lunes, 15 de diciembre de 2014

El único miembro de la CIA encarcelado es el que denunció las torturas


El único miembro de la CIA encarcelado es el que denunció las torturas

Es lo que leo en La Vanguardia del día de hoy aunque la noticia está fechada el | 12/12/2014 - 09:16h

John Kiriakou fue condenado en el 2012 por revelar información clasificada | Las posibilidades de acusar a los culpables son muy escasas

BARCELONA. (Redacción).- Los medios de información apenas se acuerdan de él, a excepción del canal estadounidense de televisión ABC, porque fue allí donde, en el 2007, John Kiriakou, exagente dela CIA, reconoció la existencia del programa de torturas que ahora ha sido solemnemente presentado y difundido por el Senado de Estados Unidos. Kiriakou fue condenado en el 2012 a 30 meses de prisión; es decir, que todavía está en la cárcel.

Las autoridades federales acusaron a Kiriakou de revelar a un periodista el nombre de un agente dela CIA que trabajaba de forma encubierta, causando así problemas de seguridad. La condena, por tanto, tenía que haber sido mucho mayor que la que recibió, pero Kirakou aceptó declararse culpable de revelar información clasificada, a cambio de una sustancial reducción a dos años y medio.

Kiriakou dijo, sin embargo, que “fui acusado no por lo que hice sino por lo que soy, un funcionario dela CIAque dijo que la tortura era algo que estaba mal, que era ineficaz y que iba en contra de nosotros mismos”.

El fiscal general de EE.UU. dijo el martes pasado que no presentará cargos contra nadie por las torturas. Y ello a pesar de que el derecho internacional obliga a ello cuando existen pruebas suficientes, cual es el caso.

Si la justicia de EE.UU. no lo hace, quedaría la opción del Tribunal Penal Internacional (TPI), pero, como afirmó al canal Al Yazira el investigador y abogado Reed Brody, de Human Rights Watch, “Estados Unidos se han inmunizado contra el TPI”.

James Raini señala en Al Yazira que cuando se creó el TPI, en el 2002 –algo que fue ampliamente rechazado por Estados Unido-, George W. Bush firmó una ley que permite emprender acciones militares para liberar a cualquier detenido por tribunal. Nada menos.

Sin embargo, Washington ni siquiera necesita llegar a eso. Le basta con los acuerdos bilaterales y la influencia que tiene sobre un buen número de países para impedir que cualquiera de ellos envíe al tribunal de La Haya a un ciudadano estadounidense.

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Nota de JE: No me extraña que haya mucho americano que tenga vergüenza de serlo

jueves, 11 de diciembre de 2014

Todavía la tortura. En EEUU, en Brasil…y en Euskadi


Todavía la tortura. En EEUU, en Brasil…y en Euskadi

Ayer, 10 de diciembre, día de los Derechos Humanos, tuvimos conocimiento de dos documentos escalofriantes. Uno de ellos era el Informe publicado por el Senado americano sobre las torturas de la CIA, aprobados por el gobierno de Bush hijo, con el aval del Departamento de Justicia el año 2004, tras el 11.S y, más adelante, con motivo de la guerra de Irak.

El otro es un documento de más de 3.000 páginas de la Comisión de la Verdad  de Brasil entregado este miércoles a la presidenta brasileña, Dilma Rousseff, una expresa política que fue torturada en los años 70 por la dictadura brasileña. Todos hemos visto a la Presidente emocionada hasta las lágrimas al recibir el texto.

¿Qué puedo añadir que no haya escrito tantas veces sobre la tortura?. Trascribo aquí las páginas 187-193 de mi libro “Tras la losa de ETA…” Ed. PPC-SM 2014 referidas a la tortura.

La tortura en Euskadi

La lucha contra el terrorismo puede tener, y de hecho tiene, prácticas de todo punto condenables. Me refiero a la conculcación de derechos humanos en general y a la práctica de la tortura y malos tratos en particular. Lo voy a decir con las palabras de Irene Khan, secretaria general de Amnistía Internacional, con motivo de la presentación, el 28 de mayo de 2003, del Informe del mismo año de AI. Irene Khan decía que

 
la «guerra contra el terror», lejos de hacer del mundo un lugar más seguro, lo ha hecho más peligroso, porque se ha restringido el ejercicio de los derechos humanos, socavando al tiempo el imperio del derecho internacional y blindando a los gobiernos contra todo escrutinio. Ha acentuado las divisiones entre pueblos de diferente credo y origen, sembrando las semillas que generarán más conflictos. Y la abrumadora consecuencia de todo ello es el miedo, miedo de verdad, tanto entre los acomodados como entre los pobres.

El miedo de los pobres les lleva a acciones desesperadas, al terrorismo. El miedo de los acomodados, a la violencia injusta y a la tortura. Un ejemplo paradigmático es el del conflicto palestino-israelí. Un país como Israel, que, tras diecinueve siglos de judíos errantes, se ha construido en gran parte como consecuencia del intento de exterminio de Hitler, no ha encontrado mejor solución para su seguridad que reducir a cenizas a los palestinos. Estos, con gran parte de su cúpula corrompida, solo tienen la fuerza de la inmolación sangrienta en su cuerpo y en el del mayor número de israelíes. [Por cierto, ¿hará falta que los saharianos se hagan palestinos para que la comunidad internacional se ocupe de ellos?, me permito añadir.]

