jueves, 17 de julio de 2014

Alemania: dos guerras perdidas, una absorción costosa, y líder mundial


Alemania: dos guerras perdidas, una absorción costosa, y líder mundial

Tras varias lecturas, particularmente el ensayo de François Roche “Un voyage en Allemagne” (edit. Passeur 2014). Pese al título no es un libro de viajes

Desde hace muchos años me fascina la reunificada República Federal Alemana. Perdieron la primera guerra mundial, con una humillante capitulación en Compiegne y una no menor humillación de los Tratados de Versalles con unas condiciones de reparación a los países vencedores de la contienda, imposible de cumplir, condiciones que muchos sitúan en la base del triunfo nazi en Enero de 1933. Dicho sea sin minusvalorar un ápice, menos aún justificar, las practicas nazis, desde el primer día que obtuvieron el poder.

Una segunda derrota en le segunda guerra mundial, con una país literalmente destruido (véase la película Alemania 1945 de Rossellini) o el libro de Giles MacDonogh “Después del Reich” (Galaxis Gutenberg, Barcelona 2010, un país políticamente dividido en cuatro bajo la férula de los gobiernos americano británico, francés y ruso y que relativamente pronto quedará dividido en dos, la Alemania del Oeste y la del Este hasta que en un solo año, 1990, bajo la cancillería de Helmut Kohl el Este quedara subsumido por el Oeste. Entre tanto no hay que olvidar que la población alemana, el pueblo alemán debe digerir la inmensa vergüenza del holocausto por un lado con un gigantesco desplazamiento de su población al termino de la segunda guerra mundial, y estar divido en dos por un lacerante Muro que a él solo, explica lo que valen el Oeste y el Este, pues el Muro tiene como objeto que los del Este, cual cárcel gigantesca, no puedan escaparse al Oeste, dejando al descubierto, salvo para los intelectuales con ceguera profesional, la realidad de la experiencia comunista en su implantación real.

Necesita diez años para absorber la parte Este de su territorio, donde se reconstruyen, con las acomodaciones originadas por el gigantesco desplazamiento poblacional y los cuarenta años de dominancia soviética, los originales cinco landers de Brandeburgo, la Saxe, La Saxe- Anhalt, La Turingia y el Meclebourg-Pomerania-Occidental)

Y ahora en 2014, con una Canciller, hija de un pastor de la iglesia Evangélica, química de formación y originaria del Este, Angela Merkel, horror de los modistos y modistas del opulento Oeste europeo, y terror para muchas poblaciones del sur de Europa, dirige Alemania y, a veces contra sus deseos, dicen, la Unión Europea, sin que falten los que digan que Alemania es hoy la primera potencia mundial. En la industria particularmente.

De hecho en 2014 la Republica Federal Alemana es más fuerte, tiene una influencia superior en Europa y en el mundo que un siglo antes, el año 1914, cuando la gobernaba el Kaiser Guillermo II, según algunos historiadores causante de la Gran Guerra (lo que otros como Christopher Clark en su excelente trabajo “Los sonámbulos: verano 1914, como Europa caminó hacia la guerra” matizan), guerra que dio al traste con tres imperios, cambiando radicalmente el paisaje del mundo occidental: los imperios ruso, otomano y austro-húngaro.

Entender esta situación me ha llevado lecturas varias, de las que guardo con especial recuerdo el magnifico “Postguerra” de Tony Judt (que como el libro de Clarck he leído en su edición francesa) pero hasta que cayo en mis manos el libro de François Roche “Un voyage en Allemagne” (edit. Passeur 2014), - luego también en francés y no traducido, como sí lo han sido, los dos anteriores -  no había abordado la cuestión con las inquietudes e intereses que muestro en las líneas antecedentes. El titulo del libro de Roche es equívoco y puede hacer pensar en un libro de viajes. Nada de eso. Es un ensayo. Lo que pretende en autor, - un periodista especializado y que ha ejercido como jefe de reacción en la prensa económica y financiera en lengua francesa y autor de varios libros sobre las empresas y los mercados financieros (tiene un blog wwwunvoyageenallemagne.com)- lo que pretende con su libro, digo, es mostrar “como vive, piensa y trabaja la Alemania de hoy”. Es un libro breve, de apenas 200 páginas, bien escrito, muy documentado y muy actual. Por ejemplo cuando explica la razón de ser y, sobre todo, el modo de constitución de la gran coalición, cuando en las elecciones de Octubre de 2013 Merckel quedó a un puñado de votos de la mayoría absoluta. Un grupo de trabajo de setenta personas, compuesto por cristiano-demócratas (de Merckel) y social demócratas elaboran en tres meses un plan de gobierno de 180 páginas donde se comprometen, por ejemplo, a inyectar 23.000 millones de Euros para gastos públicos suplementarios, no habrá aumento de impuestos en la legislatura, salario mínimo de 8,50 € a la hora, introducción de la doble nacionalidad (dada su baja natalidad autóctona), reforma de los retiros, confirmación del abandono de lo nuclear civil para 2022 y continuación con la transición energética.

En España el único que se atrevió a mencionar algo similar (un gobierno de coalición), con mil condicionales, Felipe González, tuvo que recular anta la barahúnda de críticas que cosechó dentro y fuera de su partido. Sí, España mira a Italia, no a Alemania.

En el ADN de la Republica Federal Alemana está el federalismo.

En el ADN de Alemania están los Länder. Los Länder son países que anteriormente fueron soberanos, que se han combatido entre ellos, que han construido mil y una uniones pasajeras, hasta reunirse, por la primera vez, el año 1871 bajo la presión del ejercito pruso y constituir el Imperio. Hay 16 länder en total y tres ciudades – estados, Berlín, Hamburgo y Bremen. El carácter federal de Alemania esta garantizado por la Constitución, Constitución que debe ser ratificada por cada uno de los Länder en mayoría absoluta. Alemania es un país muy descentralizado. Pues además de los Länder no hay que olvidar el papel de ciudades, muchas muy especializadas en uno u otro aspecto industrial no pocas veces en base a determinadas generaciones de mismo origen familiar. Es el Mittelstand.

