan decidir conformar otra entidad política con los ciudadanos de la Comunidad Autónoma Vasca. Y el idioma vasco, como el catalán le trae sin cuidado. Más aún, en el Parlament tiene a gala usar el castellano.

 

Para votar a Pablo Iglesias tendría que nacer otra vez, en otra familia y tener otra educación bien distinta a la que he tenido. Todos somos hijos de nuestra infancia y juventud. Hasta cuando renegamos de ella. Yo no acepto el centralismo democrático de matriz marxista-leninista que está en la base del programa de Podemos, por mucho que ahora intenten descafeinarlo. Centralismo en su Programa (el de las elecciones europeas analicé en mi blog y en un artículo en este medio) y en su organización como Partido que, obviamente, ha dado lugar a no pocos desgarros internos. Sin embargo veo con simpatía, desde que lo detectamos en un estudio sobre los valores de los jóvenes españoles en 2006, el surgimiento de una corriente alternativa al actual sistema entre una parte importante de la juventud, que después tendría su expresión ciudadana en el movimiento 15 M, y que se ha traducido, parcialmente, en Podemos. También creo que son los únicos, a nivel estatal, que aceptan la única solución posible al contencioso catalán: que decidan sus ciudadanos qué quieren para su país. En fin, un profesor universitario que solamente se ha movido en las arenas de la discusión en las aulas y foros, cuya experiencia política se limita a la revolución bolivariana, y que, entre nosotros, se acerque a Sortu, francamente no me anima, en absoluto, a darle mi voto para verlo en la Moncloa.

 

Luego ¿a quien votar si lo hiciera fuera de Euskadi?. Mi mujer me dice que me falta una opción: votar en blanco. Porque votar, hay que votar siempre, si se es demócrata. Incluso si se piensa que nuestra democracia es imperfecta. ¡Ay!, ¡qué sabia es mi mujer!.

 

(Publicado el 5 de diciembre de 2015 en DEIA y en Noticias de Gipuzkoa)

domingo, 6 de diciembre de 2015

Navid Kermani: Una conferencia excepcional sobre la cultura occidental y el Islam


Navid Kermani: Una conferencia excepcional sobre la cultura occidental y el Islam

 

Presento a continuación un texto largo de doce páginas que es de lo mejor que he leído estos últimos años acerca del conflicto con (parte) del Islam de (parte) del mundo occidental. Sugiero una lectura, y relectura, sin prisas.

El primer texto, de dos páginas, es la presentación del personaje, el historiador germano-iraní, Navid Kermani y su obra, por la agencia EFE el día en el que le entregaron el Premio de la Paz de los libreros en la Feria de Frankfurt el 18 de Octubre de 2015.

El segundo texto, es el extraordinario discurso que pronunció ese día al recibir el Premio.

(1). (Texto de EFE cuando le dieron el Premio de la Paz en Frankfurt el 18 de Octubre de 2015)

La biografía y la obra polifacética de Navid Kermani, Premio de la Paz de los libreros alemanes 2015, hacen que este escritor germanoiraní parezca hecho a la medida de una Feria de Fráncfort, siempre marcadamente política.

Su condición de hijo de inmigrantes iraníes y de musulmán ilustrado hacen de Kermani -que se define como un "niño de la República Federal de Alemania"- un símbolo de la integración y de la posibilidad de un islam europeo.

En cierto modo, como él mismo dijo hoy en conferencia de prensa, el que le hayan dado por primera vez el Premio de la Paz a alguien que tiene pasaporte alemán e iraní, justo en el año en que Irán ha boicoteado la muestra por la presencia de Salman Rushdie, es una gran paradoja.

Un periodista insiste en el tema y le pregunta si, como musulmán, no se siente ofendido por "Los versos satánicos" de Rushdhie.

"Los que me ofenden son aquellos que asesinan, decapitan y lapidan en nombre del islam", fue su respuesta.

El diálogo entre el islam y la cultura alemana, entre el islam y el cristianismo, el rechazo al fundamentalismo desde una visión musulmana, la crisis de los refugiados y la defensa de la libertad de expresión son elementos presentes en la obra de este escritor casi imposible de definir por los diversos registros que usa.

"Cuando mi hija tenía dos o tres años y la preguntaron por la profesión de su padre dijo que yo era un 'leseschreiber'", dijo hoy Kermani en la feria usando un neologismo que se podría traducir por algo así como "leescritor".

"Acertó. Para mí leer y escribir son igualmente importantes y las dos cosas son parte de mi oficio", añadió.

Con ese término tal vez pueda definirse al Kermani novelista, autor de obras como "Tu nombre" en la que se desdobla en todas sus identidades, y al Kermani académico, con libros como "Dios es bello", en el que ofrece una lectura estética del Corán o ensayos sobre temas islámicos, arte cristiano o literatura alemana.