Irene Khan no pensaba en Euskadi al decir esas palabras, obviamente. Pero yo estoy en Euskadi y escribo desde Euskadi. Aquí la tortura también existe. Como el terrorismo. Pero en estos párrafos me refiero a torturas. El 2 de septiembre del año 2003, con motivo de un curso de verano de la UPV en Donostia, dirigido por la Fundación Fernando Buesa, tras recordar las palabras de Irene Khan hice referencia explícita al tema de las torturas en un texto que no creo que haya sido publicado. La cuestión viene de lejos.

El 17 de febrero de 1983, el diario El País, bajo el título de «Propuesta estabilizadora contra la tortura» publicó un artículo donde, entre otras cosas, podía leerse lo siguiente:

Los abajo firmantes […] hacen la siguiente propuesta y el subsiguiente ofrecimiento a las autoridades del actual Gobierno.

- Considerando que la tortura, esto es, la sistemática violación de una persona en situación indefensa por medio de la intimidación violenta y dolorosa, se haga en nombre de los valores o de las coartadas ideológicas que fueren, es siempre una práctica abominable, no solo desde una determinada perspectiva política, sino desde la simple dignidad humana;

- considerando que hay sobrada evidencia de que en España se practica la tortura en comisarías, reformatorios y cárceles, de manera frecuente y extendida (no ignoramos que también en ciertos grupos armados terroristas se dan prácticas odiosas de violencia…);

- considerando que, a diferencia de otros problemas más complejos que se le presentan al Gobierno en el terreno económico o social, tales prácticas de tormento oficiosamente institucionalizado pueden ser abolidas por medio de la adopción de medidas relativamente sencillas e inmediatas, a saber, imponiendo determinados controles que fiscalicen lo que ocurre durante la retención de los detenidos y derogando aquellas disposiciones legales de carácter extraordinario que, según demuestra la experiencia, encubren y fomentan la tortura.

Proponemos a quien corresponda, con el debido respeto:

1) La inmediata remisión a las Cortes de un proyecto de ley que desarrolle las previsiones del artículo 17 de la Constitución y establezca: a) La derogación de las disposiciones vigentes que impiden la asistencia del abogado a todos los detenidos o presos, en cualquier momento y situación. b) La supresión de las normas excepcionales que prolongan la permanencia de los detenidos en las dependencias policiales por más tiempo de las 72 horas. c) La regulación del procedimiento de habeas corpus contra las detenciones ilegales. […]

En algunas zonas del Estado –fundamentalmente en Euskadi–, la desaparición efectiva de la tortura podría contribuir decisivamente a la pacificación de los brotes de violencia organizada. Por tanto, si en un plazo –digamos– de setenta días tras la publicación de este escrito, se cumple de manera rigurosa y exhaustivamente comprobada lo en él expuesto, los abajo firmantes nos comprometemos a publicar un escrito laudatorio de reconocimiento al Gobierno socialista por la extinción de esta lacra, en el que se admitirá –sin reticencias y contra los reticentes– que algo muy importante ha cambiado por fin en España, y que tal cambio no ha sido moderado, impopular, demagógico u oportunista, sino auténtico fruto de una innegable política progresista. Esperamos muy sincera y cordialmente que se nos brinde la ocasión de cumplir esta oferta. [Junto con José Luis L. Aranguren y Carlos Castilla del Pino suscriben también este texto Gonzalo Martínez-Fresneda, José María Mohedano, Marc Palmés, José Ramón Recalde, Rafael Sánchez Ferlosio y Fernando Savater.]

El día 6 de mayo del mismo año 1983, el diario El País publicaba otro artículo, firmado por las mismas personas, bajo el titulo «70 días y 70 veces», donde, entre otras cosas, se podía leer lo siguiente:

"Al cumplirse el plazo de 70 días que nos fijamos para volver a examinar críticamente la política del Gobierno en el tema de la tortura, nuestra impresión no puede estar cerca de la satisfacción. Las medidas que propusimos, coincidentes en lo básico con el repertorio exigido comúnmente para afrontar este problema, solo en pequeña parte han sido contempladas por los poderes públicos […].

Hay más datos que hacen perceptible la preocupación existente entre los nuevos responsables de la Administración por este problema, a pesar de la imagen contradictoria que proyecta el ministro de la policía. Pero lo cierto es no solo que las denuncias de torturas se han seguido produciendo con la intermitencia de siempre, sino que en los sectores más cercanos a la cuestión perdura la convicción desalentadora de que el problema conserva intactas sus raíces en algunos núcleos de los cuerpos de seguridad del Estado.

Parece más claro que nunca que los actuales gobernantes están personalmente en contra de la tortura, en cualquiera de sus formas. Pero, a pesar de ello, se sigue echando en falta una política decidida para combatir todas las manifestaciones de este mal, sin excepción, sin paliativos y sin justificaciones más o menos explícitas. Que esta falta se explique por la resistencia a reconocer públicamente el alcance del problema o por secretas estrategias políticas que algún día culminarán, es algo que no podemos aún juzgar. Mientras tanto, en cada ocasión, tendremos que recordar que existe la tortura en centros dependientes del Estado, aunque tengamos que volver sobre lo mismo y repetirlo 70 veces, ya que esta es una cuestión con la que no se puede convivir y que debe estar a salvo de la morosidad administrativa."