Made inl Mittelstand

Alemania siempre ha privilegiado la industria, la empresa. Y se enorgullece de ello. Es su motor. Una particularidad de sus empresas lo conforma lo que se denomina como Mittelstand, término de difícil traducción. Designa a las empresas de tamaño medio, en gran medida con origen familiar, implantadas en pequeñas localidades que las apoyan, (lo que no siempre ha sucedido en Euskadi en situaciones dramáticas en las que el patrón ha sido secuestrado por ETA entre la indiferencia de la localidad que le vio nacer y crecer, a él y a la industria que él forjó), empresas que han desarrollado un sistema de “management” basado en la innovación constante, una especialización en nichos de alta gama, un servicio con el cliente muy elaborado y una política de recursos humanos próximo a los deseos de los asalariados y que privilegia, en la medida de lo posible, el lugar de producción alemán. Lo que no significa que no estén abiertos al mercado internacional, chino en gran medida. Se estima que sobre las 1.500 empresas alemanas que figuran en la categoría de líderes mundiales, 1350 pertenecen al Mittelstand. El Autor del libro da una larga serie de ejemplos en el tercer capitulo de su libro. Por cierto, en Alemania hay muchos bancos locales así como cajas de ahorro de pequeño tamaño de gran ayuda para la Mittelstand. Algún día sabremos porqué en Euskadi se han eliminados todos los bancos y cajas de ahorros buscando el gigantismo, exactamente lo contrario de lo que hacen en Alemania.

Los sindicatos también comandan las empresas

Es un elemento clave. Los dirigentes sindicales participan en las grades decisiones de las empresas pues disponen de la información de las mismas, de la coyuntura económica tanto del Lander, como de la rama especifica en la que se inserta la empresa. En Alemana se mira menos al Estado a la hora de resolver problemas laborales y más allá de algunas decisiones básicas adoptadas por Berlín, la autonomía de las empresas es muy grande. En gran medida es una cogestión de las empresas donde la opinión de los trabajadores es muy tenida en cuenta. Los sindicalistas pertenecen a la misma élite intelectual que los empresarios. Muchas veces han ido a las mismas universidades o centros superiores de estudio. Para el anterior patrón de Saint Gobain entre las causas de la competitividad alemana, además de la cooperación entre las empresas, los institutos técnicos y las universidades, resalta con fuerza la cogestión que impone representantes de los asalariados en los consejos de administración o de vigilancia para toda empresa con más de 50 asalariados.  

Por otra parte entre empresarios y sindicatos no se dan los enfrentamientos ideológicos que conocemos en nuestra tierra, particularmente en Euskadi. Es que los alemanes han tenido en su casa (los del Este) o como vecinos (los del Oeste) el mantra de la lucha de clases como para estar curados de espanto. Lo que no quiere decir que no haya problemas entre ellos. Las diferencias salariales están en aumento, así como la pobreza. Pero la pobreza en Alemania no es la misma que la pobreza en África. O en el sur de Europa.

Viven solos y necesitan inmigrantes, jóvenes.

Más de un alemán sobre dos vive solo aunque hay fuertes disparidades regionales. La estructura familiar es más fuerte y ligeramente mayoritaria en Baviera. Pero en los Lander de la anterior Alemania del Este la proporción de personas que viven solas roza el 60 %. Es además el caso de Berlín donde solamente el 40 % de la población vive en estructuras familiares, que se explica, en parte, por la gigantesca atracción que la ciudad ejerce al público joven desde los años 2.000. Y no tan joven. Berlín es una ciudad maravillosa. Y más barata que Donosti. (Lo que tampoco es tan difícil)

 Merkel viene insistiendo que Alemania necesita más extranjeros. Ha declarado en mayo de 2013 que “nuestro objetivo es bien acoger a los jóvenes que vengan a Alemania, pues sabemos que en 2025, la población activa alemana será, en 6.000 millones de personas, inferior que en la actualidad” (habida cuenta la baja tasa de natalidad y la prolongación de la vida, añado yo). De hecho el año 2012 cerca de un millón de inmigrantes llegaron a Alemania: 176.000 polacos, 116.000 rumanos, 58.000 búlgaros, 53.000 húngaros, 42.000 italianos, 34.000 griegos, 29.000 españoles, 20.000 franceses…Y parece que esta tendencia se va a reforzar en los siguientes años.

Los “minijobs” y el estatus femenino 

Los “minijobs” fueron creados por el canciller socialdemócrata Schröder. Son empleos a tiempo pleno o parcial por los que se cobra 450 € al mes pero las cotizaciones sociales las abona la empresa. Se calcula que hay 7.200.000 personas en Alemania en esas condiciones, de las que para 4.800.000 es su único empleo, siendo las mujeres las que en mayor número se encuentran en esta condición: 3.200.000 mujeres alemanas solamente reciben ese sueldo. Los “minijobs” se piensan, como un inicio en el trabajo de los jóvenes y como una ayuda económica al cabeza de familia. Pero hay que añadir con fuerza que los “minijobs” no cuentan a la hora del retiro y que resulta particularmente dramático para el futuro de muchas mujeres divorciadas o separadas que solamente tendrían ese sueldo (que no contabiliza para su retiro, lo reitero).

El modelo social alemán privilegia la industria sobre los servicios y los hombres sobre las mujeres. Hay pocos parados pero entre ellos, se calcula que el 70% pueden ser considerados “pobres” con los estándares de vida alemanes.

Algunas notas breves:


-        “Trabajar, rezar y ahorrar” es el principio de “Los Buddenbrook” genial novela de Thomas Mann que retrata bien la vida en Lubeck cerca de Hamburgo a comienzos del siglo XX. Hoy diríamos, “trabajar, cuidarse físicamente y gastar”

-        Tras la decisión de dar carpetazo a la energía nuclear civil, la electricidad es un producto de lujo. 300.000 hogares alemanes viven sin electricidad por no poder pagar la cuenta de la luz. El problema de la energía, tras la decisión de eliminar lo nuclear (mantenido por la actual coalición en el poder desde finales de 2013) supone económicamente un esfuerzo todavía superior al de la asimilación de la Alemania del Este, desde 1990.

-        La diferencia entre Alemania del Oeste y del Este se explica, en parte, porque mientras el Oeste aplicó el plan Marshall e incentivó la industria alemana, en la zona Este, entre 1945 y 1948, fueron transferidas a la Unión Soviética, 4.000 industrias alemanas.

-        Alemania necesita actualmente 80.000 ingenieros más. El Rector de la Universidad de Aquisgran apunta además que en la enseñanza tecnológica superior el idioma inglés suplantará al alemán, Prevé que el año 2017 la mayor parte de las materias se implantan en ingles. Personalmente he asistido en Grenoble a dos defensas de tesis doctoral en Física: ambas redactadas en inglés.

-        La formación está muy ligada a la empresa que dedica grandes sumas a la constante formación de sus trabajadores, en particular, y del universo juvenil más en general.  

martes, 15 de julio de 2014

Mujeres Obispas y la relegación de la mujer en la Iglesia católica


Mujeres Obispas y la relegación mujer en la Iglesia católica

 
Mujeres Obispas, ¡al fin!.