Sin embargo, queda fuera el Kermani reportero y periodista que, cuando recibió la noticia del Premio de la Paz, en lugar de dedicarse a dar entrevistas, decidió hacer la ruta de los Balcanes que hacen los refugiados, con libreta de apuntes en mano, de lo que ha salido una serie de reportajes para la revista Der Spiegel.

Ante ello, las preguntas por el reto de la integración de los refugiados surgen de todas las esquinas.

Kermani dice que será una tarea difícil, no solo por el número de refugiados, sino porque muchos llegan con un nivel de educación bajo, lo que hace la integración más difícil.

Sin embargo, pese a ello, la actitud de la gente en Alemania le genera al escritor cierto optimismo.

"Hay una ola de solidaridad que hace diez años no me hubiera imaginado. En todas partes hay iniciativas ciudadanas a favor de los refugiados. Eso no quiere decir que no haya otras actitudes que me preocupen", dijo.

Los padres de Kermani llegaron a Alemania en 1959, procedentes de Irán, y se establecieron en Siegen (oeste de Alemania) donde el escritor nació en 1967.

"Mi padre era estudiante de medicina y las razones no fueron directamente políticas, pero en ese momento casi todos los estudiantes estaban de una u otra manera contra el sha y hubo una gran emigración de académicos", dice el escritor.

En el colegio, en su clase, Kermani era el único niño de origen extranjero lo que muestra como ha cambiado la sociedad alemana.

"A la mayoría de los extranjeros (sobre todo hijos de "Gastarbeiter" -trabajadores invitados-) los ponían en clases separadas porque creían que algún día iban a marcharse", recordó.

Preguntado sobre a quién le han dado realmente el premio los libreros, si al joven persa o al muchacho de Siegen, Kermani responde: "Para mi esa no es una dicotomía. Vivo a gusto en ese país, pertenezco a él y asumo toda su historia. Sus crímenes son también mis crímenes".

"Pero la cultura persa es también parte de mi cultura", agrega.

Y aunque su idioma literario sea el alemán ("En persa solo puedo escribir e-mails", dice), la lengua de sus antepasados sigue siendo para él "el idioma de las grandes palabras".

"Fue el idioma en que me habló mi madre cuando era bebé y también se lo transmito a mis hijas", concluyó.

Rodrigo Zuleta

Navid Kermani

(2) Texto del discurso pronunciado por Kermani al recibir el Premio

“Más allá de las fronteras”


JACQUES MOURAD Y EL AMOR EN SIRIA


navid kermani

(Trasladado de) La Vanguardia 28/11/2015 - 01:04h Lea la versión en catalán

 
“El mismo día en que supe que se me había concedido el Premio de la Paz de los Libreros Alemanes, ese mismo día, Jacques Mourad fue secuestrado en Siria. Dos hombres armados preguntaron por él en el monasterio de Mar Elian, en las afueras de la pequeña ciudad de Qariatain. Lo encontraron en el modesto despacho que hacía también las veces de sala de estar y dormitorio, lo agarraron y se lo llevaron. El 21 de mayo del 2015 Jacques Mourad se convirtió en rehén de la organización llamada Estado Islámico.

Conocí al padre Jacques en el otoño del 2012, con ocasión de un viaje realizado por una Siria ya en guerra para escribir un reportaje sobre la situación en el país. Era el responsable de la comunidad católica de Qariatain y también pertenecía a la Orden de Mar Musa, fundada a principios de la década de 1980 en un antiguo monasterio paleocristiano. Se trata de una comunidad especial e incluso única puesto que está igualmente comprometida con el islam y el amor a los musulmanes. Si bien los monjes y monjas que la componen siguen escrupulosamente los mandamientos y los ritos de la Iglesia católica, también están igual de comprometidos con el islam y participan en las tradiciones musulmanas, incluido el ramadán. Puede parecer disparatado, e incluso ridículo: unos cristianos que, según sus propias palabras, se han enamorado del islam. Y, sin embargo, ese amor cristiano-musulmán ha sido hasta hace muy poco una realidad en Siria, y todavía lo es en el corazón de muchos sirios. Con la fuerza de sus brazos, la bondad de sus corazones y las plegarias de sus almas, los miembros de Mar Musa crearon un lugar que me pareció una utopía y que para ellos apuntaba a la reconciliación escatológica; un lugar del que no decían que anticipaba la reconciliación, pero en el que esta se dejaba sentir y cuya existencia era una condición para ella: un monasterio de piedra del siglo VII en medio de la imponente soledad del montañoso desierto sirio visitado por cristianos de todo el mundo y a cuya puerta llamaban muchos más musulmanes árabes (decenas, incluso centenares) para encontrarse con sus hermanos cristianos, hablar, cantar, estar en silencio con ellos y también rezar siguiendo el rito islámico en un
rincón de la iglesia desprovisto de imágenes.