Hasta aquí el resumen de los dos escritos publicado en el diario El País el año 1983.

Desde entonces, las denuncias de detenidos de haber sido objeto de malos tratos en dependencias policiales, particularmente de la Guardia Civil, aunque también de la Policía Nacional y, en notoria menor medida, de la Ertzaintza, no pueden liquidarse diciendo que responden a «consignas de la organización», por muy ciertas que sean esas consignas. Hay demasiados testimonios, algunos acreditados también por Amnistía Internacional, cuando no con sentencias firmes condenatorias, que impiden obviarlas, a poca conciencia ética y humana a la que se pretenda.

En el curso de la Fundación Fernando Buesa arriba referenciado me hice eco del Informe 2002, «Tortura en Euskal Herria», editado por Torturaren Aurkako Taldea, libro de insoportable, aunque imprescindible, lectura, pero añadí que no hay sin embargo en ese texto la más mínima mención a las torturas que ETA ha infligido y sigue infligiendo a tantos y tantos ciudadanos vascos. El Informe 2003 de TAT, que acababa de salir cuando pronuncié aquella conferencia, seguía en la misma línea. Además, cuando se refieren a un supuesto «manual de ETA» sobre conductas a seguir en caso de ser apresados por la policía, del que presentan algunos documentos, añaden que «es nuestra posición la de la duda más que razonable sobre la autoría de los mismos» (pp. 232 y 233).

Realicé dos comentarios en aquella conferencia. Que esos manuales sean o no de ETA es mucho menos importante que saber, reconocer y escribir que ETA, además de haber asesinado a más de ochocientas personas, ha torturado físicamente y sigue haciéndolo hoy en día psicológica y moralmente. Y los firmantes de TAT no dicen nada, absolutamente nada, de esas torturas en un libro que lleva por título Tortura en Euskal Herria. En segundo lugar, que la tortura contra los miembros de ETA, simpatizantes o presuntos simpatizantes del MLNV, es un hecho que, por parte de un Estado de derecho, me parece aún más grave que las torturas de ETA y el silencio de sus simpatizantes.

Terminaba mi intervención sobre este punto escribiendo que al recordar estos textos y estos hechos me permitía pedir a nuestros gobiernos, como simple ciudadano, que acaben con la tortura. Ya saben lo que hay que hacer: reducción de la incomunicación, interrogatorios filmados, reconocimientos médicos realizados conjuntamente por un perito médico y un médico de la confianza de los detenidos, protección jurídica efectiva desde el primer momento, asistencia de un letrado independiente y un corto etcétera que puede leerse en documentos, por ejemplo, de Amnistía Internacional, Gesto por la Paz, Elkarri... Aplíquenlos. De una vez por todas. Sin dilaciones. Por dignidad.

Por otra parte, es obvio, pero me parece preciso anotarlo, que un policía en el ejercicio de su labor represora, por ejemplo deteniendo a un comando de ETA, con consecuencia de la muerte de un etarra, no es un agresor, no es en absoluto un victimario, como a veces pretende el mundo etarra. Estamos ante un policía que cumple con su deber, muchas veces arriesgando su vida. Otra cosa es que le aplique malos tratos o que torture al detenido en comisaría, haya o no consecuencia de muerte. Aquí se convierte en victimario, con la gravedad añadida de que es un funcionario de un Estado de derecho.

Para no alargarme con este tema de la tortura, al lector interesado en disponer de informaciones en profundidad sobre el mismo, me permito remitir al trabajo del médico forense del Instituto Vasco de Medicina Legal y diplomado en criminología Benito Morentín, y de Jon M. Landa, profesor titular de derecho penal en la Universidad del País Vasco UPV-EHU y exdirector de Derechos Humanos del Gobierno vasco, titulado La tortura en relación a la aplicación de la normativa antiterrorista: una aproximación estadística multifactorial[1]. El propio Jon Mirena Landa, siendo director de Derechos Humanos, ya publicó el año 2008 un Informe sobre víctimas de vulneraciones de derechos humanos de la violencia de motivación política[2]. La lectura de los textos dentro de su frialdad estadístico-jurídica es estremecedora. El Estado español debe dar cuentas y pedir perdón por haber permitido tantos años tales prácticas denigratorias de un Estado de derecho. Y los policías involucrados, justamente sancionados, sin olvidar a los jueces y fiscales que miraron para otro lado.




[1] Publicado en la revista del Instituto Vasco de Criminología de la Universidad del País Vasco – Euskal Herriko Unibertsitatea, Eguzkilore 25 (diciembre 2011), pp. 49-73. También de J. M. Landa Gorostiza puede consultarse su texto «La tortura en relación con la banda terrorista ETA: estado de la jurisprudencia penal», en Jueces para la Democracia. Información y Debate 73 (marzo 2012), pp. 81-104.
 
 
 
 
[2] Editado por el Departamento de Justicia, Empleo y Seguridad Social del Gobierno vasco. Vitoria Gasteiz, 2008.

jueves, 4 de diciembre de 2014

Emile Poulat ha muerto. Gracias maestro


Emile Poulat ha muerto. Gracias maestro

 
De vuelta de una conferencia en Córdoba, donde cité a Emile Poulat, uno de mis “maîtres à penser”, leo con profunda emoción agradecida su obituario en “Le Monde” fechado el 03/12/14. No puedo sino transcribirlo. Quien haya leído mis textos, particularmente mi libro “Los cristianos, ¿en la sacristía o tras la pancarta”, PPC 2013, habrá comprobado mi deuda hacia Poulat. Gracias maestro
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Emile Poulat

Historien du catholicisme

Sociologue des religions et historien du catholicisme, Emile Poulat est mort le 22  novembre à Paris à l'âge de 94 ans.