La relegación de la mujer en la Iglesia Católica es insostenible

 
El domingo 11 de noviembre de 2007, asistí con mi mujer a la celebración eucarística de la catedral de la Iglesia de Inglaterra, San Paul, en Londres. Era un día señalado, “Remembrance Sunday” (domingo del recuerdo) en el que los ingleses (no sé si también el conjunto de los británicos) recuerdan la fecha del armisticio de la primera guerra mundial, aunque, por el sin número de personas de todas las edades que llevaban en la solapa una flor alusiva, y algunas explicaciones escuchadas y leídas de diferentes colectivos, comprendí que, para muchos, esa fecha pretendía significar también un “no a la guerra”, la de Irak en aquellos momentos que, recuérdese, la apoyó el gobierno británico de Blair.

La víspera almorzamos, mi esposa y yo, con un matrimonio amigo. La mujer del matrimonio británico es psiquiatra con inquietudes religiosas, de confesión anglicana convertida al catolicismo y reconvertida al anglicanismo, desilusionada con la forma de abordar ciertas cuestiones en el catolicismo. Nos animó a asistir a la ceremonia de San Paul.

El rito anglicano es prácticamente idéntico al de una misa católica. Ese día, en un templo inmenso, lleno a medias (acabada de celebrarse la ceremonia del “recuerdo, con la presencia de un miembro de la familia real, lo que siempre arrastra gente), donde también había jóvenes, me subyugó, ya de entrada, la preparación de la ceremonia. Un desfile de cantores (interpretaron la extraordinaria Misa de Réquiem de Duruflé, compuesta tras el final de la 2ª Guerra Mundial, ciertamente en referencia al “Remembrance Sunday”), precedía a los celebrantes en su llegada al altar. Aunque lo sabía, era la primera vez que veía una mujer presidiendo la ceremonia auxiliada por otra mujer (Canóniga de la Catedral que pronunciaría un excelente y enjundioso sermón) y por otro pastor, este de sexo masculino. Sentí un pinzamiento en el corazón, especialmente cuando la celebrante principal cantó el prefacio, pronunció las palabras de la consagración, idénticas “de pe a pa” a las católicas, y nos invitó a todos los cristianos a acercarnos a la comunión. En el folleto que nos entregaron a la entrada nos decían que “los cristianos de todas las denominaciones eran bienvenidos a recibir la Comunión” (Christians of all denominations are welcome to receive Comunión).  

Mi amiga anglicana me decía que la unión de los cristianos la haremos los fieles antes que los teólogos y los jerarcas de las iglesias. Aunque no sin dificultades, también entre los fieles, pues hay anglicanos que se hicieron católicos, precisamente por la ordenación de mujeres. Pero, participando ese domingo en la misa de San Paul, tenía la intima satisfacción de haberme adelantado en una o dos generaciones a lo que, si no mis hijos, si mis nietos, vivirán en la Catedral del Buen Pastor en Donosti: una celebración eucarística, una misa presidida por una mujer, sacerdote de la Iglesia Católica, unida ya a la anglicana como primicia de la unión de todas las Iglesias cristianas, y ya superada la increíble y vergonzante relegación de la mujer en la Iglesia Católica.

Años después, en mi blog personal comentaba el editorial de La Vanguardia” del día 22 Noviembre de 2012, que titulaba así: Las mujeres obispo, rechazadas”. Escribía el editorialista que “no habrá obispas anglicanas en Gran Bretaña. No las habrá, al menos, de momento. El sínodo de la Iglesia Anglicana, reunido el martes 20 en Londres, rechazó la propuesta que habría permitido ordenarlas. Esta iniciativa era defendida firmemente tanto por Rowan Williams, arzobispo de Canterbury saliente, como por Justin Welby, que le relevará en el cargo en diciembre, como así ha sucedido. Pero fue derrotada. Dos de los tres órganos que integran el sínodo anglicano votaron claramente a favor de las mujeres obispo: los obispos por 44 a 3 y el clero por 148 a 45. Pero el tercer órgano, formado por laicos (132 a favor frente a 74 en contra), no alcanzó la requerida mayoría de dos tercios. Hay que saber que la Iglesia Anglicana admitió la ordenación de mujeres sacerdote hace ya 18 años.

Pues he aquí que el día de hoy leo en la prensa que el Sínodo General de la Iglesia de Inglaterra, el día de ayer (14/07/14) ha votado 'sí' a la ordenación de mujeres obispo. La noticia ha sido recibida con un aplauso de los presentes en la sala de York donde ha tenido lugar la votación, que ha sido retransmitida en directo a través de la web de la Iglesia anglicana. Aplauso al que, emocionado, me solidarizo.

Concretamente, entre los obispos se han contabilizado 37 votos a favor, dos en contra y una abstención; los clérigos han votado a favor de la ordenación de mujeres obispo con 162 votos a favor, 25 en contra y cuatro abstenciones y entre los laicos se han contado 152 votos a favor, 45 en contra y cinco abstenciones. La primera mujer obispo podría ser ordenada el próximo año, según apuntó este domingo el arzobispo de Canterbury, Justin Welby, en una entrevista en la BBC.

Mi amiga inglesa, a caballo entre el catolicismo y la Iglesia de Inglaterra se equivocó esta vez: la jerarquía iba bien por delante del clero y del pueblo. En un libro-novela-utopia que cito de memoria, “Vaticano 2030” sucedía lo mismo. Era el Papa quien provocada el cambio en la Iglesia. Es una eventualidad para el futuro que no descarto en absoluto escribí hace años. En efecto, algo así está sucediendo ahora con el papa Francisco, en algunas cuestiones. Pero, ¿se atreverá, dará algún paso, hacia la ordenación de la mujer en la Iglesia Católica, o tendremos que esperar a otro Papa?. La situación de la mujer en la Iglesia Católica es insostenible.

jueves, 10 de julio de 2014

Tras la losa de ETA. Introducción de un nuevo libro mio


Tras la losa de ETA. Introducción de un nuevo libro mio

10 de julio de julio de 2014

 
Hoy he enviado a mi editor la redacción definitiva de un nuevo libro mío que me ha tenido ocupado todo el tiempo. De ahí el silencio de este blog los últimos quince días.

El libro, salvo cambio de última hora que no preveo, lleva el título de “Tras la losa de ETA. Por una Euskadi justa y reconciliada”. Se publicará a finales de octubre.

Adjunto la introducción donde se puede leer, en la segunda parte, el contenido de los nueve capítulos del libro.