Cuando visité al padre Jacques en el 2012, el fundador de la comunidad, el jesuita italiano Paolo Dall’Oglio, acababa de ser expulsado del país. El padre Paolo se había mostrado demasiado abierto en sus críticas al gobierno de El Asad, que, tras nueve meses de llamamientos populares pacíficos en favor de la libertad y la democracia, había respondido con detenciones y torturas, porras y rifles de asalto, y al final con horribles matanzas e incluso ataques con gas venenoso hasta que el país se vio sumido en una guerra civil. Además, el padre Paolo también se había opuesto a la jerarquía de las iglesias oficiales sirias, que no alzaron su voz ante la violencia gubernamental. En vano intentó convencer a Europa para que apoyara el movimiento democrático sirio y que las Naciones Unidas impusieran una zona de exclusión aérea o como mínimo enviaran observadores. En vano advirtió del peligro de una guerra confesional si los grupos laicos y moderados eran abandonados y sólo recibían ayuda exterior los yihadistas. En vano intentó romper el muro de la apatía. En el verano del 2013, el fundador de la comunidad regresó en secreto a Siria para ayudar a liberar a unos amigos musulmanes en manos del Estado Islámico y fue él mismo secuestrado. No hay rastro alguno del padre Paolo Dall’Oglio desde el 28 de julio del 2013.

El padre Jacques, sobre quien recaía cuando lo visité toda la responsabilidad del monasterio de Mar Elian, tenía un carácter muy diferente: no era un orador dotado ni un italiano carismático y temperamental; como muchos de los sirios que conocí, era un hombre orgulloso, reflexivo y extremadamente cortés, bastante alto, ancho de cara, con el pelo corto y todavía sin canas. No llegué a conocerlo en profundidad, por supuesto; asistí a la misa, que como en todas las iglesias orientales incluyó hermosos cantos, y vi cómo conversaba afectuosamente con los fieles y los dignatarios locales durante el posterior almuerzo. Cuando se despidió de todos los invitados, me llevó a su pequeña celda y colocó para mí una silla junto a la estrecha cama en la que permaneció sentado durante la media hora que duró nuestra entrevista.

sábado, 5 de diciembre de 2015

El “transhumanismo” más allá de la tecnología.



El “transhumanismo” más allá de la tecnología.

(Este texto ha sido publicado de nuevo, adaptado a la web tendencia 21 el 13 de diciembre de 2016 en cl siguiente enlace: 
http://www.tendencias21.net/Amenaza-el-transhumanismo-el-futuro-de-la-humanidad_a43520.html)


En cada uno de nosotros hay un tecnófilo (agradecemos que la técnica nos ayude en nuestra vida cotidiana) y un tecnófobo (renegamos de la esclavitud de las “maquinitas” en la que, a menudo, nos caemos). Como tecnófilos pues no podemos no agradecer que, por ejemplo, una prótesis nos ayude a poder andar sin dolor, que comunicarnos por correo electrónico nos facilite el intercambio de mensajes, rápida, cómoda y casi gratuitamente. Pero somos tecnófobos cuando vemos padecer a nuestros mayores por un encarnizamiento terapéutico que les impide salir de esta vida con dignidad. Somos tecnófobos cuando constatamos que la gestión que antes no llevaba media hora, en la actualidad, con los protocolos que nos imponen las administraciones públicas o privadas, o los cambios que llevan a cabo las empresas informáticas para vender más, nos lleva medio día, si somos capaces de completarlas. (El libro de David Graeber “La Utopía de las normas”, Ariel, 2015, muestra la maraña en la que la burocracia y la tecnología informática nos han conducido). Seguro que el lector puede multiplicar los ejemplos.


El dilema de Nicholas Carr. Estamos en el dilema que hace pocos años nos planteaba la lectura del libro de Nicholas Carr “Superficiales. ¿Qué está haciendo Internet con nuestras mentes?”. Taurus, Madrid 2011. Propone dos grandes tesis en presencia: los “instrumentalistas” versus los “deterministas”. Por un lado “los intrumentalistas” que sostienen que las herramientas tecnológicas son, en si mismas consideradas, neutras. Son instrumentos, son medios, de los que nos servimos los humanos y están subordinados a nuestros deseos y prioridades, a nuestros fines en última instancia. Los fines, los objetivos, los ponemos los humanos y las tecnologías no serían sino medios para lograr más fácilmente esos fines.