Né à Lyon le 13  juin  1920 au sein d'une famille très catholique, Emile Poulat grandit à l'ombre de l'église Saint-Polycarpe, dédiée à un saint associé aux premiers âges chrétiens en Gaule – un passé mythique qui l'impressionne et le marque durablement.

Il partage son enfance, heureuse et libre – son père répète à ses cinq fils : " Soyez indépendants, suivez votre conscience " – entre sa ville natale et Paris, dans le quartier populaire de Belleville-Ménilmontant, où la famille se fixe quand l'adolescent a 13  ans.

C'est à Paris qu'il fait deux rencontres déterminantes : la fille de Zéphirin Camélinat (1840-1932), trésorier de la Commune de 1871, franc-maçon et premier candidat communiste à l'élection présidentielle de 1924, et Jean Longuet, petit-fils de Karl Marx, dont le père Charles fut l'allié de Camélinat pour refonder le socialisme à la fin du XIXe  siècle.

Un choc des héritages dont Poulat fera son miel : " La mythologie de mon enfance, ce sont ces deux grands symboles : le Mur des fusillés au Père-Lachaise, le Mur des otages de la Commune, rue Haxo. "

Il se conforme d'abord à la stricte observance des options religieuses de son milieu, étudiant à l'école secondaire diocésaine de Conflans, puis aux facultés des lettres de Paris et de Strasbourg tout en fréquentant le séminaire.

Mais après avoir vécu à la fin des années 1930 les déchirures que la montée des totalitarismes en Europe opéraient dans son milieu et sa génération, il a 20 ans à l'heure de la débâcle.

Refusant de partir en Allemagne pour le service du travail obligatoire (STO) en  1943, il désobéit. Désobéissance civile, mais aussi religieuse, puisque les évêques incitaient au départ. Il passe à la clandestinité, et sous un nom d'emprunt, trouve refuge dans un collège de Saint-Gervais (Haute-Savoie) où il enseigne les lettres.

A la Libération, il confirme son engagement de pédagogue, avant de gagner comme lecteur l'université allemande de Fribourg-en-Brisgau (1948-1950), où il obtient son doctorat de théologie.

L'aventure des prêtres-ouvriers

Il renoue alors avec la discipline de l'Eglise. Tout juste ordonné prêtre, à Notre-Dame de Paris en mars  1945, il fraie avec le Mouvement missionnaire français qui entend analyser le monde contemporain comme on part en exploration dans un monde inconnu : comprendre la société occidentale et la situation de l'Eglise dans cette société. Le chantier scientifique amorcé par Emile Poulat relève dès lors de la sociologie religieuse.

Le compagnonnage avec les prêtres-ouvriers lui donne le sentiment de participer à l'effervescence de l'Eglise de France, malgré la distance que crée la posture de l'analyse critique de l'intellectuel. Et, de fait, quatre années durant, il vit son ministère dans le monde du travail (compagnie d'assurances, laboratoire d'électrochimie…), partageant l'aventure de ces nouveaux missionnaires.

Aussi, lorsqu'en  1954 Pie XII condamne une expérience que le dominicain Marie-Dominique Chenu a qualifiée de " plus grand événement religieux depuis la Révolution française ", intimant aux prêtres de quitter les usines, Poulat renonce au sacerdoce.

L'année suivante, double virage, il se marie – avec Odile, formant pour plus d'un demi-siècle un couple fusionnel – et entre, sous l'égide de Gabriel Le Bras, au CNRS, section sociologie.

Attaché (1955), chargé de cours (1958), maître de recherches (1962), directeur enfin (1968-1987), il grimpe tous les échelons de l'établissement où il avait participé dès 1954 à la fondation du premier Groupe de sociologie des religions.

Son défi ? Traiter en historien comme en sociologue l'histoire conflictuelle entre les catholicismes français et romain : crise moderniste et réaction intégriste, tensions et déchirements dans un champ social où la bourgeoisie s'effraie d'un prolétariat révolutionnaire à bannir.

Sa thèse est soutenue en Sorbonne alors même que s'ouvre le concile Vatican II (1962). Sitôt la somme éditée dans une version abrégée, Emile Poulat intègre la VIe section de l'Ecole pratique des hautes études (EPHE) – celle qui s'autonomise en  1975 en EHESS. Il y exercera son magistère jusqu'en  2007.

Désormais, il suit les évolutions de l'Eglise en s'attachant à dialoguer avec chacun, soucieux que les désaccords, manifestes au lendemain du virage voulu par Jean XXIII et accompli par Paul VI, ne dégénèrent en conflits, voire en rupture. Cette posture originale l'amène à devenir une référence dès qu'il s'agit de comprendre la place du religieux dans la cité. D'où ses travaux sur le rejet maçonnique ou la laïcité.

" Eveilleur de conscience "

Par son bagage largement transdisciplinaire, par sa curiosité et son sens du concret, sa soif de comprendre que n'étouffe aucun présupposé ni préjugé, Emile Poulat devient un recours intellectuel quand les brûlures du monde brouillent l'entendement.