Introducción


Todo empezó siendo niño. Debía ser en los finales de los cuarenta o muy al comienzo de los cincuenta del siglo pasado. En algunas de las excursiones familiares a la Sierra de Urbasa, en Navarra, nos tumbábamos al suelo para, sujetándonos por los pies, asomarnos a un gran precipicio denominado Balcón de Pilatos. Debió ser en alguna de aquellas visitas al Balcón cuando mi padre me dijo que en la guerra se arrojaron al precipicio a personas a punta de bayoneta. En efecto este lugar es tristemente famoso porque las tropas sublevadas lo utilizaron para arrojar desde allí a muchos navarros, guipuzcoanos, riojanos etc., vivos o muertos[1]. Alguien, antes del despeñamiento, debió decir que, como cristiano que era, debía reconciliarse con sus ejecutores antes de morir, de tal suerte que dándole un último abrazo…mortal, consiguió que ambos cayeran al precipicio. Que hubo despeñamientos en el Balcón de Pilatos está atestiguado por la historia y por relatos de los propios lugareños. Pero nunca he sabido si el episodio que mi padre me contó es cierto. Tampoco lo he investigado pero, ha sido cierto para mi, tanto que tantos años después se me aparece como uno de los recuerdos que más han marcada mi infancia, mi juventud y mi vida entera. También mi visión del mundo político en Euskadi. Este libro es un ejemplo, obviamente complementado por otras vivencias, de la impronta de aquella experiencia fundante en mi particular cosmovisión. ¡Un nombre que, apelando a su cristianismo, abrace a otro hombre para que, ambos, caigan al precipicio!.  


En la mochila de mi vida llevo una guerra fraticida trasmitida por mi padre y, en adelante, un mundo dividido en dos, constantemente dividido en dos: nacionales frente a republicanos o rojos; cristianos frente a ateos o irreligiosos; franquistas frente a demócratas; falange frente a acción católica; peneuvistas frente a etarras; ETA quinta versus ETA sexta; demócratas frente a violentos que, a la ruptura del Pacto de Ajuria, deriva - dramática deriva-, a la fractura entre nacionalistas vascos versus constitucionalistas o nacionalistas españoles; España roja y azul o represaliados por los republicanos, o por el franquismo, con el fantasma de las dos Españas cuando, en tiempos de Zapatero, se comienza a hablar de la Memoria Histórica; víctimas y verdugos; victimas del terrorismo de ETA y victimas de los abusos y torturas policiales; reconciliación versus rememoración constante del dolor padecido; presos versus concordia o presos versus impunidad; olvido frente a memoria pero, ¿qué memoria?, ¿qué relato?.
 

He nacido el año 1942 de un padre carlista y muy religioso. Mi nombre responde a una promesa de mi padre, cuando un primo suyo, de nombre Javier, cayó muerto, fulminado por una bala, a su lado, en el frente. Frente Nacional, claro está. Mi padre no podía entender que los nacionalistas vascos se fueran con los que quemaban iglesias y mataban a curas y monjas. He pasado los primeros treinta años de mi vida bajo la bota del franquismo y los cuarenta siguientes bajo la de ETA (de los que diez años, dos meses y dos días, con protección, incluidos cuatro años y medio con escolta) y, en medio, algunos años, bajo Franco y bajo ETA. Pronto mi padre se hizo preguntas cuando supo lo que le sucedió al primo de su madre, el Obispo desterrado, Mateo Múgica Urrestarazu, y se enteró que los “nacionales” también mataron a curas, frailes y monjas. Aun recuerdo la visita que Mateo Múgica, ya ciego, realizó a nuestra casa a saludar a su prima que vivía con nosotros y con otro de sus hijos, en Gernika. A mi padre le quedó el horror de la guerra, de la fractura entre hermanos y el empeño de la reconciliación. Así al final de su vida su mejor amigo acabó siendo un republico, eso sí, tan religioso como él. Todo eso heredé. Y todo esto ha conformado gran parte de mi ecuación personal, mi cosmovisión vital en el monotema vasco, en la cuestión vasca, en nuestra particular “Cosa Nostra”
 

Viví de cerca, en Lovaina, la división entre las dos ETAs. En Lovaina conocí y me relacioné con personas de ETA Quinta y de ETA Sexta, pero nunca acepté a ETA. Nunca. Pero he vivido fracturas sangrantes. No quiero seguir con mis vivencias personales de las que hablado y escrito en otro sitio[2]. Solamente quiero decir, al inicio de este libro, que desde la traumática experiencia vital de lo que, de boca de mi padre, supe que sucedió en el Balcón de Pilatos, cabe entender muchos de los posicionamientos y actuaciones que han marcado mi vida. Aquel episodio me ha perseguido toda la vida y hoy, casi tres años después del abandono de la lucha armada por ETA, la utopia de la reconciliación (o la convivencia pacifica, o la concordia) conforman uno de los centros vitales del ocaso de mi vida. En ese marco se inscribe este libro.

Este libro no es una tesis doctoral. Tampoco pretende ser un tratado científico de lo que ETA ha supuesto en la sociedad vasca, aunque he procurado cotejar, con rigor, todo lo que escribo. El lector encontrará muchas lagunas. Algunas son consecuencia de mi ignorancia. Otras de la selección de lo que he decidido retener a tenor del objetivo del libro. Así, por ejemplo, apenas hay referencias a las cuestiones políticas propiamente dichas: “la capacidad de decidir” o “el derecho de autodeterminación”, en estos tiempos tan en boga, así como la cuestión de la independencia de Euskadi o las relaciones que debiera mantener Euskadi con el Estado Español en una Europa en construcción. Tampoco hablo de la cuestión de los presos; de los planteamientos de los partidos políticos, los del País Vasco y los de ámbito español (aunque me detengo algo en Sortu por la mochila con la que nacen y los objetivos que propugnan para nuestra sociedad); de los medios comunicación social, tanto los editados en Euskadi como fuera de Euskadi etc., etc., Cuestiones sobre las que he escrito a lo largo de mi vida. No pocas reflexiones he trasladado a mi blog, bajo la etiqueta de “la cuestión vasca”[3]. Pero este libro se pretende pre político y post político, aunque no apolítico.