Pero Carr se aproxima a la tesis determinista al escribir que “los medios no son solamente canales de información. Proporcionan la materia del pensamiento y también modelan el proceso de pensamiento” (Pág.18) llegando a afirmar más adelante que pueden llegar a modificar el funcionamiento del cerebro humano, cuestión a la que dedica todo un capítulo. Al final de su libro escribe que “programamos nuestros ordenadores y, posteriormente, ellos nos programan a nosotros”. Recibimos infinidad de informaciones, de forma casi instantánea, de fuentes que, a menudo no controlamos, informaciones que no sabemos (¿ni podemos?) priorizar de tal suerte que “más información puede significar menos conocimiento” (Pág. 257). Y va todavía más lejos cuando, citando el trabajo de Kandel “In search of memory”, escribe que “para algunos tipos de pensamientos, especialmente la toma de decisiones morales sobre las situaciones sociales y psicológicas de otras personas, es necesario dejar pasar el tiempo y la reflexión adecuadas. Si las cosas están sucediendo demasiado rápidamente, no siempre se pueden asimilar bien las emociones acerca de los estados psicológicos de otras personas” Sería temerario saltar a la conclusión de que Internet está minando nuestro sentido moral. Pero no sería aventurado sugerir que, a medida que la Red redibuja nuestro camino vital y disminuye nuestra capacidad para la contemplación, “está alterando la profundidad de nuestras emociones y nuestros pensamientos”. Carr (pp. 265-266). Pero, con el movimiento transhumanista, creo que le disputa ha dado un gran paso.


He de confesar, de entrada, que hasta el martes 3 de noviembre pasado, no sabía nada del movimiento “transhumanista”, que algunos denominan como lo humano “aumentado” y que, por lo que leí ese martes en el TGV que me llevaba a Paris, nace en 1998 como una Asociación transhumanista mundial fundada por un sueco, Nick Bostrom, que advino, en inglés, “Humanity +”­.


¿En qué consiste el movimiento transhumanista?. En el Dossier que leí en el diario “La Croix” ese día, - y que continuo en la lectura de los otros tres que publicó ese mismo mes de noviembre -, en palabras de Jean Michel Besnier, profesor de filosofía de la universidad Paris Sorbona (1), “se trata de un movimiento que pretende mejorar al hombre, “aumentarlo”, gracias al poder de las ciencias y de las técnicas. Los transhumanistas tienen la ambición de transcender los límites biológicos del ser humano, terminar con la enfermedad, el sufrimiento, el azar del nacimiento, y también el envejecimiento y la muerte. Diciendo esto, continúa Besnier, no estamos hablando de cosas fantasiosas, pues hay equipos que están trabajando en la actualidad en este sentido, y con considerables aportaciones financieras”. (En la Web de la universidad de la Sorbona, de donde copio la ilustración de este artículo, puede leerse la entrevista completa en este enlace, lo que no creo posible en el cotidiano: http://www.la-croix.com/Ethique/Sciences-humaines/Pour-les-transhumanistes-les-technologies-vont-sauver-l-humanite-2015-11-03-1375816). Cita Besnier en su entrevista el proyecto “Calico”, que busca prolongar los limites de la esperanza de vida, proyecto sostenido por Google. Entren en Internet en “Calico proyect Google” y leerán, en su entrada, que “Nos estamos enfrentando al envejecimiento, uno de los mayores misterios de la vida. CALICO es una empresa de investigación y desarrollo, cuya misión es aprovechar las tecnologías avanzadas para aumentar nuestra comprensión de la biología que controla la vida útil. La ejecución de esta misión requerirá un nivel sin precedentes de esfuerzo interdisciplinario y un enfoque a largo plazo para la que la financiación ya está en marcha”. (Consultado el 08/11/15). En efecto, en septiembre de 2014, Google anunciaba una inversión 1,5 billones (con “b”) de dólares para este proyecto. http://www.la-croix.com/Ethique/Sciences-humaines/Pour-les-transhumanistes-les-technologies-vont-sauver-l-humanite-2015-11-03-1375816





Portada del Suplemento de “La Croix” sobre el transhumanismo (03/11/15), copiado de la Web de la Universidad de Paris-Sorbona (21/11/15)


En el Dossier de La Croix nos ofrecen una bibliografía de veinte títulos, solamente en lengua francesa, de la que siete son del presente año 2015. Siendo un lego total en el tema, con la bibliografía en la mano me dirigí a una de mis librerías preferidas en Paris, “Compagnie”, rue des Ecoles 58, para pedir consejo y hacerme con algunos libros sobre el transhumanismo. La responsable de Ciencias Humanas, que ya me conoce, no solamente me atendió con suma amabilidad, lo que no siempre es el caso con nuestros vecinos del norte, sino que en un pispás me trajo ocho libros, algunos de los cuales no estaban en la lista de “La Croix”. Me dijo que, en fechas pasadas, habían consagrado una vitrina de la librería al tema. Sí, todavía quedan libreros, aunque lo tienen crudo con la competencia de Amazon que, por cierto, ejerce la censura, en los comentarios a los libros. Doy fe.