Il a tout lu, tout saisi. Préfacier généreux, intervenant infatigable, de colloque en revue, il est aussi le recordman de la note critique – dépassant le score déjà faramineux des comptes-rendus signés par l'historien Lucien Febvre.

Savant d'exception, champion chrétien de la laïcité, " éveilleur de conscience " pour certains, Emile Poulat avait reçu, en décembre  2012, des mains du président François Hollande les insignes d'officier de la Légion d'honneur. Il laisse aux yeux de tous le souvenir d'un esprit aussi libre que rigoureux.

Philippe-Jean Catinchi

© Le Monde

sábado, 29 de noviembre de 2014

Un olvido injustificable: “El abrazo de los muertos” de José de Arteche


Un olvido injustificable: “El abrazo de los muertos” de José de Arteche

 
José de Arteche es un escritor injustamente olvidado. Publicó más de veinte libros, de historia y de ensayo. Nació en Azpeitia el año 1906 y murió en Donosti el año 1971. Hasta un año antes de fallecer no pudo publicar el original de su obra “El abrazo de los muertos”, que es, en realidad, su propio diario de la guerra civil. Para él el más importante de sus libros.

Un amigo “xagutarra”, a propósito de mi último libro, “Tras la losa de ETA…” me envía algunos de los párrafos finales del libro de José de Arteche. Son escalofriantes. Léanlos, por favor:

“A los veinte años del comienzo de la guerra, asisto a una violenta discusión entre personas que militaron en un mismo campo en aquel entonces, pero ya profundamente separadas en la apreciación  de la tragedia.

Impresión desoladora. Nadie tiene ojos sino para considerar los crímenes ajenos; nadie tiene ojos para considerar los crímenes del campo propio. Es inútil hablar a estas alturas de cómo hubieran sucedido entonces las cosas si éstos, aquellos o los de más allá hubiesen obrado de esta, de la otra  o de aquella forma; la verdad más simple y pura es que la guerra civil del 36 al 39, es la guerra civil más espantosa de todos los tiempos.

Y es esto lo que los hombres de mi generación no quieren ver de ningún modo. Los hombres de mi generación no tienen remedio; se extinguirán sin querer confesar su tremendo pecado de cainísmo. Todos permanecen instalados en sus criminales puntos de partida. Nadie dice que hay que rectificar, nadie dice que hay que pedir perdón. (…)”

Duras palabras. Comprobarán que Arteche añoraba la reconciliación, nada más terminar la guerra civil. Tardó 31 años en poder escribir lo que pensaba. ETA, justo había comenzado su cruel estadística. Antes de la publicación del libro de José de Arteche ya tenía en su mochila tres asesinatos. ¿Nihil novo sub sole?. No creo. Estaban peor que ahora hace setenta, sesenta, cincuenta y cuarenta años…aunque sin la losa de ETA y lo que ello supuso. Gracias, aunque demasiado tarde ,al menos por mi parte, a José de Arteche por su lucidez.

jueves, 20 de noviembre de 2014

Mis notas en la presentación del libro “Tras la losa de ETA"


Notas de Javier Elzo para la presentación del libro “Tras la losa de ETA. Por una sociedad vasca justa y reconciliada”

(Ed. PPC. 2014 a quien agradezco, sinceramente, que lo haya publicado)

 
Objetivo central del libro:


-        Este libro está pensado en clave de futuro. Cómo abordar la situación que se ha generado tras tantos años de dolor, desde la existencia de ETA particularmente, en los últimos cuarenta años. Mi punto focal, mi mayor preocupación en la reflexión, es cómo abordar la memoria justa, la memoria obligada de lo sucedido, para no caer ni en el olvido ni en la repetitiva rememoración paralizante del dolor padecido.

-        Cómo dar cuenta de esta realidad, cómo proyectar, en consecuencia, un futuro de concordia, reconciliación y convivencia, sin caer en equidistancia injustas, pero sin caer tampoco en la dinámica de vencedores y vencidos.
 

Tres partes en el libro, como si de una opera u oratorio se tratara:

 
1er Acto. La trama. Contiene dos capítulos

-        Un breve repaso a los cuatro actores globales de la sociedad actual:

o      la gran mayoría de la sociedad,

o      ETA, la izquierda abertzale y su mundo;

o      las victimas;

o      los reconciliadores

-        Seis actores individuales

o      José Mª Portell

o      Miguel Ángel Blanco

o      Txema Auzmendi

o      María Teresa Castells

o      Dos jóvenes

2º Acto. El personaje central de la trama: ETA. Contiene 4 capítulos

-        Del MLNV al EH Bildu, pasando por Sortu

-        La actitud de la sociedad vasca ante ETA

-        La actitud de la juventud vasca ante ETA

-        Cómo se han legitimado ETA y sus componentes a si mismos.