Tampoco pretendo con este libro, menos aún, una suerte de memorias de mis vivencias con la vida política. Eso no interesa a nadie. Ni siquiera a mi mismo. Pero ya dijo Milan Kundera, no recuerdo donde ni cuando, que siempre uno acaba escribiendo de si mismo y de lo que ha sido su vida. Solamente añadiré que en lo que escribo hay un intento constante de construir un texto haciendo realidad lo que tantas veces he explicado a mis alumnos sobre la objetividad en ciencias sociales: ponerse como norma “la objetivación de la subjetividad”. Es por ello, también, que añado para el lector que no me conozca, que en mi ecuación política me defino como un nacionalista moderado, y de convicción. Moderado porque yo soy radical de otras cosas, como el respeto absoluto a los derechos humanos, particularmente de los más necesitados, y a la resolución de conflictos por las vías de la deliberación. Nacionalista de convicción, pues no de cuna. No nací, como ya he dicho, en familia nacionalista sino carlista. Entiendo el nacionalismo como el ámbito  en el que la condición social y política de mi persona puede desarrollarse en su quehacer cotidiano. Obviamente hay una componente emocional, de sentimiento de pertenencia, de identidad en todo esto. Me detengo en este punto en el último capítulo del libro. Valga decir aquí que jamás he aceptado el nacionalismo etnicista del “yo” y “los otros”. Mi “yo vasco” se hace con los “otros”, vascos y no vascos. Esto además de una opción vital es, pura y simplemente, una constatación fáctica. Pero me revuelvo cuando no respetan mi identidad vasca e impiden que la lengua, la cultura, la idiosincracia de Euskadi se expresen en libertad. Cuando veo como actúa en Madrid, el PP y muchas veces, también, en PSOE, me digo que soy independentista. Pero cuando veo lo que hacen y propugnan los miembros de Batasuna, en todas las marcas que ha tenido, mi sentimiento independentista queda reducido a cenizas. No sé que pasará más adelante…pues, yo ya no estaré. La siguiente generación decidirá lo que quiera hacer y que yo añada aquí lo que quisiera que hiciera, es irrelevante y pretencioso. Hasta estúpido.

El objetivo de este libro parte del dolor y del daño que, básicamente, el terrorismo de ETA ha ocasionado en la sociedad vasca. El dolor que “la cuestión vasca” ha producido no es imputable, exclusivamente, a ETA. Cierto. Pero no acepto, como creo queda claro a lo largo de este libro, que la violencia y el terror de ETA puedan enmascararse, subsumirse, difuminarse, ocultarse, etc., etc., bajo la idea de “la situación de violencia que hemos vivido en el País Vasco” o expresiones similares. La violencia de ETA tiene su singularidad propia. Y más allá de estadísticas de muertos, heridos, extorsionados, secuestrados, perseguidos, torturados, etc., para mi hay un hecho diferencial en el terrorismo de ETA:  que se haya arrogado la representación del pueblo vasco. Y haya asesinado, aterrorizado secuestrado etc., en nuestro nombre sin que nunca jamás le hayamos dado tal delegación. ETA, como digo en el interior de este libro, ha escrito la página más negra de la historia del País Vasco. Además pretendiendo liberarnos. Al “Gora Euskadi askatuta” (Viva el País Vasco libre) le he solido poner una coletilla: “libre de ETA”.


Pero este libro está pensado en el futuro. Cómo abordar la situación que se ha generado tras tantos años de dolor, desde la existencia de ETA particularmente, en los últimos cuarenta años. Aun sin olvidar la guerra civil pues todavía hay muchos que no saben ni donde están enterrados sus padres o abuelos, apenas tocaré este punto más que como recordatorio. Mi punto focal, mi mayor preocupación en la reflexión, es cómo abordar la memoria justa, la memoria obligada de lo sucedido, para no caer ni el olvido ni en la repetitiva rememoración paralizante del dolor padecido.


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El libro tiene nueve capítulos, aunque cabe diferenciar tres partes en el mismo por los diferentes acentos que los constituyen. Las tres partes están entrelazadas entre sí, pero cabe, también, leerlas independientemente.

La primera parte, compuesta por los dos primeros capítulos donde en el primero, como un preludio de un oratorio o de una opera, se anuncian los temas de la composición y, en el segundo, la historia, la triste historia, de la trama. En el primero de los dos capítulos expreso, de forma resumida, la quintaesencia del libro para que el lector que desee adentrarse en el mismo desde la primera página, lo haga directamente. Expreso cuatro actitudes que creo dominan en los albores de la era post-ETA: en el conjunto de la sociedad vasca, entre las victimas, en el mundo de los herederos de ETA y allegados, y en los que trabajan por la pacificación. El segundo capítulo aborda seis escenas de dolor. Es como el marco desde donde escribo lo que sigue. Las escenas retenidas no son, necesariamente, las más duras que se han padecido. La selección responde al hecho de que he trabajado en ellas, sea porque me lo solicitaron en su día, sea porque recibí, personalmente, sus testimonios.

La segunda parte, está conformada por los capítulos 3º al 6º. Intenta presentar, de forma breve, pero pensamos que suficiente, en qué consiste ETA y cómo la sociedad vasca se ha posicionado ante ella. El capítulo 3º, insiste en el concepto clave de lo que MVLN (Movimiento Vasco de Liberación Nacional) quiere decir, aunque a muchos les levante sarpullidos el acrónimo, y cómo se ha transitado del MVLN inicial al Sortu actual. El capítulo 4º, además de remarcar la pluralidad de la sociedad vasca, busca mostrar cual ha sido la actitud de la sociedad vasca hacia ETA, con algunas cifras desde que tenemos estudios al respecto. El capítulo 5º es similar al cuarto pero centrado en la juventud vasca, en la actitud de la juventud vasca hacia ETA y cómo ETA ha logrado captar jóvenes para su causa. En fin, el capítulo 6º y ultimo de este bloque, se pregunta cómo ETA se ha justificado a si misma a lo largos de estos años y ofrezco una hipótesis de interpretación del peso de ETA en la sociedad vasca a partir de mediados de los años sesenta del siglo pasado. Esta parte de mi libro está pensada básicamente en lectores que, sea no residan en el País Vasco, sea deseen profundizar un tanto en lo que es ETA y su mundo, y su relación con la sociedad vasca.

La tercera parte, junto al capítulo segundo (los relatos de dolor) constituye el meollo de lo que me ha movido a escribir este libro. El capítulo 7º se centra en las victimas, particularmente en las victimas del terrorismo etarra. En este capítulo propongo un par de tipologías de víctimas y presento, brevemente, dos trabajos realizados por encargo del Gobierno Vasco y de COVITE para cuantificar las victimas en el contencioso vasco desde los años 60 del siglo pasado hasta nuestros días. El capítulo 8º está centrado, todo él, en la cuestión de la reconciliación, convivencia, concordia o como se quiera denominar aunque yo haya optado, sin hacer de ello un “casus belli”, por el término de reconciliación. Me pregunto, y respondo afirmativamente, si tiene sentido hablar de reconciliación, cuando algunos sostienen que en Euskadi no ha habido confrontación. También qué condiciones se exigen para la reconciliación, ofrezco algunos ejemplos de reconciliación y reflexiono sobre la cuestión del perdón.