La ciertamente singular “Singularity University”. Me hice en mi librería parisina con dos libros y estoy en su lectura. Uno de ellos, “L´humain augmenté”, dirigido por Édouard Kleinpeter, físico de formación e ingeniero investigador en el Centre Nacional de Recherches Scientifiques (CNRS), editor del volumen el año 2015, es un elenco de 14 textos que abordan el movimientos desde diferentes disciplinas. El otro, “La tentation transhumaniste” de Frack Damour, Ed. Salvator 2015. Damour detalla, (página 46 y ss.) la importancia de la “Singularity University” en Silicon Valley, fundada por Ray Kurzweil, uno de los “gurus” del movimiento transhumanista, Universidad que se presenta con esta idea: “Nuestra misión es educar, inspirar y empoderar a los líderes de aplicar tecnologías exponenciales para hacer frente a los grandes retos de la humanidad” (Consultado en Internet el 08/11/15). Entienden por tecnologías exponenciales las que se insertan bajo el acrónimo “NBIC”: nanotecnologías, biotecnologías, informática (Big Data e Internet) y la ciencia cognitiva (inteligencia artificial y robótica). El transhumanismo considera ciertos aspectos de la condición humana, “como la minusvalía, el sufrimiento, la enfermedad, el envejecimiento o la muerte como inútiles e indeseables”, (en la Web. de Sing. Univ.) superables gracias a las sinergias que el movimiento está poniendo en marcha.


Así dicho, ¿quien no se apuntaría a esta quimera?. El deseo de vivir eternamente, no padecer enfermedades, no envejecer, controlar el color de los ojos de los niños, antes del nacimiento etc., etc., que sean altos, guapos e inteligentes tiene una gigantesca atracción. Luego, también, poder y financiación.


En efecto, los credos de este movimiento están en línea con los de los poderes económicos y políticos. Según estos, la prosperidad económica pasa por la innovación tecnológica (que no necesariamente científica) y debe alentarse al máximo. Además, cabe pensar en otra razón. Después de las barbaridades del siglo XX, el hombre de hoy ya no se ama a sí mismo. La humanidad parece atravesar una profunda depresión marcada por esa falta de auto-estima que origina, a su vez, el apego a las máquinas. Para decirlo de otra manera: puesto que el hombre es tan falible, ya que su voluntad condujo a lo peor, ¿por qué no confiar en las máquinas y trabajar para el surgimiento de una nueva humanidad?. Así el hombre de hoy, (básicamente en masculino), pone en las maquinas su futuro.


Un cardenal aborda el tema en su discurso de investidura Doctor Honoris Causa. Después he sabido que el Cardenal Gianfranco Ravasi en el discurso que pronunció, en su investidura como Doctor Honoris en la Universidad de Deusto, el 4 de marzo de 2014, bajo el título de “Los nuevos desafíos del diálogo entre la moral y la ciencia” ya se había referido al “transhumanismo, propuesto por Julien Huxley en clave social y transferido en los años ochenta del siglo pasado al ámbito científico” y citaba a Robin Hanson cuando afirmaba que “el transhumanismo es la idea según la cual las nuevas tecnologías probablemente cambiarán el mundo en el próximo siglo y en los siguientes, hasta tal punto que nuestros descendientes ya no serán, en muchos aspectos, humanos”. Serán “transhumanos” e incluso “posthumanos”, y en cualquier caso, “postdarwinianos”.


Ravasi aborda en su conferencia los desafíos que la ciencia plantea a la moral y a la religión. Y concluyó su conferencia con estas palabras. “No por casualidad Max Planck, el gran artífice de la teoría cuántica, en su Conocimiento del mundo físico, no dudaba en afirmar que «ciencia y religión no están en contraste, sino que tienen necesidad la una de la otra para completarse en la mente de un hombre que piensa seriamente». Se trata de un diálogo epistemológicamente riguroso y respetuoso, incluso necesario. Hasta tal punto que Einstein, en su autobiográfico Out of My Later Years llegaba a acuñar la famosa fórmula: «La ciencia sin la religión es coja. La religión sin la ciencia es ciega». Y al final de su existencia, en 1955, en una especie de testamento, dejaba en su Mensaje a la humanidad una llamada (…): «Nosotros, los científicos, dirigimos una llamada como seres humanos que se dirigen a seres humanos. Recordad vuestra humanidad y olvidad el resto»”.


Filósofos y científicos se inquietan. Nadie pone en duda la bondad de los progresos científicos en los campos de la sanidad, de la educación y de lo que se quiera. Pero aquí se pretende, incluso, cambiar la especie humana y del transhumanismo algunos ya piensan en el posthumanismo. Es lo que escribía Luc Ferry, renombrado filósofo francés, ministro de educación con Mitterand, en un artículo que publica en “Le Figaro” el jueves 5 de noviembre pasado bajo el titulo de “La revolución transhumaniste” que comienza así: “Sobretodo no crean que se trata de ciencia ficción. Recientemente un equipo chino ha logrado reparar el genoma de células humanas embrionarias. Esto es, ya las biotecnologías son capaces de modificar nuestra especie de manera potencialmente irreversible como desde hace años es una realidad en los OGM (organismos genéticamente modificados) vegetales”.


