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domingo, 12 de agosto de 2018

Brevería 5. Una noche en la Semana Grande donostiarra, desde mi casa


Brevería 5. Una noche en la Semana Grande donostiarra, desde mi casa.

Sábado 11 de agosto

23.30 Comienza la música.
23.35 Primera intervención del “animador” en el micrófono: ¡Aúpa Donostiiiii! Esta noche la vamos a pasar de puta madre”. Cierro la ventana.
23. 45 Suena la música. La oigo, pero no molesta. Si todo es así, si el volumen sonoro se mantiene a ese nivel me parece magnífico. Quienes están en las terrazas de Kursaal y aledaños, en la calle, la escuchan perfectamente. Como yo, si abro la ventana. Pero no molesta si la cierro. Creo que es el equilibrio perfecto: volumen suficiente para los que están en la fiesta, sin molestar a los que estamos en casa. El único pero, aunque de talla, es el “animador”. ¿Por qué ha de gritar tan fuerte, tanto tiempo, a esas horas?
00.40. El “animador” a voz en grito: “Donosti, estás de fiesta. Las manos, arriba y arriba, arriba, arriba, ¡arriba”! Los gritos del “animador” tapan la música. Repite una y mil veces hasta desgañitarse lo de “las manos arriba y arriba, arriba, arriba…”. No entiendo lo que quiere decir.
01.45. El “animador” sigue desgañitándose a grito pelado: “¡vamos, vamos, vamos, manos arriba!, ahora con variantes: ¡arriba y abajo, arriba y abajo!, ¡una mano arriba, otra abajo!, ¡izquierda, derecha!, ¡más rápido, más rápido! Y así, gritando con toda su fuerza, un buen rato.
02.15. El “animador”, sigue gritando. ¡Y arriba, y arriba, y arriba! Otra voz dice ¡Más fuerte! Y, “el animador” se enardece gritando ¡Ruidoooooo!. Insisto, el volumen de la música me parece muy adecuado. No puedo decir lo mismo del del “animador”.

Me voy a la cama. Tengo a mano los tapones para los oídos. Veré si concilio el sueño. Y así siete noches. Es el ambiente de las noches de la Semana Grande donostiarra en la zona del Kursaal.


viernes, 3 de agosto de 2018

Breverías 4. La insensibilización hacia la tortura




Breverías 4. La insensibilización hacia la tortura

El día pasado leía en una entrevista a Zeid Ra`ad Al-Hussein, Alto Comisionado de los Derechos Humanos en la ONU, afirmar que “la tortura gana de nuevo una especie de admisibilidad” en la actual regresión de los Derechos Humanos. (Le Monde 01/08/18). ¡Qué razón tiene!

Por ejemplo, es más que llamativo que en su primera comparecencia en el Congreso de Diputados (el 4 de julio de 2018), el Ministro de Interior, Grande Marlasca, al pedirle valoración del Informe sobre torturas elaborado por el prestigioso Instituto Vasco de Criminología, afirmara que en democracia la única verdad es la verdad judicial. Muchos medios españoles le han contestado diciendo que el Tribunal Europeo de Derechos Humanos (otra verdad judicial) ha condenado a España hasta en cinco ocasiones por no investigar suficientemente las denuncias de detenidos, coincidiendo con el actual ministro Grande Marlasca como juez instructor de la causa o con responsabilidad sobre ella. Se trata de los casos de Igor Portu y Mattin Sarasola (2018); el de Beatriz Etxebarria (2014); de Oihan Ataun Rojo (2014);​de Patxi Arratibel Garciandia (2015); y de Xabier Beortegui Martínez (2016).

Recuerdo aquí un artículo publicado en “El País” (17/02/1983), bajo el título de “Propuesta estabilizadora contra la tortura” donde se pedía, entre otras cosas, “la inmediata remisión a las Cortes de un proyecto de ley que desarrolle las previsiones del artículo 17 de la Constitución y establezca: a) La derogación de las disposiciones vigentes que impiden la asistencia del abogado a todos los detenidos o presos, en cualquier momento y situación. b) La supresión de las normas excepcionales que prolongan la permanencia de los detenidos en las dependencias policiales por más tiempo de las 72 horas. c) La regulación del procedimiento de habeas corpus contra las detenciones ilegales”. Junto con José Luis L. Aranguren y Carlos Castilla del Pino, suscribieron también este texto Gonzalo Martínez-Fresneda, José María Mohedano, Marc Palmés, José Ramón Recalde, Rafael Sánchez Ferlosio y Fernando Savater. ¡O tempora!, ¡O mores!   