3er Acto: La sociedad vasca tras la losa de ETA

-        Sobre las víctimas y sus tipologías

o      El Informa base promovido por el Gobierno Vasco

o      El Mapa del Terror de Covite

o      La tortura en Euskadi

-        Sobre la reconciliación

o      ¿Tiene sentido hablar de reconciliación?

o      Condiciones para la reconciliación

o      Reflexiones sobre el perdón, sobre pedir perdonar y perdonar 

-        Mirando al futuro

o      Un terrorista habla con su hijo

o      Sobre la memoria justa, la memoria obligada.

o      Sobre las relaciones entre la identidad “idem” e “ipse” de lo vasco, como clave de futuro

o      Los agentes de reconciliación, hoy en Euskadi

 
Algunas ideas básicas del libro

-        ETA no representa al pueblo vasco. La expresión “ETA herria zurekin” es falsa

-        La violencia de ETA, el terrorismo de ETA, no es la consecuencia inevitable del conflicto vasco, sino la constatación, por parte de ETA y quienes la apoyan, de que no lograrían sus objetivos por medios pacíficos y democráticos. Su violencia es originaria y consecuencia de ser un movimiento totalitario de signo nacional-revolucionario, el MLNV. No estamos ante una violencia secundaria.

-        La violencia de ETA no es subsumible, diluible, en el magma de la violencia existente en el País Vasco.

-        La violencia de ETA no es la única violencia injusta que hemos padecido en el País Vasco, los últimos 40 años: el GAL, el Batallón Vasco Español, sin olvidar las innumerables torturas y malos tratos de algunos miembros de Fuerzas de Seguridad. Pero la violencia de ETA es la más grave, la más prologada, la que más víctimas mortales ha causado.

-        Además ETA se ha atribuido la representación del pueblo vasco y ha asesinado, aterrorizado, extorsionado etc., en nuestro nombre, en nombre del pueblo vasco. Así ETA ha escrito la página más negra de la historia del pueblo vasco. Pues, para colmo, lo ha hecho en su nombre y pretendiendo liberarnos.

-        Hay diferentes etapas y niveles en el “vivir con”: la coexistencia, la convivencia incompleta con zonas de sombra (no se habla del pasado en el tema de la violencia), la convivencia plena (asumiendo cada uno su historia personal). No otra cosa es el ejercicio o la apuesta de la reconciliación, poniendo en común diferentes historias y relatos del pasado, para compartir el dolor de los otros, sin recrearse ni retenerse en ese dolor, y así dar paso a la convivencia plena y auténtica.

-        Este libro está dedicado a los hacedores de concordia, convivencia y reconciliación. Cual manchas de aceite en diferentes puntos de la geografía vasca quizás consigan que la era post ETA no pueda equipararse a la era post-franquista donde triunfó el silencio del olvido. Olvido de victimarios y de víctimas.

-        Hay una memoria individual, como tal intransferible, una memoria colectiva que muchas veces corresponde a la memoria de una parte de la población y, por último, la memoria histórica, la que construyen con el tiempo los historiadores, aunque rara vez llegan a un mismo relato. Por eso en Euskadi es imposible pensar en único relato, pero sí en un relato compartido, en el sentido de que hemos sido capaces de escuchar el relato de los que piensan de forma diferente a la mía, a la de los “míos”.

-        Hay que buscar la memoria justa, el deber de memoria por la deuda contraída con los que más han sufrido, particularmente las víctimas de violencia injustas. Hay que superar la “memoria impedida”, la memoria que nos impide ver lo que hemos mal hecho o han mal hecho los “míos” tratando de ocultárnosla en la recámara de nuestra memoria para que no salga a flote, así como la “memoria manipulada”, la memoria con la que se pretende construir una identidad, por lo que magnificaremos lo que nuestros antepasados han hecho de positivo y ocultaremos lo negativo.

-        Para algunos la reconciliación contraviene a la justicia, y

o      la consideran innecesaria. La reconciliación es cosa de personas individuales. Se trata de algo privado e intersubjetivo.

o      la reconciliación es imposible, pues exige ir a la raíz del conflicto y llegar a una interpretación compartida de su origen, lo que la historia muestra que parece inviable

o      La reconciliación es una infidelidad a las víctimas que se pierden en el olvido.

o      La reconciliación es un sinsentido en el caso vasco donde nunca ha habido dos bandos sino uno que ha agredido y el otro que se ha defendido.

o      Algunas víctimas siente la reconciliación como una imposición humillante.

o      Para otros, reconciliación equivale a impunidad.

-        La reconciliación exige

o      Aceptar la totalidad de los hechos violentos. No limitarse a subrayar lo que “los nuestros”, “los míos” han padecido. También lo que “los otros” han sufrido.

o      No solamente reconocer el daño causado sino la afirmación de que nunca más se volverá a utilizar la violencia terrorista o la injusta violencia antiterrorista. La reconciliación exige una promesa de futuro. No se puede asesinar ni torturar en nombre de una idea.

o      La reconciliación exige, como condición “sine qua non”, la superación de la dialéctica “nosotros” y los “otros”.

o      La reconciliación exige reconocer, reparar y ayudar a las víctimas.

o      La reconciliación presupone una justicia justa

o      La reconciliación entre victimario y víctima exige del primero que pida perdón y de la víctima que esté dispuesta a aceptar su demanda de perdón