Yo no tengo las competencias para valorar en su justa medida el alcance de determinados aspectos del movimiento trashumanista. Pero cuando leo, en el Dossier de “La Croix”, en palabras de Jean Michel Besnier, que “el físico Stephen Hawking, el fundador de Microsoft, Bill Gates, y el ingeniero Elon Musk se han inquietado recientemente de las amenazas que la inteligencia artificial hace pensar sobre la especie humana”, yo también me inquieto. Preguntaré a amigos de esas ramas de la ciencia qué piensan de todo esto. Pero, como ya me hacen entrever mis todavía escasas lecturas sobre el tema, constato que estamos ante dos planteamientos: uno, el de los que, con seriedad y rigor, desean mejorar la especie humana pero sin perder su humanidad y el de los que, como Kurzweil y otros, abogan por la “tecnofabricación” de una posthumanidad de una especie radical y definitivamente diferente de la nuestra. Y en esto último no estamos solamente en cuestiones de tecnología, sino en una ideología que, más allá de toda ética, se pone de rodillas ante la tecnología.  


Texto publicado en http://ssociologos.com/2015/11/29/el-transhumanismo-mas-alla-de-la-tecnologia/

Redactado en Donostia San Sebastián, 23 de noviembre de 2015

Javier Elzo

jueves, 26 de noviembre de 2015

Arte, hostias consagradas, y “la hostia”


Arte, hostias consagradas, y “la hostia”

 

El artista Abel Azcona, en la exposición "Desenterrados" que se exhibe en Pamplona, incluye hostias consagradas. Según se lee en un tuit del propio Azcona del 2 de agosto de 2015 (leído en “El Mundo Digital el 26/11/15) “Asistí a 242 eucaristías y con las hostias consagradas guardadas formé la palabra #Pederastia. #PerformanceArt”. 

 

Envié un breve a “Cartas al Director” de “Noticias de Gipuzkoa” que lo publicaron al día siguiente (26/11/15). Escribí esto: “Me gustaría entender que plus aporta, artísticamente hablando, que las hostias estuvieran consagradas, en la obra de Abel Azcona. Una hostia consagrada es idéntica, físicamente, a otra no consagrada. Siendo esto así, ¿por qué usar las consagradas, máxime cuando leo en Noticias de Giouzkoa (25/11/15) que al artista “no le gusta cruzar la línea de lo que puede resultar ofensivo a determinadas sensibilidades”. Como le supongo inteligente debía saber que con su decisión iba a ofender a más de uno. Luego no le vale el latiguillo de la “libertad de expresión”. ¿Qué buscaba colocando, precisamente, las hostias consagradas?”.

 

Algunos, por otra parte, se centran, con expresiones insultantes, en la respuesta que dieron algunos cristianos de Pamplona. Está en el mismo diario, el mismo día 26, justo encima de mi texto. Su autor Javier Vizcaíno. Termina así su habitual columna: “En mi innegable condición de zote, y me da que no voy a ser el único, me declaro incapaz de comprender que componer la palabra pederastia con 262 obleas de comulgar pueda considerarse una expresión artística de la releche. De hecho si tengo que elegir una performance literalmente del copón y digna de las salas más chic, me quedo sin dudarlo con la misa, casi exorcismo, que ofició en el lugar de autos un cura preconciliar para una feligresía que parecía sacada de un casting de Alex de la Iglesia. Eso sí que fue la hostia”.

domingo, 15 de noviembre de 2015

Verdi, Beethoven, Schönberg y el misterio de Dios


Verdi, Beethoven, Schönberg y el misterio de Dios

 