Lo que está sucediendo en la actualidad es que, en el ranking de valores a propugnar, el rechazo a la tortura está perdiendo enteros y aumentan sus niveles de justificación. O de no visibilidad e indiferencia. Desgraciadamente España no es excepción en esta deriva de insensibilización hacia la tortura, de la que nos acaba de alertar Zeid Ra`ad Al-Hussein, Alto Comisionado de los Derechos Humanos en la ONU. Pero, ¿ya le escucharán?

domingo, 27 de mayo de 2018

Breverías 2: la omnipresencia del mundo secular


Breverías 2: la omnipresencia del mundo secular


El pensamiento secular omnipresente, ¿también en Ia Iglesia? De un libro excepcional de Roberto Calasso, a leer y releer.

“El pensamiento secular es lo que queda después de un proceso de vaciamiento progresivo que opera desde hace unos cuantos milenios. Animales, dioses - en plural y en singular-, demonios, ángeles, santos, almas, espíritus y, en fin, hasta los principios y voluntades han sido gradualmente evacuados. Se han convertido en materia de investigación. Siguen presentes, pero en los libros. En el ínterin, el pensamiento cotidiano iba prescindiendo de ellos con creciente entusiasmo.

Homo saecularis habla con muchas voces, con frecuencia divergentes. La que se hace oír principalmente es progresista y humanitaria. Aplica preceptos de herencia cristiana reblandecidos y edulcorados. Mezcla tibia y pálida, se combina, en sentido inverso, con el movimiento en curso en la propia Iglesia, que busca parecerse cada vez más a una entidad asistencial. El resultado es que los secularistas hablan con una contrición propia de eclesiásticos a la vez que los eclesiásticos quisieran hacerse pasar por profesores de sociología”

Roberto Calasso. “La actualidad innombrable”. Anagrama, Barcelona, 2018, 173 p. La citación está en la página 44.

sábado, 12 de mayo de 2018

Brevería 1. El sentido común en Palestina y en Catalunya


Brevería 1. El sentido común en Palestina y en Catalunya

Amos OZ en una entrevista en Babelia, El País, 12/05/18
P. ¿Hace falta un divorcio: dos Estados?
R. Básicamente es eso. La casa es muy pequeña. Tenemos que hacer dos apartamentos. Israel y, en la puerta de al lado, Palestina. Luego tendremos que aprender a decirnos “buenos días” en la escalera. Más tarde podremos ir de visita, a tomar café a casa del otro… Y hasta cocinar juntos: un mercado común, una federación o confederación…, pero antes hay que dividir la casa… En el fondo todos saben que la única solución posible es la de los dos Estados. Aunque no les gusta. Para palestinos e israelíes es como una ampu­tación, pierdes parte de tu cuerpo.
P. En Israel hay quien le cree un fanático de la fórmula de los dos Estados.
R. La otra solución solo funciona en Suiza. En Yugoslavia acabó en un baño de sangre. Hubo un divorcio pacífico en la antigua Checoslovaquia. ¿A quién se le ocurre que israelíes y palestinos deben acostarse juntos y hacer el amor y no la guerra? Después de un siglo de matanzas no es posible.
No parece que el liderazgo israelí muestre prisa por hallar una solución.
R. Ese es el corazón del conflicto, la falta de liderazgo. Nadie tiene el valor que tuvo [el presidente francés Charles] De Gaulle cuando concedió la independencia a Argelia.
P. ¿Ni los israelíes ni los palestinos?
R. Todo el liderazgo mundial. Por no citar también el de su país…
P. Precisamente iba a preguntarle…
R. No veo líderes valientes en Madrid o Barcelona. Una nueva fragmentación de Europa no me hace feliz. No entiendo por qué, pero si una mayoría del pueblo en Cataluña quiere vivir por su cuenta, lo hará. Puede que sea una gran equivocación, una tragedia para Cataluña y para el resto del país. No se puede obligar a dos personas a compartir cama si una de ellas no quiere.
La entrevista completa aqui