En fin, el último capítulo mira al futuro. Pero lo hace desde el presente. Por un lado, indagando la lectura del pasado, la memoria que vayamos adoptando; si una memoria que impida que afloren determinados hechos; si una memoria que los manipule o bien la memoria debida, el deber de memoria basado en la justicia para así construir no un único relato de lo sucedido, (relato imposible, baste mirar la multiplicidad de relatos, de la guerra civil 70 años después de finalizada) pero si unos relatos que podamos compartir. Habrán ya adivinado los estudiosos la deuda que contraigo con Paul Ricoeur en este capítulo, que tendrá su punto central, el “climax de mi trabajo”, en las consecuencias para el futuro de la convivencia de los vascos en el concierto de las naciones según la posición que adoptemos los vascos entre la identidad “idem” (lo dado, lo existente por cuna o desplazamiento) y la identidad “ipse”, (la identidad construida conscientemente por el sujeto) y , sobretodo, la interrelación que establezcamos entre ambas identidades. Cierro el capítulo y el libro, mostrando que la reconciliación, o la convivencia, la concordia, etc., es posible en Euskadi. Frente al escepticismo de muchos y el rechazo de algunos, presento realidades que se afanan, en estos momentos en Euskadi (algunos llevan muchos años en este empeño), en avanzar hacia una Euskadi justa y reconciliada.

Quiero dedicar este libro a estas mujeres y hombres que se afanan en la labor de reconciliación, muchas y muchos de una forma callada, sin salir en los medios, otros defendiendo, en esos mismos medios, la razón de ser de su empeño. Muchas veces reciben en respuesta el silencio, la incomprensión cuando no el rechazo explícito. Como, si con ETA o contra ETA, viviéramos mejor. Como, si con mirar a otro lado, la realidad del dolor y del daño producido o padecido, se difuminara, desapareciera.

Las personas y colectivos que trabajan por la concordia entre los vascos, como auténticos hacedores de paz, reflejan, en su labor, la propia pluralidad de la sociedad vasca. Muchos han vivido la losa de ETA en trincheras distintas. Pero hoy les une, desde su particular historia, el rechazo a toda violencia injusta, la convicción firme de que otra Euskadi es posible sin que, necesariamente, impere, durante décadas y décadas entre nosotros, el silencio de la vergüenza. Les une la búsqueda de la justicia de la verdad, para una sociedad donde prime la humanidad sobre el odio y el resentimiento perpetuos. Sí, a esas personas, con reconocimiento y agradecimiento, van dedicadas estas páginas.

En Donostia - San Sebastián 10 de julio de 2014

Javier Elzo




[1] Ver por ejemplo, un texto reciente de José Luis Ansorena, “Memorias de Urbasa” edita la Curia Provincial de Capuchinos, Pamplona 2004.
[2] He escrito algunas paginas sobre mi propia andadura en estas cuestiones en “Notas por la reconciliación de los vascos” RIEV (Revista Internacional de Estudios Vascos), 55, 2. Paginas 395 - 416, Julio-Diciembre 2010.
 
[3] . Esta es la dirección: http://javierelzo.blogspot.com. Pero basta entrar en Google y escribir Javier Elzo blog.

martes, 24 de junio de 2014

Pablo Iglesias, líder de “Podemos” y ETA


Pablo Iglesias, líder de “Podemos” y ETA

(23/06/14)

Pablo Iglesias, líder de Podemos, en una conferencia en Madrid ha dicho, según leo en la prensa esto: “Si tengo ocasión de hablar en el Parlamento Europeo de ETA, diría que ha producido un enorme dolor pero también diría que tiene explicaciones políticas”.

El politólogo argumentó que “si no tuviera bases políticas, no se entendería que González y Aznar se sentaran a negociar", aunque aclaró que comentar la existencia de esas causas no significa que apoye el terrorismo. “Hablar de un problema y tratar de analizarlo políticamente no implica estar de acuerdo con él”, matizó. (El País 23/06/14)

Los que siguen este blog saben que he sido muy crítico con el Programa de “Podemos” al que he consagrado una entrada recientemente. Pero las afirmaciones de Pablo Iglesias en Madrid sobre ETA, me parecen impecables, aunque yo hubiera añadido algo más para hacerlas plenamente creíbles.

Digo que son impecables pues:

-        es evidente que bajo la actuación de ETA hay explicaciones políticas. ETA nace y se ha mantenido tantos años, entre otras razones, porque defiende unos planteamientos políticos.

-        Es también evidente que sus actuaciones han tenido implicaciones políticas en España. De ahí que tres presidentes de los gobiernos de España hayan hablado con ETA para tratar de solventarlas.

-        No es menos evidente, en fin, que sostener que una actuación, por muy criminal que sea, como la de ETA, tenga una explicación política, no supone en absoluto justificarla. Parece mentira que haya que recordar algo tan elemental pero escuchando un buen rato el infumable programa de 13TV esta noche, parece necesario hacerlo. (Que esa emisora este financiada sustancialmente por la Iglesia Católica me cabrea infinitamente y me avergüenza)
 

¿Qué le faltó a Pablo Iglesias?. Contundencia en el rechazo al terrorismo. Ya no basta afirmar que no apoya el terrorismo. Eso ya lo hace SORTU sin querer tomar posición sobre lo que ETA ha supuesto para las victimas y para la sociedad. Hay que añadir que la rechaza y la condena. Si “Podemos” quiere hacer otra política, es fundamental que diga que proscribe y luchará contra toda violencia ilegal: terrorismo, malos tratos y torturas, manifestaciones que terminan con grupos armados asaltando bancos y comercios, escraches con amenazas cuando no violencia etc., etc. Entonces serían plenamente creíbles sus afirmaciones sobre ETA en particular y sobre la violencia injusta en general

sábado, 21 de junio de 2014

El Adagio de la 8ª de Bruckner


El Adagio de la 8ª de Bruckner

 
Esta noche mi mujer tenía una cena-compromiso y estaba solo en casa. He puesto el DVD de la 8ª de Bruckner con la Staatkapelle de Dresde y Thielemann a la batuta. Acababa de hacerme con el DVD, vía Amazon (con perdón de mis amigos disqueros). Este adagio es, para mí, uno de los movimientos de todas las sinfonías que conozco que más me llegan. No siendo musicólogo sino meramente melómano aficionado compulsivo, no sería capaz de explicar por qué. La 8ª de Bruckner, y de modo particular su adagio, es de la obras que, siguiendo el símil de la Guía Michelin, “vaut le voyage”, merece el desplazamiento. Al terminar el DVD he vuelto a escuchar el adagio. No tengo palabras para expresar mis emociones y sentimientos. Se me hace imposible palabrear las sensaciones que la música me provoca.