El 3 de noviembre pasado (03/11/15) viaje en el TGV de la mañana a París. Si lo haces con la tarifa IDTGV te sale muy barato. Y si lo haces en vagones Izen muy tranquilo. Tenía entradas para el Moses und Aron (como lo escribe su compositor, Arnold Schönberg) en la Opera Bastilla y para dos conciertos en la Philharmonie. Comienzo comentando que, en esta última magistral y reciente sala, con una sonoridad envolvente como no conozco otra, asistí a dos conciertos impagables de la Filarmónica de Berlín con Rattle a la batuta en las sinfonías de Beethoven, por orden de interpretación 2ª y 5ª, el primer día, y la 8ª (la mejor 8ª que he escuchado en mi vida) y 6ª el segundo. Una orquesta de solamente sesenta instrumentistas, los conté mientras afinaban sus instrumentos, sin perder por ello su fuerza en los tutti. Lo que Rattle y los músicos conseguían de finura, plasticidad, belleza y, cuando hacia falta, motricidad, son del orden  de lo milagroso. Toda la 8ª, lo repito pues ningún comentarista lo subraya, fue para mí como descubrir una nueva sinfonía de Beethoven. El inicio del quinto movimiento de la Pastoral, con un pianíssimo cantabile en los violines (sin envidia alguna a los míticos de la Fil. de Viena), fue de una sofocante belleza que te cortaba la respiración. ¡Qué belleza!. ¡Qué musicalidad!.  Lo comentamos con una pareja donostiarra, Bakarne y Mariano, con los que me tropiezo, a veces, en mis correrías musicales por Paris. Cuando volvíamos en el metro, me decía Bakarne que le había gustado aún más que las interpretaciones de Thielemann de las sinfonías de Beethoven, también en París, hace pocos años, con la Filarmónica de Viena. No sé. Recuerdo que, en aquella ocasión coincidí también con ellos al término de la 9ª y yo estaba prácticamente sin habla. Cuando estamos con interpretaciones de este nivel hay que dejarse llevar. Aunque no es fácil. A mí, por ejemplo, me resulta imposible escuchar una 5ª sin que me venga a la cabeza, algunas de las interpretadas por Furtwängler en los años 40 con la Filarmónica de Berlín de entonces. Otra diferente a la de ahora, ciertamente. Las dos, en el “top” de la interpretación de la música sinfónica.

 

Pero el día de mi llegada a Paris, me quedé también sin habla tras la representación del Moisés y Aaron de Schoenberg en La Bastilla. En la presente temporada, dan la misma producción en el Teatro Real de Madrid del 24 de mayo al 17 de junio de 2016. Si son Ustedes melómanos, pero de mente y gustos abiertos, les sugiero que se rasquen los bolsillos, pues la opera siempre es cara, y no se la pierdan. La víspera de mi viaje a París, en el Euskalduna de Bilbao, pude disfrutar el Don Carlo de Verdi, una de las, para mi gusto, mejores operas de Verdi. Nunca se agradecerá suficientemente a ABAO el esfuerzo de traernos buena opera. Por cierto, en el frontispicio de Opera - Bastilla, podíamos leer esto: “Verdi o Schoenberg, ¿porqué elegir?. (Esta temporada representan, también en Bastilla, varias operas de Verdi). Ciertamente, ¿porqué elegir pudiendo disfrutar de los dos?.

 

El “Moses und Aron” de Schönberg tiene cuatro interpretes. En mi muy subjetiva opinión, por orden de importancia, el coro (el pueblo de Israel) en primer lugar, Moisés y Aaron en segundo y tercer lugar y, por último, la figura de Dios expresada, ya al inicio de la obra, por seis sopranos. En el Programa, con el libreto, que vendían en La Bastilla, dicen que estuvieron un año ensayando la prestación del coro. No me extraña. Tiene un papel preponderante en la representación y, por lo que dicen los entendidos, muy complejo pues Schönberg hace un ejercicio espléndido de música dodecafónica en esta obra. Moisés con un cantar hablado y Aaron tenor son no menos esplendidos. La dirección de Philippe Jordan de la más que digna orquesta de la Ópera y la puesta en escena de Romeo Castelluci (que va a Madrid esta temporada, lo repito) son realmente fascinantes. Particularmente el segundo acto. Toda la concepción de la obra, según indica Cantelluci, está basada en la última frase de Moises al finalizar el segundo acto: “¡Oh! palabra, palabra que me falta” antes de caer rendido al suelo. El libreto, de la pluma del propio Schönberg, merece ser leído por todo aquel a quien la dimensión religiosa interese. Particularmente la concepción judía de la divinidad.   

 

Inspirado en el Éxodo y el Libro de los Números, la ópera de Schönberg narra la vocación de Moisés, que le fue confiada por Dios, representado en la zarza ardiente, con la misión de liberar al pueblo de Israel en tierras egipcias. Pero Moisés es incapaz de comunicarse y su hermano Aron se convierte en su voz. La oposición de los dos hermanos está en el corazón de la obra. Por una parte, Moisés conoce el pensamiento divino, pero no puede expresarlo ni transmitirlo. Lo que lleva a cabo su hermano Aaron, que sabe hablar en público, pero falsea la idea divina para congraciarse con el pueblo. Este es el conflicto entre la mente y la materia, la idea y su representación, el pensamiento y la palabra. Pero hay más, y más profundamente: la idea de Dios en el mundo judío es un Dios sin imagen, sin presencia física, sin representación.