-        Para lograr la reconciliación a nivel social, hay que tener presente y superar el riesgo de la intolerancia. Me limito a dos citas:

o      A) Antony Beevor .(“El País” 26 de Junio de 2006) “Después de que Franco muriese en 1975, el mundo entero admiró el paso de España a una monarquía constitucional y a la democracia. Pero el proceso requirió que se llegase a lo que después se llamaría el pacto de olvido. Ningún general o torturador fue sometido a juicio. Ninguna comisión de la verdad analizó el pasado de España. (…..) Lo que España necesita ahora es un pacto de recuerdo, no de olvido, pero debe enfocar la memoria de un modo que evite los fantasmas propagandísticos del pasado que se alimentan a sí mismos; que reconozca libremente las peligrosas consecuencias de negarse a transigir. Los españoles tienen muchas y grandes virtudes, especialmente la generosidad, la imaginación, el sentido del humor, el valor, el orgullo y la determinación. Pero no suelen distinguirse por intentar comprender el punto de vista del adversario. Es un vicio infravalorado. La tragedia de la Guerra Civil es sin duda el recordatorio más fuerte del peligro de despreciarlo”.

o      B) Más cercano en el tiempo. Javier Cercas (“El País” Babelia 15/11/14). “Yo creo que , desde hace siglos, el mayor problema de este país (piensa en Catalunya y en España) es la intolerancia: nuestra incapacidad para mantener un diálogo civilizado sobre las cosas para aceptar la discrepancia….la catástrofe de nuestro país (consiste en que) si tu no piensas lo mismo que yo, cojo un garrote y te lo parto en la cabeza”

o      Hago mías las palabras de Beevor y de Cercas y las aplico, “mutatis mutandis” a Euskadi. Este libro es un esfuerzo para, en Euskadi, superar la intolerancia y propugnar la escucha del adversario. Sin menoscabo de la justicia, simplemente, justa.

-        En Euskadi la reconciliación ya tiene camino andado: lo expreso con detalle en las últimas páginas del libro. Baste recordar aquí los nombres (pidiendo de entrada excusas por los olvidos) de Gesto por la paz, Bakeaz, Gernika Gogoratu, Denon Artean, Lokarri, Fundación Fernando Buesa y los dos organismos dependientes del Gobierno, liberados uno por Maixabel Lasa con el apoyo constante de Txema Urkijo y en la actualidad por Jonan Fernández. Todo ello sin olvidar los encuentros restaurativos, el Plan Nanclares, la experiencia Gleencree…

-        A lo que hay que añadir un número importante de pequeños grupos de personas, repartidos a lo largo de la geografía de la CAV y de Navarra que, desde historias y relatos personales distintos, han decidido compartirlos en un ejercicio de encuentro, concordia y, si fuera preciso, reconciliación. En mi libro señalo, explícitamente, trece grupos. Ya el libro cerrado he sabido que hay bastantes más.

-        Es, en gran parte, en base a estas experiencias de encuentros de grupos de diferentes por lo que confío que la era “tras la losa de ETA” no se asemeje a la era “tras la losa de Franco”

Texto utilizado en

. Donostia el 18 de noviembre de 2014 en el Museo San Telmo, en Mesa redonda compartida con Iñaki García Arrizabalaga e Iñigo Lamarka, y José María Felices de la editorial SM-PPC.

. Bilbao el 19 de noviembre de 2014 en una sesión de Deusto Forum compartiendo Mesa con Galo Bilbao y Jesús Loza, y José María Felices de la editorial SM-PPC, presidiendo el acto José Luis del Val, Presidente de Deusto Forum de la Universidad de Deusto. En Deusto inicié mi intervención con estas palabras: No puedo comenzar, hoy, aquí, en Deusto Forum, sin recordar, con emocionado agradecimiento, los once años de trabajo, en mi querida  Universidad de Deusto, precisamente coordinando las labores del Forum. Eskerrik asko.

Ongi etorri, Mani!. Cuando nace un nieto


Ongi etorri, Mani
 

¿Por qué traer hijos a un mundo que se presenta, con frecuencia, hostil, inhóspito e incierto donde el futuro no está, en lo más mínimo, asegurado?. ¿Por qué traer hijos cuando se dice que será la primera generación que vivirá peor que sus padres?. ¿Por qué cuando ya no vale aquello de que vienen de penalty, por un descuido de sus padres, con la profusión de medios anticonceptivos que tenemos y, si a pesar de todo, descuido hay, la interrupción del embarazo está asegurada en las diez o doce primeras semanas del embrión?.

Ciertamente los estudios sociológicos, más aun los demográficos, muestran que las tasas de natalidad en casi toda Europa occidental no permiten la reproducción de la especie. Medio en broma, medio en serio, he solido decir y escribir que, si las actuales tasas de fertilidad entre los autóctonos en Euskadi siguen como están, en unas cuantas generaciones la cuestión vasca se difuminara pues ya no habrá vascos: nos diluiremos en el magma de Europa occidental. Puestas así las cosas Otegi no llegará a tiempo ni a plantear, menos aún pretender, “su” independencia para Euskadi. (Lo de la “ética revolucionaria” me ha impactado. ¿Todavía sueñan con los viejos tiempos del Iraultza ala hil?). Ciertamente no sería el primer pueblo que desapareciera en la historia. Pero, a mí al menos, eso me escuece.

Pues, en estas, aparece Mani. A mil kilómetros de Euskadi, pero su madre, nuestra hija, es vasca y orgullosa de serlo. Tanto que no solamente nos pide que nos dirijamos a Mani en euskera sino que su marido, un puro francés nacido en un lugar emblemático de la resistencia francesa al invasor nazi, ha decidido aprender euskera con un argumento tumbativo: quiere entender lo que su madre le cuente a Mani cuando se dirija a su hijo, obviamente en euskera. Tanto que, él solo, el padre de Mani, estudió el Bakarka 2 y durante quince días se encerró en un barnetegi. Y ya se expresa en euskera.