He escuchado la 8ª de Bruckner en directo, que recuerde, a Thielemann con la Staatkapelle de Dresde en Lucerna y con la Filarmónica de Viena en París. A Baremboim con la su orquesta de Berlin (Staatkapelle) en Berlín y en Granada, a Haitink con el Concertgebouw en Amsterdam y en Santander, a Maazel con Fil de Viena en París, a Juanjo Mena (gran bruckneriano) con la BOS de Bilbao y, sobretodo a Celibidache con la Filarmónica de Munich en Madrid y en Paris (el mejor concierto de mi vida con San Mateo y Harnoncourt y los suyos en el Musikverein).

Sueño con escucharle a Blomstedt y la Filarmónica de Berlín, en su sede berlinesa en enero de 2015. Es una pasión.

Para los Festivales de Verano de Granada de 2008, inesperadamente para mí, me pidieron que escribiera unas notas para el Programa de mano que se repartió. Baremboim con su Staatkapelle de Berlin, interpretó las tres últimas sinfonías de Bruckner. Escribí, lo que sigue de la Octava.

Octava Sinfonía (para el Programa de mano de los Festivales de Granada el verano de 2008)

Como dice uno de los estudiosos de su obra, Bruckner era una persona “social y físicamente inadaptada para situarse en el seno de lo que él entendía que era la elite respetable de la sociedad”[1]. El legendario director Wilhem Furtwängler dijo de él que “era un místico perdido por error en el siglo XIX”.  Estas observaciones van mucho más allá que lo que puede conllevar en sus consecuencias psicológicas, afectivas y sociales en la vida de Bruckner. Su “fracaso social” le hará centrarse exclusivamente en su música sí, y legarnos obras imperecederas que con el paso de los años se hacen más imprescindibles en la historia de los melómanos, pero hasta el final de su vida, por su inseguridad personal, el despiadado juicio que sometían a sus obras los críticos musicales, los directores de orquesta y, sobretodo sus propios colaboradores y discípulos el resultado ha sido nefasto para Bruckner y…para todos nosotros. Bruckner enfermó literalmente cuando el director Hermann Levi, a quien le envió la partitura de su 8ª, el año 1887, se la devolvió con acerbas críticas, por mediación de Joseph Schalk, un alumno de Bruckner, pues él, sabedor del negativo impacto que le iba a causar a Bruckner su juicio, no se atrevió a hacerlo personalmente. Tenía razón y Bruckner entró en una profunda depresión incapaz de escribir, hasta que pasado un largo tiempo, se sobrepuso y decidió rehacer la Octava. Cinco años pasarán hasta su estreno en 1892 y aun hoy nadie sabe cual es la versión que definitivamente era la preferida del propio Bruckner. Por ejemplo en una carta dirigida al director de Orquesta Felix von Weingarten que quería presentar la obra en Mannheim, Bruckner parece reconocer que los recortes son concesiones a la presión del momento pues le escribe textualmente esto: “Le ruego que acorte rigurosamente el último movimiento tal como lo indiqué (en la revisión realizada a instancias de Levi), pues es demasiado larga y (en su integridad) está destinada a otros tiempos, a un círculo de amigos y conocedores”. Así no es de extrañar que haya tres versiones de la 8ª Sinfonía de Bruckner, en cuyo detalle no voy a entrar, y me limitaré a señalar que la que en este Festival se presenta, la de Haas, es la más usual de todas. Es también la que Daniel Baremboim ya utilizara en su grabación con la Filarmónica de Berlín el año 1994.

lunes, 9 de junio de 2014

Artistas desertan de Cuba y la Diputación de Gipuzkoa con ALBA


Artistas desertan de Cuba y la Diputación de Gipuzkoa con ALBA

09/06/14

Echo una última mirada a la prensa antes de cerrar el ordenador para acostarme. Leo en “El País” que “Ocho miembros del Ballet Nacional de Cuba [BNC] abandonaron la gira que la compañía titular cubana está realizando en San Juan de Puerto Rico, acogiéndose al asilo político que pueden obtener inmediatamente los cubanos al pisar suelo norteamericano. El BNC estaba realizando hoy domingo (08/06/14) su última función en esa isla del Caribe, acompañados de su directora Alicia Alonso, cuando se verificó la falta de ocho integrantes jóvenes de la plantilla, cuyos nombres aún no han trascendido; una fuente de la disidencia cubana de Miami elevaba a 11 las deserciones, extremo aún no confirmado.

Esta fuga masiva es la más numerosa en años, y recuerda la de los 10 de París en 1966, cuando una decena de artistas del ballet cubano se quedó en Francia. Ayer día 7 precisamente moría en Berlín el coreógrafo Ricardo Núñez (La Habana, 1945), uno de los últimos sobrevivientes de aquella gesta de 1966, una noticia que le dio la vuelta al mundo y que diezmó seriamente la plantilla habanera, al encontrarse entre ellos primeros bailarines y figuras destacadas. Los ocho artistas que han decidido no volver a La Habana en San Juan, según la misma fuente miamense, rondan los 25 años de promedio y algunos de ellos, era la primera vez que lograban salir de Cuba.

El viernes pasado, abría “Noticias de Gipuzkoa” en primera plana con estos titulares: “El Gobierno foral (de Gipuzkoa) en pleno recibe a cuatro diplomáticos bolivarianos. Representantes de Ecuador, Cuba, Nicaragua y Venezuela visitan Gipuzkoa. Garitano (Diputado General) avanza su intención de nuevas citas con miembros del ALBA.

ALBA (Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América) fue fundada hace diez años por impulso de los presidentes Fidel Castro y Hugo Chávez. La Alianza aprobó en 2010 el Manifiesto de Caracas Consolidando la Nueva Independencia, donde declaró haber "contrarrestado los efectos estructurales" de un "capitalismo globalizado que hoy amenaza la existencia de la Madre Tierra y la supervivencia de la humanidad".

Dos reflexiones.

1ª: ¿Conocen Ustedes algún bailarín de un país de las democracias occidentales que, aprovechando una gira, haya pedido asilo político para escaparse de su país de origen?.