 

Es el leitmotif que se expresa en varias partes de la obra. Schönberg pone en boca de Moisés, una y otra vez: “Dios, irrepresentable, invisible, idea inexpresable...” A Aaron le dice: “Ninguna imagen puede darte una idea de lo irrepresentable…” a lo que Aaron replica, “Pueblo elegido por el Único, ¿puedes tu amar lo que no tienes derecho de ver representado?”. Ante lo que el pueblo exclamará “¿Adorarle?. ¿A Quién? ¿Dónde está?. No le veo. ¿Dónde está”. Moisés al ver lo que han hecho, su hermano y el pueblo (adorar al becerro de oro, representado por Castelluci por un enorme buey vivo que se pasea por la escena) pues Moisés tardaba en bajar del Sinaí, rompe las tablas de ley y cae por tierra derrumbado, abatido, desesperado, exclamando “¡Oh! palabra, palabra que me falta”. Es el misterio de Dios que un Schönberg, a caballo entre sus raíces judías y su “conversión” al protestantismo, nos muestra en esta obra fuera de serie, y que, al final, no pudo terminar.

 

En efecto, del tercer acto solamente hay dos páginas escritas por Schönberg pero ni una sola nota musical. Lo que para Romeo Castellucci, no es una coincidencia. El director lo ve como un acto fallido, no como un acto que falta, lo que hace culminar el tema de la irrepresentatibilidad de Dios que planea a lo largo de la obra: "Es desde este tercer acto inexistente que hay que entender toda la ópera", dirá Castelluci y lo que podamos decir de Dios, me permito añadir. Del Dios de los judíos. Pero también el que se nos aparece en los Evangelios: “a Dios nadie le ha visto jamás” nos dirá el evangelio de Juan, en su primer capítulo, versículo 18. Sí, el Misterio de Dios.

jueves, 12 de noviembre de 2015

Sobre las 30 propuestas de Ciudadanos para cambiar España


Breves notas a las 30 propuestas de Ciudadanos para cambiar España

(el 7 de noviembre de 2011)


Texto con las propuestas en: http://www.eldiario.es/politica/RiveraPepa-Cadiz-derechos-sociales-garantizados-fin-Senado-CGPJ_0_449705119.html#propuestas




-        Se habla exclusivamente de derechos. A mi edad cuando no se habla de derechos y obligaciones de los ciudadanos me sale urticaria. Todo el texto rezuma desconfianza ante los representantes o miembros del Estado, de los poderes ejecutivos, tanto estatales como autonómicos, de quienes se exige la bondad absoluta, pero, ni de lejos, se habla de los deberes de los ciudadanos. Como ejemplo paradigmático señalo el punto C que se titula así: “Más garantías. Un estado eficaz al servicio de los derechos de los españoles”.

-        Así, mas en concreto, me llama la atención que los únicos ciudadanos a los que se les impone obligaciones son, y por este orden, los políticos y los magistrados y fiscales.

-        Yo no eliminaría el Senado pero lo transformaría en una Cámara de representación de las Comunidades Autónomas. Aunque tengo dudas en este punto.

-        En tiempos de LTH vasca yo también defendía la supresión de las Diputaciones en pro del Gobierno Vasco. Hoy veo muy difícil dar marcha atrás.

-        El modelo de Ciudadanos es muy jacobino y no resuelve en nada la cuestión territorial de España que se limita a dos comunidades: Catalunya y Euskadi. Aunque ahora también veo difícil superar el “café para todos”, creo que es preciso avanzar hacia la “singularidad” que solamente creo que es real en Catalunya y en Euskadi.

-        Desde Euskadi, y no solamente desde el nacionalismo vasco, pensamos que “Ciudadanos” no entiende, o no quiere entender, o rechaza, el Concierto Económico. Es, visto desde Euskadi, el ejemplo más claro de su jacobinismo. Por cierto, el Cupo, se negocia con el Estado cada, creo que, 5 años.

-        Pretender fijar definitivamente el mapa autonómico español es pretender olvidar la historia y suprimir la capacidad de los ciudadanos de ejercer sus derechos, también en este capítulo, en el futuro. Ejemplo: su pretensión de suprimir la posibilidad de que los navarros decidan fusionarse con los ciudadanos de la Comunidad Autónoma Vasca y configurar otra Autonomía. ¿Quiénes son ellos pare decidir lo que deseen para su futuro los ciudadanos?.

-        No veo porqué los únicos delitos que no se puedan indultar sean los de corrupción, contra la administración y la violencia de género. ¿Es que son los más graves?. O, ¿los que en mayor grado atentan contra el Estado?. No lo veo.
-    Quizás lo hagan en otro documento pero, en ningún momento se habla de lo que supone, para Hacienda, el coste de algunos de los derechos que propugnan. Así en su punto 4, “Nueva sección de derechos sociales en la Constitución”. ¡Qué fácil es proclamar nuevos derechos sin explicar cómo, con qué medios y eliminando qué partidas adjudicadas a otros fines, se van a cumplir!. El populismo (recetas sencillas a cuestiones complejas) no es privativo de “Podemos”.