Y Mani vino al mundo un 16 de octubre en un hospital de Grenoble, en medio de cuidados mil, normas dos mil y atenciones infinitas. ¡Pobre criatura!: cuando le despertaban para ponerle el termómetro me permitió constatar que, ya con dos días de vida, tenía el nervio de su madre y el de su abuela, dos vascas de las de siempre. Mani es un crío determinado. ¡Cómo grita cuando tiene hambre buscando el pecho de su madre!. Su acusado mentón, la frente despierta, el moflete un tanto pronunciado me hizo pensar en el joven Whiston Churchill, quizás porque visioné un programa recientemente en la TV dedicado a la figura del premier británico. Cosas de abuelo. A mi no se me parece en absoluto, para tranquilidad de su madre: no tiene mi nariz.

Me preguntaba al comienzo de estas líneas por qué traer hijos a este mundo, tan incierto, en el que, digámoslo claramente, en Euskadi, en España y en gran parte de los países europeos la ayuda a la familia es sencillamente ridícula, siendo la excepción, precisamente, Francia. De ahí en gran parte que tengan casi asegurada la reproducción: 2,0 hijos por madre en edad fértil. En Euskadi debemos andar por 1,3 o 1,4.  

Hace varios años, en diferentes foros, reflexioné sobre el papel crucial de la educación en la primera infancia y, más en concreto, en el primer año de vida de un niño o niña. Lo hice, en parte, de la mano de Gösta Esping-Andersen, sociólogo danés mundialmente reconocido como uno de los grandes expertos en el modelo social europeo. Acababa de publicar un libro, corto y excelente, “Los tres grandes retos del estado de bienestar” (Ariel, Barcelona 2010). Señalaba estos: el cambio del papel de la mujer en la sociedad, promover la real igualdad de oportunidades de los niños y garantizar las prestaciones a los jubilados del futuro.

En la pagina 94 del libro podemos leer: “he tratado de sintetizar lo que sabemos a propósito del aprendizaje en la primera infancia. En primer lugar que hacer cuidar al niño fuera del domicilio durante el primer año de vida puede perjudicar su desarrollo futuro (aunque añadía inmediatamente que) si el cuidado exterior es de buena calidad (el autor piensa en las guarderías), sus efectos sobre los resultados escolares de los niños son manifiestamente positivos, sobretodo para los niños menos privilegiados. Positivos también, después de la escuela, ya en la edad adulta”.

El niño es un bien social de primer orden. No es fácil cuantificarlo con exactitud. Los pocos estudios realizados vienen de EEUU y es complicado trasladarlos a Europa. Así y todo es muy llamativo constatar que “el precio de un año de encarcelamiento en EEUU se mueve alrededor de los 50.000 dólares, precio que resulta ser equivalente al de un año de estudios en Harvard” o que “la pobreza infantil engendra en EEUU costes sociales equivalentes al 4% del PIB, resultado del vínculo entre pobreza, fracaso escolar y delincuencia social”. (P.60).

En otras palabras, invertir en la educación de los niños, particularmente en el primer año de su vida, no es solamente un asunto de solidaridad. Es también inversión social de futuro. Hay que ayudar a los padres más desfavorecidos, especialmente a las unidades familiares monoparentales que, en su gran mayoría, son mujeres con niños a cargo. Ayudar quiere decir un salario, al menos durante los doce primeros meses de vida de su hijo (si lo consagra a su educación), salario que se contabilice a la hora de su jubilación y pensión correspondiente, como año trabajado. Ayudar supone fomentar sistemas de guarderías con amplio horario, también los fines de semana pues, también los padres tienen que descansar para bien educar a sus hijos.

Si ustedes piensan que esto solamente lo pueden hacer los países ricos les diría que allí donde están en ello (no necesariamente los de mayor poder adquisitivo “per capita”) disminuyen las diferencias entre las clases sociales y se reduce la pobreza, la marginalidad y la delincuencia. Invertir en la educación de un niño de un núcleo familiar sin recursos, ayudando a sus padres, es invertir en el futuro de la sociedad.

Mani ha tenido la fortuna de nacer en una familia moderna, internacional, abierta a la globalización, con dos padres que se quieren, mucho, y que le adoran. Es un privilegiado. Está en buenas manos hasta que, ya adulto, con los valores que sus padres le hayan transmitido, decida su vida por sí mismo. Mani es un franco-euskaldun que lleva el nombre de una figura emblemática del siglo III d. c. al que el inmenso Amin Maalouf consagra el segundo de sus libros, “Los Jardines de la luz”, Alianza 2003). Mani buscó siempre la verdad sin querer imponerla a nadie. Era creyente por libre, respetuoso de las demás creencias. Mani es un nombre sanscrito, una lengua ya muerta, que se traduce por bijou en francés, joya en castellano, gem en inglés, bitxia en euskera. Eta, benetan, Mani, izugarrizko bitxi bat da. Ongi etorri gure mundua, Mani.

Grenoble 16 de octubre de 2014 - Donostia 30 de octubre de 2014

Publicado en DEIA y en Noticias de Gipuzkoa el 2 de noviembre de 2014