2ª: Según me he informado la Diputación Foral de Gipuzkoa en pleno, “mi” Diputación, no ha recibido en los dos años y medio que lleva en el poder a ningún otro embajador de ningún otro país. Es difícil encontrar una práctica (no un mero discurso) que retrate mejor el modelo de sociedad por el que apuesta EH Bildu. Concluyan Ustedes.

domingo, 8 de junio de 2014

Monarquia o República. Por una consulta cada cambio de rey


Monarquía o República. Por una consulta cada cambio de rey

 
En diciembre de 2011 escribí, bajo ese mismo título, un artículo en un cotidiano de Gipuzkoa, en el que ya no me dejan escribir desde que publico cada tres semanas en “Noticias de Gipuzkoa”. Traslado aquí, algo ampliado, el texto que me publicaron entonces, con datos actualizados, en lo que al apoyo que recibe la monarquía se refiere. Añado unos párrafos, redactados el día de hoy, al final.
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En Europa, en la actualidad, hay 43 estados de los cuales en diez hay monarquía. Son estos: Bélgica, Dinamarca, España, Países Bajos, Noruega, Suecia, Reino Unido, Luxemburgo, Mónaco y Liechtenstein. Algunos añaden dos más, Andorra y el Vaticano pero se diferencian de los diez primeros, y la diferencia es de talla, en que en estos dos últimos, los “monarcas”, los co-príncipes en Andorra y el Papa en el Vaticano no son hereditarios.

En estos momentos en España a cuenta de los “asuntos” de Iñaki Urdangarín, yerno del Rey, (y en 2014 con la posible imputación de la Infanta Cristina) el tema adquiere notoriedad y relevancia. Pero el tema de fondo es otro: en los tiempos en los que el auténtico soberano (al menos sobre el papel), es el pueblo, ¿cómo legitimar una monarquía hereditaria, aín bajo la fórmula, como en España, de monarquía constitucional?. Es evidente que, de entrada, parece un anacronismo y la república más acorde a los tiempos actuales con los mecanismos de representación que, precisamente, la soberanía popular determine.

Pero llama la atención la lista de estados europeos con monarquía. Son países de raigambre democrática y, en la actualidad, pienso en los nórdicos por ejemplo, en la punta de la modernidad y, para muchos, modelos de bienestar social. Son monarquías con escasa capacidad decisoria pero con gran apoyo popular. ¿La tiene la monarquía española?. Sí, aunque perdiéndola en los últimos años.

En el Barómetro del CIS de Octubre de 2011 (recuérdese que publiqué el artículo en diciembre de ese año) el 34 % de los españoles tiene una confianza notable (entre los puntos 7 al 10, luego más que aprobado) en la monarquía. Esta cifra desciende, entre los jóvenes de 18 a 24 años, al 25% y aumenta, entre los mayores de 65 años, al 46%. Por otra parte, el 36 % de votantes al PSOE manifiestan ese alto nivel de confianza en la monarquía, cifra que llega al 50% entre los del PP, pero baja al 16% entre los votantes a CIU y se queda en un raquítico 7% entre los que votan a IU. El tamaño de esta muestra no da para datos segmentados de los partidos de ámbito vasco, pero los sabemos, por otras encuestas, similares o más bajos que en Catalunya.

(Según el barómetro del CIS de abril de 2014 el grado de confianza que recibía la Monarquía en una escala de cero, nula confianza, a 10, máxima era de de 3,72. Luego suspenso sin paliativos. En dos años y medio ha pasado del notable al suspenso.)

Lo de Euskadi y Catalunya se explica pues, a favor de las monarquías, también la española, se arguye su capacidad para cohesionar y aunar un Estado haciendo de él una sola nación. Justamente lo que chirría en Euskadi y Catalunya. A contrario, la derecha española, y que hace bandera de su españolidad, es la más monárquica.

La gente adulta recuerda el positivo papel del Rey Juan Carlos en la transición y en el frustrado golpe de estado del año 1981. Los jóvenes no tienen esa memoria histórica.

Pensando en el Príncipe Felipe, como posible Rey de España, apostaría por un referendum donde se dirimiera si la ciudadanía se inclina por la monarquía constitucional u opta por el modelo republicano. También en este punto, a mi juicio, hay que reformar la actual Constitución Española.
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Añadido el día de hoy
 
El 3 de junio pasado, Juanjo Álvarez, publicaba en “Noticias de Gipuzkoa” un artículo titulado “Monarquía y Democracia”. En el texto se podía leer, entre otras reflexiones, siempre interesantes en Juanjo, lo que sigue: “Hay una anécdota, real, no demasiado conocida: el rey consultó a Peces Barba sobre la oportunidad de lograr una legitimidad democrática mayor a través de un referéndum especifico por el cual se sometiera a los ciudadanos la cuestión, clave, del sistema constitucional -república o monarquía parlamentaria-. En el fondo se sentía desprovisto de fundamento democrático para acceder a su mandato como rey. La respuesta que le dio Peces Barba no tiene desperdicio. Vino a decirle que probablemente ese referéndum, caso de celebrarse, se ganaría, porque la gente votaría de forma inercial a favor de lo que se le propusiera, con tal de superar los oscuros tiempos del franquismo, pero que la materialización de tal consulta sentaría un peligroso precedente cara al futuro en el que cabría, años más tarde, reivindicar una nuevo referéndum para cuestionarse la propia continuidad de la monarquía”.

Parece que casi 40 años después la posición de los españoles no ha variado sustancialmente. En el diario “El País” del día de hoy leemos que en según una encuesta de Metroscopia “un 49% de los consultados se inclina por el nuevo rey, frente a un 36% que prefiere una república presidida por alguna de las figuras políticas actuales. Un 62% manifiesta que le gustaría que “en algún momento” se hiciera una consulta sobre la Monarquía”.

¿En qué momento habría que hacer tal consulta?. Dándole vueltas creo que el momento idóneo debe ser cuando haya cambio de rey. Cada vez que haya cambio de rey. También me parece razonable poner un límite a la duración de un reinado: 20 o 25 años y en todo caso no sobrepasar de los 70, salvo voto explicito del Parlamento y el Senado, al fin convertido, en un Senado de las autonomías. Todo ello sin perjuicio de los derechos históricos de vascos y catalanes. De ahí el párrafo siguiente.

En el fondo no he cambiado de opinión desde diciembre de 2011. La monarquía es una antigualla. Pero, personalmente, hoy, me preocupa más la configuración del Estado (nación de naciones, soberanías compartidas, autonomías asimétricas, etc., etc.). Lo que hemos visto estos años de democracia es que ni el PP ni el PSOE están por la labor. Tampoco lo estuvo el Rey Juan Carlos. El Tribunal Constitucional, al rechazar el Plan Ibarretxe sentenció que la soberanía reside exclusivamente en el Parlamente Español. Lo que es falso, pues España ya ha renunciado a soberanía, capacidad de decisión o derecho de autodeterminación a favor de la Unión Europea. ¿Qué hará el Felipe cuando sea rey?. La historia no es mi fuerte pero años ha los reyes juraban los Fueros Vascos. Era lo que se llamaba el pacto con la Corona. Quizás sea agarrarse a un clavo ardiendo, dirán Uds. Me temo que con razón. Pronto saldremos de dudas.